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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Una mirada a las circunstancias externas e internas de los comienzos de la misión de Cristo.
Homilía ao03006a, predicada en 20110123, con 11 min. y 28 seg. 
Transcripción:
Es domingo, cerca del mediodía y pienso que muchos de nosotros, después de esta celebración eucarística, vamos a ir a almorzar, a comer alguna cosita y con alguna frecuencia la comida del domingo es especial. Hago esta referencia porque la Palabra de Dios también es un banquete y hay que saberlo comer. Por eso podemos comparar los alimentos del cuerpo con el alimento del alma, que es la palabra. Cuando vamos a un lugar especial para comer, normalmente nos presentan las cosas poco a poco; en una comida muy sofisticada, seguramente hay una pequeña bebida o aperitivo, hay unas entradas que con cariño se dicen en Colombia, ?unas entraditas" y hay un plato principal. O quizás primero hay una sopa bien preparada. Y luego se completa con varias opciones. Por ejemplo, puede ser un buffet y entonces hay varias posibilidades y uno va tomando alguna cosita de cada una de las viandas. Además de despertar aún más el apetito de ustedes, esto es para que lo comparemos con la Palabra de Dios. Yo tengo el temor de que a veces nosotros tomamos este banquete de la Palabra y nos atragantamos. A veces se atraganta el sacerdote y quiere decirlo todo en tres frases o a veces también la gente busca únicamente lo que se llamaría la idea principal. Pero ¿Qué tal que aplicáramos la misma filosofía en una comida? Qué tal que yo llegara a una comida y dijera bueno, ¿Cuál es la idea principal de esta comida? Pues la idea principal aquí es, qué sé yo, este pescado o esta carne. Bueno, deme solo un pedacito, pero pronto. Seguramente la persona que nos invitó quedaría con la sensación "Este no me aceptó la comida, no me aceptó el banquete se quedó únicamente con la idea principal". El verdadero ideal, hermanos, es alimentarnos apreciando cada detalle, porque la Palabra de Dios está llena de detalles. Pero claro que si nosotros intentáramos exponer cada uno de los detalles de la palabra sería demasiado extenso, Entonces solo voy a destacar dos o tres cosas con la esperanza de que tú quedes tan fascinado por la Palabra de Dios, que luego en tu casa, donde tú tienes una Biblia que no es para que se llene de polvo, sino para que se llene de amor y de, y de tu atención, vuelva sobre este texto, sobre todo el del Evangelio. Este evangelio está tomado del capítulo cuarto de San Mateo. Vamos a tomar unos cuantos detalles que van a ser muy pocos. Al enterarse Jesús de que Juan el Bautista había sido encarcelado, se retiró a Galilea. Mateo nos hace ver que el comienzo de la misión de Cristo empata con el final de la misión de Juan el Bautista. Juan el Bautista estaba predicando a la gente una conversión. Les estaba diciendo que se abajen las montañas, que se rellenen los valles, que se haga una calzada recta para el Señor. Pero Juan el Bautista fue apresado víctima de la coherencia y de la honestidad de su predicación. Juan el Bautista se atrevió a meterse con uno de los grandes de ese tiempo, porque resulta que el llamado rey, que no era rey ni era nada, pero así se creía él, y se hacía sentir, el llamado rey Herodes, hijo del otro Herodes que trató de matar a Jesús cuando niño. Este otro Herodes, -vivía como marido y mujer- con su cuñada. Y entonces Juan el Bautista le decía ?Tú puedes creerte lo que quieras. Tú puedes ser lo que quieras, pero eso que estás haciendo está mal". Y Herodes sabía que estaba mal lo que estaba haciendo, pero presionado por la mujer con la que vivía, mandó encarcelar a Juan y así se silenció esa voz. La voz que clamaba en el desierto, se silenció esa voz. Una voz que había despertado tanta esperanza en el pueblo, porque había gente que incluso había llegado a pensar que ese Juan Bautista era el Mesías. Se silenció esa voz, la misma voz que le había dicho a Jesucristo ?No eres tú quien tiene que ser bautizado por mí, sino yo tengo que ser bautizado por ti?. Esa voz la silenció el pecado, la silenció, la estranguló el pecado. Pecado de lujuria, pecado de abuso de poder, pecado de arrogancia, de Herodes y su concubina. Se silenció. Se estranguló esa voz. Ya la gente no tenía a dónde ir. Y en ese momento, Jesús, con el precedente de que habían encarcelado a Juan Bautista y que se sabía para dónde iba esa cárcel, -Efectivamente, Juan fue decapitado-. Con ese precedente, Jesús empieza a predicar utilizando las mismas palabras prácticamente de Juan. ?Convertíos? Una invitación a volver hacia Dios. Otra piecita: Salió de Nazaret. Para ustedes y para mí eso no produce mayor reacción. Salió de Nazaret. Sí, como decir Salió de Cota, salió de Villavicencio, salió de Mocoa, salió de Nazaret. Significa que es el momento de la separación entre Jesús y su mamá. Yo tengo un amigo muy querido que se puso a hacer la lista de los dolores de la Virgen, porque tradicionalmente se habla de los siete Dolores de María, pero este amigo se puso a mirar en la Escritura todos los dolores de la Virgen, le salieron trece dolores. No sé si catorce Y uno de los dolores de la Virgen es este, está en el capítulo cuarto de San Mateo. A ver, aquí hay mamás, aquí hay mamás, ustedes mamás sobre todo mejor que cualquiera de nosotros, pueden imaginarse lo que esto significa Jesús, que sale de casa para nunca más volver. Un pequeño paralelo, chiquitico pero real podemos tenerlo. Quizás quienes hemos sido llamados a servir a Cristo, digamos, en una vocación religiosa o sacerdotal. Yo tengo muy fresca en la memoria y sucedió hace veinticinco o veintiséis años, el momento en el que salí de mi casa y el dolor de mi madre como ella quedó con el alma rota. Y esa herida, esa herida. Yo no sé si sanó o cómo sanó porque fue un desprendimiento muy duro. Pues María se despide de Jesús. En este evangelio de hoy Jesús sale de Nazaret. Jesús ve que acaban de estrangular la voz que clamaba en el desierto. Jesús ve que el poder se impone, que el poder pisotea las esperanzas del pueblo. Jesús ve que una vez más, los poderosos se salen con la suya y mandan encarcelar a Juan Bautista y la gente queda como ovejas sin pastor. Lo dicen varias veces los evangelios. Jesús ve todo eso y viendo todo eso se despide de la mamá y sale a predicar sabiendo muy bien que jamás regresará a esa casa y nunca volvió. Esta es la despedida de María, otro tema hermoso de meditación, sobre todo por el contexto en el que se da. Fue a establecerse en Cafarnaúm, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. A eso hace alusión también la primera lectura de hoy. Ese derroche de alegría, ese derroche de bondad y de luz, esa esperanza maravillosa que Cristo despierta con sus palabras, con sus milagros, con sus exorcismos. ¡Qué cosa tan bella! Yo creo que nosotros, hermanos, tenemos que hacer ejercicios de admiración hacia Jesucristo, porque si no nos van a tragar los ídolos de esta tierra. Si tu amor, si el amor de tu alma no es Jesucristo, si Jesús no te acelera el pulso, te lo va a acelerar, cualquier artista que dura tres meses y luego se suicida, cualquier cantante que lleva ocho matrimonios, cualquier vieja que se empelota después de besar a otras viejas. Esos son los ídolos; en dónde está el corazón de nuestra gente y nuestros ojos, así, grandes, grandes, viendo todas esas tonterías. ¿Por qué no se te agrandan los ojos viendo a Cristo? Mira lo que hace Cristo, dice aquí: "Multiplicaste, Señor, los motivos del júbilo, hiciste crecer la alegría. Gozan en tu presencia como gozan al recoger la cosecha, como se alegran los que se reparten el botín de guerra. Tú quebrantaste el yugo que pesaba sobre ellos. -Este es Jesús-. Jesús que recorre Galilea trayendo libertad, trayendo esperanza, trayendo amor, trayendo perdón, expulsando el poder de las tinieblas. Ese es Jesús. Hemos terminado. Tres puntos. Primero: estrangularon la voz que clamaba en el desierto. Y Jesús dice "Yo esto no me lo aguanto. Yo no me puedo quedar callado, yo no me puedo quedar quieto". Es el momento en el que Jesús siente -Tengo que salir de aquí, tengo que hacer algo-. Y lo hace. Segundo: María que se despide de Jesús. Jesús que sale de Nazaret para nunca más volver a su casa. Y tercero, la admiración hacia Jesucristo. Si uno se llena de suficiente admiración hacia Jesucristo, ¿Qué le va a pasar? Le va a pasar lo mismo que le sucedió a Pedro y a su hermano Andrés, a Santiago y a su hermano Juan. Uno dice: "Ese Jesús me parece tan extraordinario que yo tengo que estar con Él, yo tengo que vivir con Él?.

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