Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

A Jesús nada lo vence, nada lo acobarda. Cristo se establece en el corazón mismo de las tinieblas, donde el mensaje de confusión y de muerte había echado raíces Él comienza a predicar con fuerza y elocuencia de cielo el Evangelio.

Homilía ao03013a, predicada en 20230122, con 6 min. y 21 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesucristo iniciando su ministerio público. Observa la expresión que utilizamos Ministerio Público, porque ya Cristo estaba orando y trabajando por nuestra salvación. En su vida oculta, Lucas nos dice que Cristo tenía alrededor de treinta años cuando salió a predicar, pero esos primeros treinta años de su vida, por supuesto que no fueron perdidos. Fueron años de humildad, de penitencia, de oración, de intercesión y también años de formación para el mismo Cristo. No debemos tener temor de afirmar que Cristo iba creciendo, como nos dice Lucas, y se iba formando.

Bueno, pero he citado dos veces a Lucas y el evangelio de hoy es de Mateo y es del capítulo cuarto. Este evangelio se sitúa después del bautismo y después de las tentaciones en el desierto, y encontramos a Cristo realizando tres acciones. Cristo que predica es lo primero que aparece Cristo que predica. Segundo, Cristo que camina y tercero Cristo que llama. Tres verbos que son claves en este domingo: Cristo predica, camina y llama. Ese llamamiento es el de los primeros discípulos, que son dos parejas de hermanos Simón y Andrés. Simón, llamado Pedro y Andrés, y luego Juan y Santiago. Nosotros decimos en español Santiago, pero hemos explicado varias veces que se trata en hebreo y en griego de Jacobo, Iakobos. Es, eh es el que nosotros llamamos Santiago.

Entonces Cristo predica, Cristo camina y Cristo llama. El llamado de Cristo está unido a su predicación, porque precisamente Él llama a esos discípulos para que sean como una continuación, como una especie de prolongación del mismo servicio que Cristo está prestando. Ese llamado de Cristo sigue sucediendo también hoy. Cristo sigue también hoy llamando a hombres y mujeres para que se unan a su servicio, para que se unan a la misión que Él realiza y para que sean prolongación del Evangelio entre todos. Hay un último detalle que quiero compartirte y que me parece bellísimo.

¿En dónde empieza la predicación de Cristo? Este dato también nos habla de algo. La, la Tierra Santa en aquel tiempo tenía como tres grandes regiones la región al sur, donde estaba la ciudad de Jerusalén, era Judea. Luego, un poquito más al norte, tienes la región de Samaría. Y luego un poco más al norte, tienes la región de Galilea. En Galilea es donde se encuentra la ciudad de Nazaret. La población de Nazaret era algo muy pequeño y es donde se encuentra también una ciudad ya más grande, más importante, una ciudad de comercio, una ciudad pesquera llamada Cafarnaúm. Y nos dice el Evangelio que Cristo se estableció en Cafarnaúm. Atención a este dato, se estableció en Cafarnaúm. Ahora bien, ¿Qué pasaba desde el punto de vista de la fé? Desde el punto de vista de la espiritualidad. ¿Cómo era esa región? Pues imagínate que estaba tan decaída, estaba tan completamente arruinada la fé, que la gente, sobre todo los del sur, los de Judea, llamaban a Galilea, "Galilea de los gentiles". Los gentiles son los pueblos no judíos, o sea, Galilea de los gentiles. Es como decir la tierra que ya se perdió. La tierra que ya está en manos del paganismo. Y además nos cita el evangelista Mateo esta expresión, dice: "La tierra que habitaba en tiniebla y en sombra de muerte ha visto una luz grande".

O sea, era tierra de tinieblas, tierra de paganismo, donde se había establecido la oscuridad. La oscuridad de la confusión, la oscuridad del pecado, La oscuridad del demonio donde se había establecido la oscuridad en esa región de Galilea. Ahí es donde se establece Cristo. Cristo pone su lugar, pone su primer centro de operaciones en Cafarnaúm y Cafarnaúm era la ciudad más importante de Galilea y era la ciudad que de alguna manera gobernaba ese sitio, pero era un sitio de tinieblas. Y Jesús se establece donde se había establecido la oscuridad. Jesús predica donde el mensaje de la confusión y de la muerte había echado raíces.

Y esto me parece muy bello porque nos habla de la misericordia, pero también nos habla del poder del poder de Cristo y de la valentía de Cristo y de la fortaleza de Cristo. A Él no le queda nada grande, nada lo vence, nada lo acobarda. En el corazón mismo donde estaban las tinieblas, se establece Él y empieza a predicar con fuerza, con elocuencia de cielo. Empieza a predicar el Evangelio, el mensaje de salvación. Y no se te olvide?. Él sigue buscando gente, Él sigue buscando que tú y yo seamos prolongación de esa hermosa misión.

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