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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Una catequesis sobre la sal en la Biblia

Homilía ao05013a, predicada en 20230206, con 37 min. y 31 seg.

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Transcripción:

Amigos queridos. El texto del evangelio que acabamos de escuchar es uno de los más conocidos y citados de San Mateo. Pertenece a una colección de palabras de Cristo que llamamos el Sermón de la Montaña. Esa colección de predicaciones de Cristo es la más extensa que hay en toda la Biblia y se encuentra en los capítulos 5, 6 y 7 de San Mateo. Así, por ejemplo, el domingo pasado escuchábamos el comienzo de ese sermón del Monte o Sermón de la Montaña. Es el texto de las Bienaventuranzas. Continuando el mismo sermón.

Tenemos estas palabras que hemos oído el día de hoy. Palabras en las que se destacan dos imágenes, la sal y la luz. La frase fácil de recordar es: "Ustedes son la sal de la tierra; ustedes son la luz del mundo". Una palabra que Cristo dice a sus discípulos y que por consiguiente, debemos considerar como pronunciada para nosotros. Esas palabras son a la vez una invitación, un mandato, una oportunidad. ¿De dónde saca Cristo esas comparaciones? Es interesante ver qué lugar ocupa la sal en el Antiguo Testamento. No se nos debe olvidar nunca que cuando Cristo predicaba, sus oyentes indudablemente estaban familiarizados con lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento y que ellos llamaban las Escrituras.

Y esto es interesante porque si nos transportamos en el tiempo hasta esa época examinando lo que aparece en el Antiguo Testamento, podemos hasta cierto punto reproducir en nosotros lo que tal vez estaban entendiendo aquellos primeros oyentes. Así que dispongámonos. Vamos a hacer un viaje al Antiguo Testamento y vamos a mirar qué significaba la sal en el Antiguo Testamento. La mayor parte de nosotros los sacerdotes, cuando predicamos de este Evangelio, nos referimos a lo que es la sal hoy; no está mal. Sabemos que la sal da sabor, sabemos que la sal ayuda a preservar los alimentos. Eso es cierto.

Pero es una buena pregunta y es oportuna. ¿Qué nos dice el Antiguo Testamento sobre la sal?, ¿Será que habla de la sal? Por supuesto que sí. Y no pocas, sino muchas veces. Yo tengo por aquí algunos apuntes que me van a servir de guía para que nosotros hablemos de la sal. Por ejemplo, esta expresión. En la Biblia aparece la idea de "La Alianza de Sal". Mire, por ejemplo, esta palabra que está en el libro Levítico, a ver dónde la tenemos por aquí. Es una cosa impresionante, dice: "Toda ofrenda vegetal tuya la sazonarás con sal". Como dicen hoy los jóvenes "No la ví venir". Esa no la vi venir.

Es decir, que cuando se iba a ofrecer algo a Dios, según el capítulo segundo del libro Levítico, había que echarle sal. ¿Cuál era el propósito de eso? Levítico, capítulo 2, versículo 13. Y mire cómo enfatiza Jamás permitirás que la sal del pacto de tu Dios falte de tu ofrenda. La sal no debe faltar y vuelve a insistir: ?Ofrecerás sal con todas tus ofrendas?. Este es el tipo de cosas que seguramente estaban en el corazón, en la mente, en los oídos de aquellos primeros oyentes de Cristo. Seguramente éllos tenían el eco de estas palabras, porque eso era lo que se leía en las sinagogas. Eso era lo que ellos escuchaban.

Pero nosotros muchas veces no estamos tan familiarizados con estos textos. O sea que cuando Cristo dijo Ustedes son la sal de la tierra, la palabra sal, aquellos oyentes lo asociaban con textos como este del Levítico, capítulo 2, una ofrenda de sal. Vamos a otro texto para que usted vea lo interesante que es esto. Parte de mi trabajo es enamorarlo a usted de la Biblia, que usted se enamore de la Palabra de Dios, que todos nos enamoremos. Mire este texto que me encontré del libro de los Números, capítulo 18, versículo 19. Aunque es un versículo que aparece incompleto en algunas Biblias, misterio exegético que yo no puedo resolver aquí; pero dice el texto así Números 18, 19 "Todas las ofrendas tomadas de las cosas sagradas que los hijos de Israel presenten al Señor, las he dado para ti y para tus hijos, y para tus hijas contigo como provisión perpetua, constituye un perpetuo pacto de sal delante del Señor para ti y tus descendientes contigo". O sea que Levítico capítulo 2, y Números, capítulo 18, -ambos textos pertenecen entonces a la ley de Moisés-. Nos hablan de un pacto de sal. Y repito yo lo de nuestros jóvenes: "Esa no la ví venir".

¿Cómo así que pacto de sal; qué podía significar eso?, ¿Qué significaba la sal para éllos? De modo que la sal estuviera asociada a una alianza? Y ahora les voy a contar otra cosa que me pareció lindísima. Una cosa muy bonita para celebrar el matrimonio piensen sobre todo, los que están pensando en casarse, los que ya se casaron, lo que fue, fue, pero, para los que no se han casado y se piensan casar, mire esta ceremonia tan bonita que se practicaba en algunos lugares y se practica, dicen. De alguna manera este tema del pacto de sal se da también entre los esposos que hacen su alianza matrimonial ante el Señor. Mire esta ceremonia tan bonita que le puede dar ideas. Cuando la gente piensa en la boda, casi siempre piensan en los músicos, en el trago, la recepción, la comida, cosas tan superficiales que son una gastadera de plata.

Entonces por eso empiezan la vida matrimonial endeudados, emproblemados. ¿A usted para qué se le ocurrió eso? Nó, Si fue usted el que dijo, pero usted fue el que más invitó, -entonces ya empieza el matrimonio peleando- En vez de pelear, hagan lo que dice este texto. Póngale cuidado. El hombre y la mujer según este ritual que no está mandado, pero tampoco está prohibido por la Iglesia Católica, el hombre y la mujer traen ante el altar cada uno un pequeño recipiente con su propia sal. Entonces llega la novia y trae un frasquito con un tantico de sal. Y llega el novio respectivo con otro poquito de sal. ¿Qué sigue? Ante el ministro usualmente es un diácono, un sacerdote, ¿Cierto? Ministro de la Iglesia. Ante el ministro, la mezclan.

Entonces élla con su poquito, él con su poquito y mezclan ahí la sal. Al llegar a casa colocan ese frasquito con la sal mezclada, colocan ese frasquito en un lugar visible. ¿Para qué? Para que cuando los hijos pregunten, ellos respondan que -Van a divorciarse sólo cuando cada uno pueda separar sus propios granos de sal-. Entonces que nos vamos a separar. Perfecto. Aquí tiene el frasquito. Saque sus granos, "mijita". No está tan fácil. Entonces ahí entendemos un poquito lo que significa la ofrenda y la alianza de sal. Cuando mezclas la sal, ya es imposible separarla porque ya quedaron mezclados. Fíjese eso es lo contrario de lo que están haciendo muchas parejas hoy que se casan ya casi pensando en el divorcio. Entonces se casan asegurando las capitulaciones. O sea, nos casamos, pero aquí está lo mío, ahí está lo suyo, mi sueldo para mí, su sueldo para usted.

Son matrimonios que yo creo que empiezan con un signo muy peligroso. La idea es como se mezclan los granos de sal. Pero ustedes saben que El que mezcló sus granos de sal con nosotros fue Dios. Eso es lo que significa ¿Una...? Alianza de sal. Dios mezcló su sal con nosotros y es imposible separarla. "Bueeeno", espere que esto se pone después de otro color cuando miramos ¿Qué es lo que pasa cuando el pueblo se obstina en el pecado? Porque ahí pasa una cosa muy interesante. Entonces una alianza de sal ¿Qué significa? Una mezcla indestructible, una combinación que no se puede romper. Y Dios utiliza esa comparación, que con nosotros Él ha hecho ¿Una alianza.... una alianza cómo? De sal. Están tímidos, nó, respondan así se equivoquen, respondan. Es una alianza de sal la que Dios ha hecho con nosotros.

Entonces, el primer significado de Alianza de sal es una mezcla, una combinación imposible ¿De?, de separar, imposible de separar. Ahora volvamos por un instante al Evangelio. ¿Qué nos dijo el Evangelio? "Ustedes son la sal de la tierra". ¿Usted se da cuenta de lo que estamos diciendo? Ustedes son mi Alianza. Ustedes son mi alianza viva en el mundo. Ustedes son la prueba de que Dios puede hacer alianza con el hombre. Ustedes son una alianza visible. Ustedes son alianzas que caminan. Esa es la belleza que encuentra uno cuando se acerca al Antiguo Testamento, sin quitar nada, repito, de las comparaciones bonitas que se hacen con la sal hoy en día.

Entonces, nosotros, ¿Qué somos?, una alianza de sal. Ahora examine otra cosa ¿Cuál es la alianza más perfecta?, la alianza más perfecta, según nos enseña Santo Tomás de Aquino y otros santos, doctores y padres de la Iglesia. La alianza perfecta no es una palabra ni es un contrato. La alianza más perfecta es una persona. Jesucristo es la alianza perfecta. ¿Por qué? Porque en Jesucristo tenemos una verdadera naturaleza humana y una verdadera naturaleza divina. En la unidad perfecta de una ¿Sola...? persona.

Esa es nuestra fé católica. Cristo no es dos personas y Cristo no es una naturaleza. Cristo es unión sustancial, irrevocable, inseparable de dos naturalezas en una sola persona. ¿Qué significa eso? Que Cristo mismo es la alianza de Dios con nosotros. Por eso los Santos Padres usan comparaciones tan hermosas como decir esta para quienes tienen alma de poeta que ustedes pueden tener alma de poeta. ¿Yo cómo voy a saber? Mire esta comparación tan bella: En el seno virginal de María celebró Dios sus bodas con nuestra naturaleza. Élla fue el tálamo, altar y templo en que se realizó la perfectísima unión entre la naturaleza divina y la naturaleza humana. Y esa unión perfectísima no es otra cosa, no es otra realidad, sino Cristo, nuestro amado Señor.

O sea que Cristo es la Alianza. Pero Cristo, que es Él mismo la Alianza nos dice a nosotros -Sean ustedes la Alianza-. Ese es el sentido más bello y más profundo que en mí opinión tiene este Evangelio. Entonces, así como Cristo es la alianza de Dios con los hombres, de modo que en ningún lugar donde estuviera Cristo dejaba de estar Dios vivo y actuante, y en ningún lugar donde estuviera Cristo estaba nuestra naturaleza real y perfecta, nuestra naturaleza humana. Así como Él es una alianza viva, nosotros estamos llamados a ser alianza viva. Bueno, pero usted se preguntará -con su alma de poeta y de místico-. Usted se preguntará Bueno, pero yo ¿Cómo puedo ser alianza viva? Porque claro, Cristo es verdadero Dios, es verdadero hombre. Entonces se entiende que Él es la Alianza viva.

¿Pero yo cómo puedo ser? Eso te lo responde el apóstol San Pedro cuando dice que nosotros hemos sido hechos partícipes de la naturaleza divina, es decir, que Cristo es sustancialmente unión de naturalezas. Nosotros no somos consustancialmente unión de naturaleza humana y divina, pero nosotros somos seres humanos y hemos recibido participación de la naturaleza divina. ¿Cómo? A partir del don del Espíritu Santo. Eso significa que si usted vive la Gracia del Espíritu Santo, que si usted vive una vida en el Espíritu, usted es una expresión ambulante. Usted es una expresión viva doquiera se encuentre. Usted es una expresión viva de que Dios puede habitar en medio de los hombres.

Eso quiere decir que cada cristiano, pero muy especialmente cada santa y cada santo, es una alianza viva. Entonces uno piensa, por ejemplo, en estas hermanas queridas a las que les deseamos el don mayor, que es el don de la santidad. Una religiosa, una monja que es de Dios, pero que al mismo tiempo es un ser humano, es una mujer, es una mujer y es de Dios. Cada una de ellas se convierte en la demostración viva de que Dios habita en medio de su pueblo, de que Dios puede habitar en esta tierra. Y la realidad de que Dios puede habitar en esta tierra es la señal de esperanza de que nosotros podremos habitar en el cielo. Que Dios pueda habitar en la tierra es la esperanza firme de que nosotros podremos habitar en el cielo. Esa es una monja. Eso es lo que significa ser religiosa. Eso es lo que significa ser consagrada.

¿Qué me toca a mí por religioso y por sacerdote? Yo soy dominico. Los interesados en ser dominicos hablen con las monjas. Ellas les darán las instrucciones -Hay que hacer promoción vocacional también-. Entonces yo soy dominico. Yo soy religioso y soy sacerdote. O sea que tengo en cierto sentido, doble y triple consagración. Súmele bautismo, Confirmación. Bueno, ¿Qué me toca hacer a mí? Yó. Yo, con todas las limitaciones, miserias y pecados que existen en mi vida. Pero por encima de eso y por la gracia de Dios, yo tengo que ser una señal permanente de Dios. Es decir, es necesario que cada persona que se encuentre conmigo sienta, descubra, halle algo de Dios en mí a pesar de lo que yo soy. Eso es lo que significa ?Ustedes son la sal de la tierra?. Pero hay otros dos aspectos que son interesantes de la sal. Lo cual significa que en esta homilía no vamos a hablar de la luz, porque si no, hasta dónde nos va a llegar el agua. Hoy vamos a hablar solo de la sal, porque tenemos que ser realistas. La gente tiene una vida, ¿Cierto? No se puede hablar todo el tiempo. Entonces vamos con la sal. Seguimos con la sal. La sal sirve para purificar.

Observe, por ejemplo, este milagro que hizo el profeta Eliseo, según se cuenta en el segundo libro de los Reyes, capítulo segundo. En cierta población, los hombres de la ciudad le dijeron a Eliseo el profeta: ?El lugar de esta ciudad es bueno, como lo ve mi Señor. -Le hablan al profeta-, pero las aguas son malas y la tierra es estéril. -Ese era el problema que tenían. Tierra mala. Aguas malas. No, no, no-. No se puede utilizar esta agua ni para el consumo nuestro ni para nuestros animalitos?. No se puede, le dicen con tristeza al profeta Eliseo; Quiero recordarles que el profeta Eliseo es en todo el Antiguo Testamento el profeta que más milagros realiza. Nadie en todo el Antiguo Testamento hizo tantos milagros como el profeta Eliseo.

Bueno, le cuentan esa tristeza. Uno se puede imaginar. Yo los imagino como nuestra gente del campo, con esa tristeza, con esa preocupación. Mire, este lugar es bueno, pero tenemos ese problema, que la tierra está mala y el agua está mala. ¿Qué hacemos? Eliseo hizo un milagro. ¿Cuál fue? Se cuenta, de esta manera respondió el profeta: ?Tráiganme una vasija nueva y pongan en ella sal?. -Por ahí va el milagro, pongan sal. Se la trajeron. Él fue a donde estaba el manantial de las aguas. Acuérdese, las aguas eran malas. Fue donde estaban las aguas el manantial de las aguas, arrojó la sal en ese lugar y pronunció esta palabra de parte de Dios. Así ha dicho el Señor: "Yo saneo estas aguas, y no habrá en ellas más muerte ni esterilidad". Fue un milagro, uno de los milagros bellos de Eliseo. Háganse amigos de Eliseo. Antes de que les llegue la agonía y la muerte. Porque ya uno agonizante para hacerse amigo de Eliseo ya es tarde. Hay que hacerse amigo Eliseo. Antes hay que conocer estos santos y estas historias. Uno tiene que conocerlas pronto, porque la vida se acaba.

Vuelvo a mi tema, arrojó sal una sal que había bendecido, arrojó sal sobre el manantial. ¿Y qué cree usted que pasó? Las aguas que eran imposibles de beber se sanearon. Milagro de Eliseo. Aguas que quedaron buenas para el consumo humano y para los animalitos. Aguas que saneó Eliseo Y esa tierra que se alimentaba o que bebía esa agua mala y que era tierra estéril cuando empezó a recibir el agua buena, el agua saneada por Dios a través de la palabra del profeta Eliseo, esa agua ya limpió esa tierra, ya se pudo cultivar, ya se pudo sacar buen producto, ya los animalitos pudieron alimentarse. Ese fue un milagro precioso de caridad que hizo el profeta Eliseo. Eso está en el segundo libro de los Reyes, capítulo 2.

Entonces la sal se utiliza como instrumento de purificación, instrumento de purificación. En los exorcismos, en el ritual del exorcismo de la Iglesia Católica muchas veces se utiliza la sal y hay permiso y hay oraciones para hacer una oración, para hacer una plegaria especial sobre la sal a la cual se le llama después ?Sal Exorcizada". No hay que darle excesiva importancia a los sacramentales, pero tampoco nos olvidemos que tienen un significado y tienen un lugar en la vida cristiana. Entonces la sal purifica.

Cuando estábamos en pandemia y había que transmitir la misa, que muchos lo hicimos, muchos sacerdotes transmitimos a través de Internet. Una cosa que yo no puedo hacer es permitirte comulgar con la Hostia consagrada, con el vino consagrado; no te lo puedo permitir si tú estás en tu casa y yo estoy celebrando en mi convento. Pero una cosa que sí yo puedo hacer y que hice e hice muchas veces, fue bendecir agua, aceite y sal a través de Internet. Y ustedes pueden creer que yo recibí testimonios de las oraciones que se hicieron porque el sacerdote puede bendecir a distancia. Yo bendecía agua y bendecía sal y bendecía aceite. Y hay testimonios de lo que pasó con esos sacramentales bendecidos a distancia. Hay cosas que se pueden hacer a distancia, hay cosas que no se pueden hacer a distancia. Por ejemplo, nadie -enseña la Iglesia Católica-, nadie puede confesarse a distancia, ni por internet, ni por teléfono, ni videoconferencia, ni nada de eso. La confesión nó, pero las bendiciones de sacramentales sí se pueden hacer.

Entonces la sal es señal de purificación. A algunas personas yo les he tenido que recomendar porque ustedes saben que se están haciendo prácticas de brujería hoy y no se hacen solamente por ahí, en cualquier rincón escondido de cualquier lugar perdido. Hemos conocido el caso de prestigiosas universidades donde hacen brujería porque dijo el gran pensador católico Gilberto, Gilbert Chesterton se deja de creer en Dios y se empieza a creer en cualquier porquería. La gente se aparta de Dios y tarde o temprano cae en Nueva Era, horóscopos, brujería, bobadas de esas que envenenan el alma, que oscurecen la mente. Entonces yo he sabido de prestigiosas universidades donde se supone que hay mucho estudio y muchos doctores y hacen brujería y nosotros tenemos que defendernos primero llevando una vida santa, pero utilizamos también los sacramentales. Y yo le he dicho a gente no es ninguna brujería, es simplemente reclamar para Cristo lo que le pertenece a Cristo.

Lleve usted su aceite bendecido por un sacerdote, lleve usted sal bendecida, sal exorcizada y utilice la convenientemente de esta y de esta manera. Esas cosas hay que hacerlas. Les repito, no vamos a sobreestimar los sacramentales como dándoles un poder mágico, detesto esa palabra, pero sí vamos a utilizarlos y a utilizarlos bien. Entonces la sal purifica. Pero atención, yo me fuí por el tema de los sacramentales. Pero ¿Qué dijo Cristo? "Ustedes son la sal de la tierra". Ustedes, eso quiere decir que nosotros estamos llamados a llevar el reinado de Cristo a todas partes.

Si usted mira, ahora me voy a referir a los laicos, porque antes hablé algo de las religiosas. Si usted mira lo que dice el Concilio Vaticano II sobre los laicos, dice lo siguiente: Que la vocación de ustedes, amigos, queridos laicos de la edad que sean, eso no es que porque yo soy chiquito, para mí no cumplen. ¡No señor! Usted puede ser chiquito en edad o chiquito en estatura, puede ser barrigón, calvo o feo. De todas maneras a usted le toca ¿Qué? Purificar el lugar donde esté. Usted tiene que purificar el lugar. Y dice Bueno, específicamente lo que dice la Constitución Lumen Gentium es: ?Corresponde particularmente a los laicos hacer presente el reinado de Cristo allí donde se encuentran?. O sea que a usted le corresponde llevar el reinado de Cristo a su cultivo, a su tienda, a su laboratorio, a su oficina, a su salón de clase. Llevarlo no significa necesariamente estar echando sermones todo el tiempo, ¡no! Muchas veces hay que empezar, sobre todo por mucha oración y mucho testimonio.

Pero nosotros somos sal de la tierra y tenemos que purificar los lugares. Cuando usted llegue a un lugar, por favor tenga ?Olfato Espiritual". Como tenía Santa Catalina de Siena. Llega usted a un lugar y usted se da cuenta?. Uy, aquí no está reinando Cristo como yo quisiera. Y usted empiece desde que llegue a un lugar, empiece en la tarea. ¿Qué tengo yo que hacer para que reine Cristo Jesús en este lugar? Eso vale para todos, vale para estas madres queridas, pero vale sobre todo para ustedes, laicos, a llevar el reinado de Cristo ahí donde usted esté. Si a usted le gusta el baile, que hay gente que le gusta el baile, hay una cantidad de gente que le gusta el baile. Usted tiene que llevar el reinado de Cristo al baile, que no vaya a ser el reinado de la carne, la lujuria o el reinado de Satanás en usted. No, señor. A usted le gusta bailar. Me parece muy bien que le guste bailar, pero sí usted va a llevar el reinado de Cristo a ese lugar. El santo cura de Ars se dio cuenta que allá en esa población de Ars, los salones de baile eran salones de desenfreno, pecado, vicio, lujuria, infidelidad, adulterio y por eso el santo cura de Ars tiene unas predicaciones terribles que no les van a gustar a unos amigos y amigas míos que son fanáticos del baile. Pero tenga presente que cuando el santo cura de Ars hablaba en contra del baile, no es por el problema del baile. Es si el baile es lugar donde reina el pecado.

Pero si usted va a bailar antes de bailar, usted tiene que pensar Mi cuerpo es templo del Espíritu. Yo soy de Cristo. Entonces, ¿Cómo voy a bailar de manera que yo purifique este lugar? Eso es lo que usted tiene que hacer. Última enseñanza en esta catequesis sobre la sal, porque estamos en una catequesis sobre la sal, porque todo esto viene de una frase que dijo Jesús: "Ustedes son la sal de la tierra". Resulta que la Biblia también nos enseña que en algunos lugares donde Dios pronunció juicio y castigo, lo único que quedó fue sal. Les recuerdo lo que dice el Salmo 107. Él convierte los ríos en desierto y los manantiales en Secadales. La tierra fértil en "marismas"; dice la traducción que estamos acostumbrados nosotros. Otra traducción más precisa dice La tierra fértil en "salinas". Por la maldad de los que moran en esa tierra. Y luego hay un texto que no les voy a leer, que está en el Deuteronomio, donde se habla precisamente de los castigos que va a recibir el pueblo si desobedece a Dios. Y uno de esos castigos ¿es...?, "Tu tierra, se volverá de sal". ¿Cómo debemos entender esto? Para que tomemos este tema en serio. ¿Cómo debemos entenderlo? Se acuerdan la comparación que hicimos del matrimonio donde se mezclan los granitos de sal, ¿Qué significa que Dios sale una tierra?; ¿Qué significa que Dios castigue con sal una tierra?

¿Cuál es la tierra salada castigada por Dios más famosa de toda la Biblia? Sodoma y Gomorra. Acuérdese que ahí fue donde la mujer de Lot se volvió estatua de sal. Entonces, por favor, cuando Dios diga: "No vuelva la mirada atrás" Es que no vuelva la mirada atrás. Bueno, el hecho es que la sal ahí aparece como castigo. Y entonces uno dice ¿Pero cómo así? Si la sal sirve para dar sabor. Sí, señor, pero es que la sal tiene un sentido bíblico profundo que es el que estamos escrutando en esta predicación. ¿Qué significa que Sodoma se haya vuelto tierra de sal?, ¿Sabe lo que significa? Que Dios separó sus granos, que Dios dijo: "¿Así que no quieres alianza conmigo?; ¿Así que no quieres alianza conmigo? Dios sacó su sal y la arrojó. Esa es Sodoma. ¿Así que no quieres alianza conmigo?. Ahí te queda la sal. Ahí te queda mi sal. Porque no la quisiste en alianza conmigo. Este es un tema que invita al temor de Dios.

No se nos olvide que esa es parte de la predicación de la Iglesia. Nosotros los dominicos, tenemos, por ejemplo, a un santo que se llama Vicente Ferrer, que debe ser como tatara tatara tatara tatara tío mío. San Vicente Ferrer. Yo soy. Yo soy Medina Ferrer, por si acaso. Yo siempre digo que yo soy tatara tatara tatara tatara sobrino de San Vicente Ferrer. Ya se ríe.? de San Vicente Ferrer y San Vicente Ferrer era el gran predicador del temor de Dios. Si no obedeces a Dios, arrojará su sal sobre ti. ¿A que no me quieres? ¿No quieres alianza conmigo? ¿De verdad no quieres alianza conmigo? Esa fue Sodoma. ¿De verdad que no quieres alianza conmigo? ¿De verdad que no quieres obedecerme? ¿De verdad que no quieres nada conmigo? Pues. Tres castigos reservó Dios. Fuego, azufre y sal. Pero ese fuego, azufre y sal. ¿Qué significa? Es lo que a ti te corresponde. Porque tú lo escogiste. No es que Dios quiera eso para nosotros con deseo de su corazón. Es lo que tú escogiste. Así como el que le da la espalda a la luz escogió las tinieblas, y el que le da la espalda al alimento escogió morirse de hambre. El que le da la espalda a Dios escoge tierra estéril, colmada de sal.

Entonces nosotros somos sal de la tierra. ¿Qué significa eso? Que nosotros también somos señal de juicio para esta tierra. Ay, ¿Cómo así? Eso está muy terrible. ¿Qué significa ser señal de juicio? Que cuando todo el mundo dice que por decir algo, ?la pureza es imposible?. Los santos que han vivido la pureza como una Inés de Montepulciano que brilló por su pureza. Y ella es la patrona de este monasterio. Como un San Luis Gonzaga de los jesuitas, que brilló por su pureza. Si nosotros decimos "la pureza es imposible, la castidad es imposible". Los santos que han vivido la castidad son una señal para decirnos: "El que lo hizo imposible fuiste tú, porqué posible sí es, posible sí es". "Ah, el perdón es imposible". Eso dices tú ¿Y tantos santos que vivieron el perdón?, ¿Qué tal un San Esteban que murió orando por sus verdugos? ¿Ah?, ¿Qué tal un San Cipriano, que cuando lo condenaron dijo solamente: "Demos gracias a Dios?" ¿Ah?, Entonces cuando tú dices que la virtud es imposible, los santos que fueron y son sal de la tierra, son los que te están mostrando ningún imposible. Tú crees que es imposible, pero fue para ti, y lo que te espera no es bueno, no es bueno lo que te espera si tú te rebelaste contra Dios.

Hermanos, hay tanta riqueza en la Palabra de Dios. Quiero agradecer al Señor por este espacio con sencillez agradezco también la paciencia y sobre todo el amor de ustedes a la Palabra Divina, porque es que tenemos que alimentarnos, hermanos, tenemos que alimentarnos de la Palabra para vivir estos tiempos que no son tiempos fáciles.

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