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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Estamos en un mundo donde muchas veces surgir significa hundir a otros, pero Cristo hace lo contrario, es Aquel que se sacrifica y desde su sacrificio es luz para todos nosotros.
Homilía ao02013a, predicada en 20230115, con 5 min. y 59 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Estamos en el segundo domingo del tiempo ordinario y podemos decir que este domingo en el ciclo A es como un eco de lo que teníamos el domingo pasado. Si recuerdas, en la celebración de la Navidad leímos un texto de San Juan. Del famoso prólogo de San Juan y allí escuchábamos estas palabras tan bellas. ?La palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su Gloria?. Esa es la dinámica de la Navidad. El Dios que viene y el Dios que se manifiesta. Porque viene, lo podemos encontrar en la humildad del pesebre. Porque se manifiesta, lo encontramos a orillas del Jordán, mostrando precisamente el camino para todos los pecadores arrepentidos. Dios que viene y Dios que se manifiesta. En este segundo domingo del tiempo ordinario está esa idea de la manifestación. ¿De qué manera? El texto del Evangelio está tomado de San Juan. Cuando el Bautista señala hacia Cristo y dice ?Este es el Cordero que quita el pecado del mundo?. Mientras tanto, la primera lectura tomada de Isaías nos habla de Cristo como luz. Luz para las naciones. De hecho, hay un documento del Vaticano II que toma esas palabras -Lumen Gentium- Luz de las gentes, luz para las naciones. Así que el mensaje de este domingo es ese Cristo que es Cordero, y Cristo que es luz. Pero vamos a decirlo de esta otra manera Cristo que es luz siendo cordero. ¿Y qué es lo propio del cordero? Lo propio del cordero es que el cordero se inmola, el cordero se sacrifica. Cristo es luz siendo cordero. Cristo es luz. Inmolado. Sacrificado. ¿Y por qué eso es impresionante? Porque en el mundo en el que estamos, la manera usual de sobresalir es hundiendo a otros. Sacrificando a otros, se sacrifica a los pobres, por ejemplo. Y a partir de todo eso que no se les da a ellos, entonces surge la persona como el exitoso, como el triunfador. No digo que suceda siempre, pero que pasa, pasa. Acuérdate lo que sucedió, por ejemplo en la pandemia. Es impresionante ver que en la pandemia una gran cantidad de gente quedó arruinada. Una gran cantidad de gente quedó sin trabajo. Una gran cantidad. Pero miles y miles de empresas de pequeñas y medianas empresas se hundieron. No pudieron soportar el tema del encierro y la pérdida de clientes. Se hundieron. Y mientras tanto, y esto es lo impresionante. Muchas de las empresas más grandes. Estamos hablando de las grandes multinacionales del comercio. No solo sobrevivieron, sino que crecieron. Fueron exitosas. Entonces, ¿Qué podemos deducir de ahí? Que estamos en un mundo donde muchas veces surgir significa hundir a otros, pero Cristo es lo contrario. Cristo es aquel que se sacrifica Él y que desde su sacrificio que lo tenemos ahí en la cruz, desde su sacrificio es luz para todos nosotros. Hay otro ejemplo que no es menos impresionante y es el ejemplo del aborto. Fíjate lo que sucede con el aborto. Una chica tiene su novio porque quiere tener su novio, quiere tener su pareja y en eso pues está muy bien. Y bueno, pues como todas lo hacen, pues élla también, entonces tiene relaciones con su novio, queda embarazada, pero ahora ese bebé estorba, estorba para seguir el noviazgo como ella quiere. Ese bebé estorba para seguir la carrera que ella quiere. Ese bebé estorba para el futuro de ella. Entonces a quien se mata, se mata al bebé. El bebé estorba, se quita al bebé. Entonces en Chile y en Brasil y en Colombia. En Estados Unidos, en todas partes se va volviendo ley que si el bebé estorba, lo matas. Sacrificas pero sacrificas a otro para surgir tú. Lo asombroso de Cristo, lo maravilloso de Cristo, lo impresionante de Cristo, es que es Él el que se sacrifica, es Él el que se entrega. Y esa calidad de amor, ese amor impresionante, es el que se convierte en luz para todos nosotros. Como decía San Agustín, como decía San León Magno Así te amo, Dios. Ese es el Dios en el que creemos, no el que sacrifica a otros para surgir él, sino el que se inmola Él para que nosotros tengamos vida y vida abundante. Que Dios te bendiga.

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