Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Ejemplos de personas que han sido luz

Homilía ao05011a, predicada en 20200209, con 18 min. y 33 seg.

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Transcripción:

Hermanos queridos, Jesucristo hoy llama a sus discípulos a que sean sal del mundo y luz de la tierra. Hace unos pocos días, el mundo del deporte fue conmovido por un accidente de helicóptero en el cual falleció una de las grandes figuras del básquetbol en el mundo. Ese jugador se llamaba Kobe o Koube Bryant. Este es un hombre muy recordado, valorado, llorado. Un hombre que marcó no solamente el equipo donde jugaba, el equipo de Los Ángeles en Estados Unidos, sino que dejó una huella perdurable y muy bonita en el mundo del deporte.

Unos pocos días después se supo algo muy bonito para nosotros los creyentes. El día del accidente fue un domingo. Él viajaba en el helicóptero junto con una hija suya que también gustaba del básquetbol y se estaba entrenando poco a poco. Seguramente hubiera sido una gran figura también de ese deporte. El día era domingo, ellos tenían que viajar a otra parte y seguro que iba a haber entrenamientos, iban a estar ocupados. Este papá, antes de tomar ese viaje en el helicóptero, fue a Misa. Kobe Bryant y su hija estuvieron en Misa como lo hacían siempre los domingos, él era católico, y según la afirmación de varios testigos, comulgaron, esa fue su última comunión, por supuesto.

Es hermoso ver el bien que puede hacer una figura de tanto impacto mundial. Un hombre valorado como deportista, valorado como persona, valorado como papa y un buen católico. Hermanos, eso es ser luz. Eso es ser luz, Kobe Bryant, que yo sepa, nunca hizo un sermón., él no predicaba homilías, él no escribió libros de religión; lo suyo era el deporte, ejerció el deporte del básquetbol a un nivel de excelencia, los videos que muestran sus magníficas jugadas muestran un hombre realmente muy bueno en lo que hacía. Y él le daba tributo a Dios, le daba gracias a Dios y educaba a su familia en la fe católica., eso es ser luz.

No siempre la predicación hay que hacerla. Por ejemplo, a mí me toca en este momento y lo hago con amor, pero no siempre para ser luz hay que estar hablando a todas horas de religión. Lo que se necesita es que cuando llegue el momento no niegues tu fe, seas coherente con lo que vives y al igual que Kobe Bryant, no tengas vergüenza de arrodillarte delante del Señor. Eso es ser luz.

Hay muchas otras personas que han mostrado lo que significa ser luz. Algunas veces el ejemplo es conocido mundialmente como el de este gran basquetbolista. Otras veces el ejemplo queda oculto y secreto. Pero es que lo importante no es lo que vea la gente, lo que vean los hombres, lo importante es que Dios sea honrado.

Piensa una cosa ¿Cuántas oportunidades tienes tú en tu realidad concreta de ser luz?. Estoy pensando, sobre todo en el caso de aquellas personas que tienen compañeros o compañeras, por supuesto, en la universidad.

Una realidad que a mí me espanta es ver cómo las personas, antes de tomar las decisiones más importantes de su vida, siempre buscan alguna ayuda. Esas decisiones pueden ser trágicas, como la persona que decide abortar, la persona que decide suicidarse, la persona que decide iniciar un proceso de divorcio, siendo así que su matrimonio todavía se podría salvar. Si tú piensas en la gente que tienes alrededor, te puedo asegurar que hay personas que están a punto de tomar decisiones muy trascendentes. Seguro que has conocido alguna.

En mi experiencia como sacerdote, uno de los pecados que más me duele y por eso siempre lucho contra él en privado y en público, es el aborto. Y hasta ahora voy a cumplir veintiocho años de sacerdocio por la misericordia de Dios. No he conocido un solo caso de una persona que haya abortado y que no le haya consultado a alguien su aborto. Siempre la mujer presiente, presiente en algún lugar de su conciencia que lo que va a hacer es grave, es terrible y la va a marcar para siempre. Y siempre busca a alguien; a veces es la mamá, a veces es una hermana; con muchísima frecuencia es una amiga., ¿Qué tal que esa amiga seas tú?, ¿Qué tal que tú seas esa amiga?, que escucha a ese corazón que está sufriendo porque ninguna mujer aborta, muerta de la risa, ¿Qué tal que esa amiga seas tú? Y que en ese momento tú seas la persona que sabe acoger con amor, con respeto, con un gran sentimiento de comprensión y de apoyo. Porque lo que más necesita esa mujer en esos momentos de angustia, no es que la hundan, sino que la ayuden a levantar. Que haya una mano que le diga: -te voy a apoyar-.

Gracias a Dios he conocido el caso de mujeres que han ayudado a evitar abortos ¿como han ayudado?, recibiendo, aconsejando, acompañando, a una amiga atribulada. Si tú eres una de esas mujeres, permíteme que te felicite. Tú eres luz. Has traído claridad y bendición no solo a esa mujer, sino a esta tierra. Eso es ser luz.

Vamos a dar otro ejemplo, un ejemplo que proviene del mundo de la ciencia. Hoy tuvimos un retiro espiritual muy bello en una comunidad de aquí de Bucaramanga, que se llama Camino de la Esperanza. Y una de las cosas que comentábamos en las charlas de ese retiro es la diferencia entre la ciencia y el cientificismo. La ciencia es una actividad bella y noble de la especie humana que quiere buscar la verdad y establecerla a través de métodos muy rigurosos que se pueden aplicar a muchas cosas.

El cientificismo es, en cambio, un acto de arrogancia, un acto de pedantería que pretende que la única manera de llegar a un conocimiento cierto es la ciencia. Podemos decir que el cientificismo es como una inflamación de la ciencia, y todos sabemos que un órgano que está sano no está inflamado. Cuando se inflama, seguramente es que algo malo le ha sucedido, por ejemplo, una infección. El cientificismo es una infección de la ciencia. El cientificista empieza a hacer afirmaciones que van mucho más allá de los límites de la ciencia, porque la ciencia, por su propio método, no puede acceder a algunas preguntas, y esto lo reconocen los mismos científicos.

Por ejemplo, ningún científico puede responder a la pregunta de por qué las leyes son estables, constantes en todo lugar y en todo tiempo. Si se establece, por ejemplo, algo sobre el campo gravitacional aquí en la ciudad de Bucaramanga, eso vale como ley del campo gravitacional. Vale para Londres o para Shanghái o para Botswana vale para todas partes. Pero ¿por qué las mismas leyes se aplican a los mismos campos en todas partes?, eso, más técnicamente se llama cómo explicar la isotropía del espacio. No hay ninguna manera de explicarle isotropía del espacio. Es simplemente una hipótesis con la que el científico trabaja.

Entonces la ciencia es algo muy bello y es algo muy serio. Pero cuando la ciencia se vuelve pretenciosa, cuando se vuelve arrogante, cree que puede hablar sobre todo simplemente porque tiene especialización en una parte del conocimiento científico. Gracias a Dios ha habido personas, personas grandes en el conocimiento, que se han dado cuenta de esto que yo les estoy comentando.

Todos hemos oído hablar de la leche pasteurizada o pasterizada. La pasteurización es un procedimiento que sometiendo a altísimas temperaturas y luego una caída drástica de la temperatura, logra eliminar un porcentaje fantástico de microorganismos deteniendo el proceso de descomposición, por ejemplo, de la leche. Pero se utiliza también para otras cosas. ¿Quién hizo esos descubrimientos?, ¿Quién descubrió que era fundamental el papel de microorganismos? ¿Quién descubrió que la vida proviene de la vida? y que, por consiguiente, si se limita a la población de microorganismos, se suspende el proceso de descomposición. Pues lo descubrió un científico francés llamado Louis Pasteur.

Hay una anécdota muy bonita de este científico y con esto quiero terminar la homilía. Louis Pasteur era un genio. Es decir, la capacidad de este hombre para pensar más allá de los límites de la ciencia de su tiempo es admirable. Es una cosa impresionante. Él era católico. Hay una anécdota que cuenta que él iba en un tren. En el mismo vagón del tren viajaba un joven que se puso a hacer conversación con Luis Pasteur. Como Louis Pasteur. No tenía Instagram, faltaba, o sea, había problemas técnicos..., por ejemplo, que no existía Internet, no se habían inventado Instagram, etcétera. Entonces, aunque él era muy famoso, no todo el mundo lo reconocía por la calle. Hoy a cualquier persona que esté metida en Instagram la miran y la conocen por la calle. Hoy tenemos un exceso de Instagram, probablemente, y nos falta, nos falta más contenido, tenemos mucha forma y nos falta más fondo. Pero esa es otra predicación.

El hecho es que Luis Pasteur iba en el tren y en el mismo tren iba un muchacho muy inteligente con el cual empieza la conversación. Este muchacho era muy inquieto en asuntos de ciencia, muy inquieto, y este muchacho se declaraba en ese momento ateo, es decir, él estaba enfermo de cientificismo, se consideraba ateo. Y entonces este hombre ateo joven se pone a hablar con Luis Pasteur, pero Luis Pasteur, pues no era conocido en su figura. Este hombre, este joven, no sabía con quién estaba hablando, mucho menos podía saber que Luis Pasteur era un convencido católico. Y este hombre hablaba de los avances de la ciencia y de lo ridícula que es la superstición y esa rezadera y esas novenas y esas imágenes y esos sacramentos. Y no le salían sino sapos, culebras, cucarachas de esa boca hablando en contra de la Iglesia y en contra de la fe. Luis Pasteur le respondía con bastante sosiego. Pero como este hombre no terminaba de hablar, llegó la estación y ya tenían que despedirse. Y entonces el gran científico le dice: -Mire, no puedo seguir esta conversación que me gustaría. Le dejo una tarjeta mía-. Había que ver los ojos de ese muchacho cuando él ve con quién está hablando y quién era el que defendía la fe.

Para Luis Pasteur no era un problema ser uno de los científicos más avanzados de su época y ser capaz de arrodillarse delante de Jesús en la Eucaristía. Eso es ser luz. Invitación Amados hermanos, invitación: sean buenos y brillantes y si pueden, sean sobresalientes en lo que hacen, sean sobresalientes en el deporte, en el arte, en la ciencia, en la gestión pública, en la economía, en la literatura, sean sobresalientes, pero no caigan en el espejismo ni hagan caer a otros en el espejismo de que para que el hombre sea grande tiene que achicar a Dios.

Si ustedes, amados hermanos, son capaces, como Luis Pasteur en la ciencia, como Kobe Bryant en el deporte, o como aquella amiga que ha impedido más de un aborto en la universidad, si ustedes son capaces, mis hermanos, de llevar claridad a otra vida y demostrar de qué modo tan bello Dios es su aliado, es que Dios no es mi enemigo.

Cuando iba a matar a San Policarpo, que lo quemaron vivo, cuando iban a matar a San Policarpo, le decían: -Mira, tú haz como si ofrecieras un sacrificio a los ídolos y verás que no pasa nada-. ¿Sabe lo que respondió San Policarpo? -Ochenta y tres años tengo de vida y no he recibido de Dios más que bienes, de Cristo, no he recibido más que bienes, ¿Cómo voy a negarlo ahora?, ¡Qué grande!

Eso es, mis hermanos. Enséñale al mundo que para ser grande no hay que achicar a Dios, enséñale al mundo que eres excelente sin ser esclavo del trabajo ni ser esclavo del dinero, enséñale al mundo que eres excelente en lo que haces y que Dios es tu mejor aliado. Enséñale al mundo eso.

Y entonces, lo mismo que Luis Pasteur, lo mismo que mi amiga de la universidad y lo mismo que Kobe Bryant y tantos otros. Tú serás luz porque así lo mandó y así lo desea Aquel que es la verdadera Luz. Nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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