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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La valentía brilla en Cristo, que se establece en lo que había sido tierra de tinieblas; su ejemplo nos invita a ser valientes en la fe y la coherencia.
Homilía ao03014a, predicada en 20230122, con 27 min. y 13 seg. 
Transcripción:
Mis queridos hermanos, estos textos de hoy pueden verse, pueden leerse desde distintos ángulos y creo que uno de los más bellos es desde la palabra valentía, valentía. Quisiera empezar hoy por eso que hemos escuchado en el salmo de respuesta a la primera lectura. "El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré?" El Señor es la defensa de mi vida. ¿Quién me hará temblar? Y creo que este mensaje de la valentía es muy necesario hoy, porque hay muchas cosas que quieren gobernarnos. La vida a base de la inseguridad y a base del miedo. Mantener a la gente asustada es una de las maneras de manipular, porque la persona asustada es una persona que no se siente segura. Es más fácil manejar a una persona así. La valentía. Valentía que se requiere cuando muchas veces sentimos que nuestra fé, como ya lo había profetizado el Papa Benedicto en su momento siendo cardenal, -nuestra fé es minoritaria- Valentía que se requiere cuando muchas veces sentimos que lo que nosotros creemos y lo que es importante para nosotros. No le importa a nuestros mejores amigos, a nuestros compañeros de colegio, a nuestra misma familia. Muchos de ustedes tienen la misma situación que yo tengo. Uno de mis primos es pastor protestante. No mucha gente sabe ese detalle. Dentro de mi propia familia. Hay gente que tiene otras ideas y que enseña otras cosas. Y se necesita valentía para abordar esas diferencias. No queremos dañar a nadie ni maltratar a nadie, pero tampoco vamos a dejar que pisoteen nuestra fé, que pisoteen lo que nosotros creemos. Yo me ponía a pensar ¿Por qué Dios ha querido para nosotros estos textos en este día? y ¿Por qué este mensaje de la valentía que lo vamos a seguir reflexionando? Ya verán ustedes cómo. Y pienso que este año que estamos recién empezando, por ejemplo, en nuestras actividades de familia espiritual, puede ser el año de la valentía. Todos sabemos que en nuestra familia espiritual estamos cortos de líderes, sobre todo de líderes jóvenes, y necesitamos líderes adolescentes y jóvenes, y no los tenemos. Tenemos entre nosotros niños, adolescentes y jóvenes, pero esos líderes que necesitamos todavía lo seguimos necesitando porque necesitamos gente que se plante delante del mundo y que aún siendo minoría y aún sabiendo lo que eso implica, en vez de dejarse llevar, arrastre a otros, lleve a otros. Ese es el sello de la valentía. No es solamente que yo no me dejo llevar por compañeros de clase, por amigas de toda la vida, por gente de mi familia. No, no, es solo que yo no me dejo llevar, es que yo llevo a otros, es que soy yo quien mueve a otros. Esa es la valentía y de eso necesitamos mucho. Necesitamos, como ya hemos comentado en otras oportunidades, necesitamos noviazgos bellos y santos, noviazgos que vayan delante, que sean líderes, que muestren otro modo de ser novios. Cuando estamos en una época en que ser novios significa vida sexual, convivencia y luego aborto y ruptura y de ahí saltar para la siguiente pareja. ¿Qué tal un noviazgo según Cristo? Para eso se necesita valentía. Necesitamos valentía para que Dios una vez más llame o mejor concrete su llamado, realice su llamado como Él lo quiere hacer en nuestra Familia Espiritual para vocaciones religiosas y sacerdotales. En una hermosa predicación que oí hace por lo menos treinta y cinco años, el padre Rafael García Herreros, que fue tan profético en tantas cosas, decía ?La calidad de vida espiritual de una comunidad se detecta en las vocaciones?. Vocaciones para matrimonio santo, por supuesto, pero vocaciones también. ¿Dónde están, vocaciones para vírgenes, seglares, para religiosas, para sacerdotes? Hemos tenido algunas iniciativas. No han prosperado. Cada caso es cada caso, cada persona es cada persona. Pero necesitamos de esa valentía, necesitamos de esos jóvenes. Necesitamos presentarle a la Iglesia el fruto del Evangelio. Eso hay que mostrarlo, decía nuestra amiga de Siena, Santa Catalina decía que Dios no se regocija solo en las hojas de las palabras, o en las flores de las alabanzas, hay que llegar hasta los frutos y los frutos son frutos de conversión. Necesitamos valentía para hacer nuestro retiro Kerigmático que lo hemos soñado desde hace tiempo. Necesitamos valentía para ponernos al frente del mundo y decir tengo algo que contarte. Tengo que contarte que hay un Cristo que vale la pena. No porque yo sea santo, no lo soy, falta. A todos nos falta, pero yo ya tengo algo que contarte y eso que tengo que contarte es que hay un amor muy grande para ti, para mí, para todos. Hay un amor muy grande. Eso es valentía. Esa valentía es la que termina recomendándonos el salmo cuando dice: "Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor". Qué bueno que nos recuerde que la valentía no es fruto de una especie de autosugestión. Cuando veníamos para acá comentábamos con Lina eso sobre cómo está creciendo el tema del coaching y decía me comentaba una persona que muchos de ustedes conocen y que muchos queremos, apreciamos. Marisa, de allá del Paraguay, me contaba cómo está prosperando el asunto del coaching, pero con bastante fuerza y cuál es la característica de ese coaching. La característica es venderle prosperidad a la gente. Básicamente el gran mensaje del coaching mundano, muchas veces emparentado con Nueva Era. Muchas veces el mensaje del coaching ¿Cuál es? El mensaje es "Te voy a dar estrategias para que seas fuerte, para que seas resiliente, para que dejes atrás tu pasado, para que alcances tus metas, para que saques adelante tus sueños". Y no es que esté mal ese mensaje. El tema es que no aparece por ninguna parte ni la gratitud hacia Dios, ni la conciencia que todo lo recibimos de Él, ni la humilde encomienda a su misericordia para que nos guíe. -Todo es tú, tu mente, tu mente y tú. Concéntrate-. Esa no es la Biblia. Y cuando la Biblia nos habla de valentía, no nos está diciendo saque fuerzas, échele ganas, como dicen en México: "Saque fuerzas, échele ganas". Nó, aquí todos somos débiles. Que la debilidad de uno se vea más que la de otros. Así lo quiso Dios. Pero aquí todos somos débiles y aquí no se trata de que hay gente de bronce y hay gente de algodón. Aquí todos tenemos nuestras tentaciones, nuestras fracturas. -Diganmelo a mí-, nuestras debilidades, todos las tenemos. Todos y todos tenemos nuestras tentaciones. Y siempre hay un Egipto llamándonos. Siempre hay un Egipto llamándonos. Siempre hay un Egipto diciéndonos?. ¿Por qué no te devuelves? ¿Por qué no te vuelves normal? ¿Por qué no dejas tanto extremo y tanto fanatismo y te vuelves normal? Aquí todos tenemos eso. Pero fíjate el mensaje que nos da la palabra, ?Espera en el Señor?. En el Evangelio reaparece la idea de la valentía a través de un par de verbos que son muy elocuentes. Vamos a ver cómo los han traducido aquí. Dice acá: ?Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm. Comenzó a predicar?. Valentía. Juan era el precursor y al precursor ya lo tienen en la cárcel. No sé si me estoy explicando en la valentía de Cristo. O sea, tú ves a alguien que está predicando conversión que se llama Juan. ¿Qué pasó con Juan? Ahí lo tienen, en la cárcel. ¿Y ahora qué empieza a predicar Cristo? Conversión. O sea, desde el principio de su ministerio, nuestro Señor Jesucristo se pone en la ruta que podemos llamar la ruta del peligro. Desde el principio nuestro Señor Jesucristo se pone en la ruta incómoda y eso es lo que quisiera que sedujera, que enamorara nuestros corazones, que Él es el de la ruta incómoda, el de la ruta dura. Pero no he dicho los verbos, los dos verbos que me llaman la atención y que me impactan tanto como el hecho de que Cristo haya querido seguir la ruta de Juan. Son estos dos verbos que aquí traducen. Se ?estableció? en Cafarnaúm. Y eso ¿Por qué llama la atención? Porque Cafarnaúm pertenecía a lo que fueron las antiguas tierras de las tribus de Zabulón y de Neftalí. ¿Y eso por qué es importante? Porque mira lo que sigue. A los que habitaban en tierra y sombras de muerte ?habitaban? en tierra y sombras de muerte. O sea que los dos verbos en esta traducción son -para Cristo se estableció- y la gente que estaba ahí habitaba en tinieblas y en sombra de muerte -habitaban en sombras de muerte-. ¿Qué es lo que quiero destacar? Que allí donde las tinieblas y la sombra de muerte habían hecho su casa ahí. Ahí fue a establecerse nuestro Señor Jesucristo, ahí. Y esto es impresionante, porque esta es la valentía de Jesús, que luego va a reaparecer muchas veces por recordar otros dos pasajes. En algún momento le dicen a Él "Herodes te está buscando para matarte". No es para darte un saludito. Y Cristo dice -Yo sigo trabajando-. "Díganle a ese zorro que yo sigo trabajando". Esa es la valentía de Cristo. Y también recordar que nos dice, por ejemplo, San Lucas, capítulo nueve, hacia el final que Cristo tomó resueltamente el camino de Jerusalén. Y sí, Galilea era famosa porque era tierra prácticamente entregada a la brujería, entregada al paganismo, entregada a las tinieblas. Sí, Galilea era conocida por eso, por el paganismo, lo que le esperaba a Cristo en Judea y lo que Él encontró en Judea era peor. Era odio porque la mata la fuente misma del odio hacia Cristo estaba en los fariseos, los escribas, los saduceos, los herodianos y todos ellos tenían algo en común eran fuertes en Jerusalén, y allá va Cristo. Así que este domingo, que ciertamente recordamos como Domingo de la Palabra de Dios, Es también Domingo de Valentía. Es domingo para preguntarnos ¿Cuál es nuestra actitud para defender los intereses de Cristo? Entonces, ustedes me conocen. Esas son mis inquietudes. Por ejemplo, con Luciana aquí presente, para decirlo con nombre propio, cuando se burlan de Dios, que puede suceder, sucede en muchos colegios cuando se burlan de Dios o calumnian a la Iglesia. -Aunque en la iglesia hay mucho pecado, pero no todo lo que se dice en contra de la Iglesia es cierto-. Cuando calumnian a la iglesia, cuando se burlan de Dios en frente de Luciana, ¿Cuál es la actitud de Luciana? Cuando las amistades de María Jimena consideran que es fanático todo esto y que esto es una exageración, ¿Cuál es la actitud de María Jiména? Esas son las preguntas que tenemos que hacernos. Y así cada uno. Muchos de ustedes están en el ámbito, por ejemplo, universitario y por un largo camino, un largo camino. Cada vez más el ámbito universitario es ambiente de burla frente a la religión. Ahora hay que tener astucia divina. Uno no puede simplemente empezar a pelear todas las batallas al tiempo. Pero hazte esta pregunta ahora que muy pronto van a empezar las universidades. Y lo digo para los que somos docentes en las universidades, para los que trabajan en universidades, para los que estudian en universidades. Mi pregunta es ¿Cuál va a ser tu valentía? allá, no te estoy diciendo que hagas tonterías ni locuras, porque repito, hay que tener astucia divina. Cristo supo cuándo había que ir a Jerusalén. Pero ¿Cuál va a ser tu valentía; dentro de la misma familia? ¿Cuál va a ser tu valentía? Esa es la pregunta. Ese es el gran cuestionamiento, pero también la gran invitación que nos hace el Señor. Hay que hablar todavía de otra forma de valentía, que es la que aparece en la segunda lectura, la que fue tomada de la primera Carta a los Corintios, y es la valentía de salir de mi pequeño grupo. Incluso dentro de los creyentes, la comunidad de los corintios se estaba dividiendo. Había gente que se sentía muy a gusto con la predicación de un famoso orador de aquella época que era muy, muy educado en la fé, un hombre llamado Apolo. Apolo conocía muy bien las escrituras y después de las enseñanzas que recibió de Pablo, realmente se convirtió en un gran maestro de la fé, Apolo. Apolo era un hombre muy culto por todo lo que sabemos de él, y había gente que le gustaba la predicación de Apolo, porque hay gente a la que le gusta que la predicación sea muy bien dicha y muy erudita y muy intelectual, tal vez. A otros, en cambio, les gustaba la predicación de Pedro, que sin duda era mucho más rústica, mucho más cortante. Muchos dicen que el estilo de Pedro está bastante presente en el Evangelio según San Marcos, en la manera de describir el actuar de Cristo con frases cortas, contundentes, con hechos. A otros les gustaba la predicación de Pablo y cada uno iba encontrando su pequeño grupito, su pequeña capillita, su pequeño lugar donde se sentía a gusto. Algunos más con el poder del espíritu que brillaba en Pablo, otros más con los hechos contundentes, -Y al pan, pan, vino, vino- de Pedro, otros más con la erudición de Apolo. Y hay que tener valor para decir uno "Yo me siento cómodo aquí?. Pero Cristo es más grande que Pedro que Pablo que Apolo. Hay que tener también valentía para encontrar esa historia de amor de Cristo que hay en los que no tienen los mismos gustos míos, pero que son del Señor, que realmente son del Señor. Último punto ¿Y cuál es la alegría que hay en esto? Porque la valentía trae alegría, así como la traición trae tristeza. La alegría está desde la primera lectura de hoy. ?Acreciste la alegría. Aumentaste el gozo. Se gozan en tu presencia como gozan al segar. Se alegran al repartirse el botín?. El botín es la expresión por el botín de guerra. -Botín de guerra-. Entonces, ¿Cuál es la alegría? Pensemos, por ejemplo, en los múltiples Santiagos que Dios le ha dado a su Familia Espiritual. Entonces, pensemos en Santiago Durán para que no se diga que todo es con Santiago Pava. ¿Cuál, que qué alegría le puede venir a Santiago Durán?, si Santiago toma en serio esta valentía. ¿Qué alegría le puede venir a Alba María si élla asume esta valentía? A mi amigo aquí presente, Carlos Chamorro, rejuvenecido después de su último viaje. ¿Qué alegría trae la valentía? Mira la alegría como la describe Isaías. "La vara del opresor y el yugo de su carga; el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián" Yo les quiero decir que yo conozco esa alegría. Yo conozco la alegría de lo que es uno ponerse en la posición minoritaria, la posición descartada, despreciada, o sea, lo que significa hoy ser cristiano y por misericordia de Dios, mantenerse uno firme y empezar a ver cómo se rompe la vara del opresor y cómo se rompe el yugo que pesa sobre tantos corazones. Querido Santiago, ¿Dónde está mi amigo Santiago? Querido Santiago y todos, yo les quiero decir esa alegría lo sostiene a uno ¿De qué estoy hablando, cuál alegría? Cuando tú te mantienes firme y tú empiezas a ver que incluso las personas que te descartaban y que te daban la espalda empiezan a acercarse al Señor y empieza a romperse la vara del opresor. Cuando tú ves que se revienta la vara del opresor y ves la nueva alegría en esos que antes se burlaban de ti, que antes te descartaban, tú sientes; gozo. Y tú sientes el gozo de repartir un botín. Hay que explicar muy bien lo del botín. Acuérdate que es botín de guerra. ¿ A qué se refiere la palabra botín en ese texto de Isaías? A que el demonio tiene en su poder a mucha gente. Tiene en su poder a muchas de tus amigas, de tus amigos, de tus compañeros. Y considera el demonio que ya los tiene firmes y los tiene seguros porque los ha atrapado con algún vicio, con alguna idolatría, con lo que sea. Pero si tú te mantienes firme y eres valiente, y si el Señor te da su unción y llega la hora, esos, esos, que el demonio creía seguros, empiezan a ceder. Se desprenden de esa tiranía y se acercan a Cristo. Entonces, ¿Cuál es el botín tuyo? De esto habla también Santa Catalina. Santa Catalina decía que el que se pone al servicio de Cristo empieza a tener hambre de almas y realmente lo que quiere es como comerse esos corazones en el sentido de que no los quiero en poder de las tinieblas. Entonces, si tú tienes, como les pasa aquí a varios, si tú tienes un novio que no está realmente vibrando con Cristo, y un día tú ves que ese hombre llora de amor por el Señor, ese día tú vas a conocer el gozo de Isaías. Si tú tienes una amiga, tienes tu novia que no vibra, no vibra con Cristo y un día esa persona realmente se entrega al Señor. Porque es que se nos olvida que la clave aquí es que se entreguen al Señor. La clave es que se entreguen al Señor. Lo que uno busca como cristiano no es simplemente que la gente esté bien, que esté bien. Eso es lo que usualmente quieren las mamás: que estén bien, que estén contentos, que estén coloraditos, que estén de buen tono. Son pocas las mamás que llegan a preocuparse tanto, tanto por el bien espiritual que aunque vean buena salud y buenos resultados académicos y buen trabajo en los hijos, no estén satisfechas porque dicen -no, es que falta lo principal-. Pocas mamás son así, pero si las hay, si las hay, entonces necesitamos un amor como el de las mamás y más que el de las mamás, porque lo que queremos es gente para Cristo. Y a medida que tú vas viendo que se van desprendiendo de sus ídolos y se va rompiendo la vara del opresor, tú sientes gozo y tú sientes triunfo. Ese es el triunfo que yo espero que suceda en Santiago y en Mariana, y en el otro Santiago y en Carolina y en Majo, y en mí y en todos. Ese es el triunfo. Es el sentir. Sí sirvo para algo, sí puedo traerle gente al Señor. Ese es el triunfo que yo quiero para Juan Sebastián y para Mapi y para Rosalbita. Ese es el triunfo que yo quiero. Y el día que tú experimentes el gozo de que manteniéndote donde es la gente finalmente llega, ese día, tú no te cambias por nadie y ese día vas a sentir un escalofrío pensando ¿Y qué tal que yo hubiera traicionado al Señor solo por quedar bien con mis compañeros? ¿Y qué tal que yo le hubiera dado la espalda a Cristo solo porque no me hicieran mala cara? Y entonces uno siente gozo. Esa es la alegría propia, de la valentía. Y esa es la alegría a la que nos llama el Señor.

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