Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El cristiano congrega y es luz al mostrar a la humanidad, que vive huérfana, el camino de la virtud, de la verdadera felicidad, de la genuina paz.

Homilía ao05010a, predicada en 20200209, con 6 min. y 9 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

El Evangelio de hoy es uno de los más citados a lo largo de la historia de la Iglesia. Es aquella frase tan preciosa, tan bella de Cristo que nos invita a crecer nosotros mismos como cristianos. "Ustedes son la luz del mundo". Casi siempre cuando reflexionamos en este texto hacemos referencia a un aspecto muy importante de la Luz y es que nos permite conocer el camino. Así, por ejemplo, un cristiano, cuando es verdaderamente luz para la gente que tiene cerca, es una persona que está mostrando el camino, el camino de la virtud, el camino de la verdadera felicidad, el camino de la genuina paz. Este es un modo de entender aquello de que nosotros somos la luz del mundo.

Pero quiero compartirles algo. No hace mucho estaba leyendo algo sobre aquellas personas que son exploradores en regiones muy difíciles. Esa clase de lectura me fascina. Pienso que aquellas personas que han llegado a terrenos inhóspitos o que nos han ayudado a descubrir las bellezas de este planeta, son como una referencia para muchos de nosotros. Y hablando del fuego y hablando de la luz, me encontré cosas realmente preciosas sobre lo que se puede hacer, sobre lo que significa la luz. Es que seamos sinceros, en el ambiente donde nosotros vivimos, realmente la luz es algo que uno da por descontado.

La energía eléctrica hace que no haya excesiva diferencia entre el día y la noche, por lo menos en lo que tiene que ver con el trabajo o el estudio. Las cosas son muy diferentes cuando estás, por ejemplo, en un bosque o cuando estás explorando zonas inhóspitas, peligrosas. Quizás en una selva, quizás en una isla poco conocida. Y es ahí donde me parece que surgen nuevas interpretaciones muy hermosas sobre lo que significa ser luz. Porque cuando Cristo nos dice que nosotros somos luz, no nos está enviando a un mundo, llamémoslo así, amable y un mundo iluminado, sino más bien un mundo que muchas veces es peligroso, un mundo que puede ser agresivo, un mundo que puede ser desconocido incluso para nosotros mismos.

Por eso me encanta esta comparación con la gente que ha estado en el mundo del campismo y la exploración y el senderismo y cosas parecidas. Mira, por ejemplo esto: La luz, esa luz que se enciende allá en una selva o en una montaña o en un bosque. Esa luz es la que permite mantener a raya a las fieras. Es algo que uno no piensa usualmente. Repito, muchos de nosotros hemos vivido, hemos crecido, nos hemos formado en una cultura completamente urbana y nosotros pues no tenemos que pensar en eso, en que te pueda atacar, qué sé yo, un leopardo o un oso, encender una luz, ser luz en medio de ese bosque, en medio de esa selva, es poner un límite a la agresión de las fieras.

Otro elemento importante: Recuerda que la palabra hoguera y la palabra hogar están relacionadas. De hecho, etimológicamente están relacionadas con fuego. Fuego. Hoguera, que es algo así como foguera, fuego, hoguera, hogar. Están relacionados. La luz es la que muestra el lugar de la casa. La luz es la que conduce hacia la casa. Y es hermoso pensar que en la medida en que nosotros vamos siendo verdaderos cristianos, vamos echando fuera a las fieras y vamos mostrando el camino a casa. Hay varios programas muy bellos, por ejemplo en EWTN que hablan de la conversión y el descubrimiento de la Iglesia como un retorno a casa, un volver a casa.

El cristiano es el que le muestra la verdadera casa a una humanidad que muchas veces vive como huérfana. Y un último aspecto el fuego es el lugar que congrega la luz. Esa luz en medio del bosque, en medio de la selva, es el lugar donde se congrega, donde se reúnen los amigos, donde se reúne la familia. Ser luz significa también ser un punto de encuentro, ser ese lugar a donde pueden y quieren llegar seguramente los amigos. Qué hermoso pensar que cada uno de nosotros, en la medida en que va viviendo su fé cristiana, se convierte en un lugar de encuentro, incluso para personas que están distantes. San Pablo nos dice en un texto precioso de la carta a los Efesios. Nos dice: ?Cristo derribó el muro de odio?. Mira eso tan bello -Derribó el muro de odio-. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que Cristo se logró convertir en punto de encuentro, puente, lugar donde podían convivir los judíos convertidos y los paganos convertidos. Lugar de encuentro, fuente de seguridad y de confianza. Verdadero hogar. Y también fuerza que expulsa los peligros y las fieras. Todo eso estamos llamados a ser, si somos verdaderamente de Cristo.

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