Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El primer espacio de misión de Cristo es Galilea: así sirve a sus próximos pero también a aquellos que eran considerados más alejados de Dios.

Homilía ao03007a, predicada en 20140126, con 4 min. y 56 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos! En nuestros dos anteriores domingos hemos hecho la transición desde el tiempo litúrgico de Navidad al tiempo ordinario. Es la fiesta del bautismo del Señor la que nos ayuda a hacer esa transición, porque fue precisamente en su bautismo donde ungido por el Espíritu Santo, Jesús de Nazaret, dio lo que podemos decir un cambio, un giro a su vida. Es la transición que va de su vida oculta en la humildad de Nazaret al ministerio público, en el cual a través de la predicación y los milagros, Jesucristo va a manifestar con toda su fuerza el Reino de Dios.

Así que hay una transición de lo oculto a lo público. Esa transición está marcada por el bautismo y ya hemos tenido la fiesta del bautismo del Señor y hemos tenido después, un domingo, el domingo pasado, en el que Juan nos enseñó a mirar en Cristo, Juan el Bautista, nos enseñó a mirar en Cristo el Cordero que quita el pecado.

Así que a partir de este domingo del tiempo ordinario y para todos los demás domingos de este tiempo litúrgico, lo que esperamos encontrar es a Jesucristo, en la plenitud de su ministerio, en la plenitud de su trabajo apostólico, anunciando y también trayendo, haciendo realidad el Reino de Dios.

¿Qué nos presenta el texto de hoy? Está tomado del capítulo cuarto de San Mateo, y lo que nos presenta es una primera etapa en la labor de Cristo: Él se establece en la ciudad de Cafarnaún, una ciudad que queda al borde del lago de Galilea... Su primer espacio de misión va a ser entonces esa sencilla población de pescadores y de gente de Galilea.

Hay dos maneras de interpretar esta decisión de Cristo. Por una parte, podríamos decir que Él está poniendo en práctica lo que después nos diría muchas veces que hay que amar al prójimo. Y evidentemente, el primer prójimo que tiene Cristo es su propia región. Nazaret queda en Galilea y Él empieza a predicar ahí en Galilea, como un acto de amor hacia aquellos que están más cercanos hacia sus prójimos.

En este sentido, también nosotros somos invitados a dar testimonio del amor de Dios, a irradiar el amor de Dios para aquellas personas que tenemos más cerca. Pero hay otra interpretación que quizás es más acertada si tenemos en cuenta aquel texto que San Mateo nos trae del profeta Isaías. Es un texto que se refiere a esta región, la región de Galilea, como una región prácticamente perdida; es decir, esta es la región en la que parece que ya el paganismo se ha instalado. La gente la llama Galilea de los gentiles, y los gentiles son los no judíos, son los paganos; es decir, Galilea es la tierra que ya se perdió, la tierra que ya no es más, tierra para Dios. Región de Dios, Pueblo de la Alianza.

Y según esta otra lectura, entonces lo que vemos es que Jesucristo empieza su labor por lo que parece más perdido, por lo que parece que ya no tiene ninguna esperanza.

Quizás esta interpretación es la más correcta y nos está mostrando que desde el principio de su labor, Jesús es aquel que no quiebra la caña cascada, que no apaga el mechón humeante, que ahí donde parece que ya no queda nada de esperanza, Jesús, sin embargo, tiene que, encontrar, tiene una palabra para decir.

Por eso alegrémonos en Cristo y descubramos en Él, aquel que siempre tiene una bendición, siempre tiene un acto de misericordia de parte de Dios, Incluso cuando parece que humanamente ya no hay nada que hacer. Bendito sea el nombre de Cristo.

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