|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Lo que recibió Cristo de nosotros en la Encarnación lo entregó por nosotros en la cruz. La Virgen María es el camino por el que Dios vino a nosotros y por el que nosotros queremos llegar al Señor.
Homilía anun021a, predicada en 20200325, con 4 min. y 36 seg. 
Transcripción:
El 25 de marzo, nuestra Iglesia Católica recuerda y celebra la solemnidad de la Encarnación del Señor, también se conoce esta celebración como la Anunciación a María Santísima. Ese doble nombre que tiene esta festividad litúrgica nos muestra muy bien quiénes son los dos protagonistas, María y Jesús. Y es muy interesante que, como la fiesta de la Anunciación sigue una lógica anual, es decir, por fechas, porque de lo que se trata es de los nueve meses antes del 25 de diciembre, y luego la Cuaresma sigue una lógica estacional y lunar, porque depende de la fecha antigua del calendario judío para la Pascua, estas dos fechas siempre coinciden, es decir, siempre celebramos la Anunciación en un contexto de Cuaresma y, poquísimas veces, cuando ya coincide con la Semana Santa, pues se pasa para después de la octava de Pascua.
Lo que quiero decir es qué interesante buscar la relación entre la solemnidad de la Anunciación por una parte, y el tiempo de Cuaresma, por otra parte. Y solo quiero brindarte dos reflexiones en esta ocasión. La primera, pensemos que la vida entera de Jesucristo fue una Cuaresma, fue un caminar por el desierto, porque Él no vino a esta tierra a otra cosa, sino solamente vino a esta tierra a entregar su vida. Como hermosamente decía alguno de los padres del desierto, es que Cristo todo lo que recibió de nosotros, es decir, toda su naturaleza humana, todo lo que recibió de nosotros, lo entregó por nosotros, lo recibió de nosotros en la Encarnación, lo entregó por nosotros en la Cruz.
Entonces, fíjate cómo esos dos extremos, lo que recibió y lo que entregó, la Encarnación y la Pascua están profundamente conectados. La encarnación es cuando Él recibe todo de nosotros, recibe nuestra naturaleza humana, porque es hombre, como nosotros. Y la cruz es el momento en que entrega todo por nosotros. Y por eso, la desnudez de Cristo, por supuesto, en el vientre materno, en su nacimiento, nos habla ya, anticipa ya, la desnudez de la cruz, como el momento en el que él está naciendo, pero ya no solo, sino llevándonos también a nosotros, esta naciendo para la gloria. Mira ese vínculo tan precioso entre la encarnación en que recibe de nosotros la naturaleza humana y la Cruz y el calvario en que entrega todo por nosotros.
Lo segundo que es lección preciosa de la Anunciación celebrada en Cuaresma, es que sabemos bien cuál es la respuesta de María Santísima, cuando ella, en su conciencia, ve que es real el favor de Dios expresado por las palabras del Arcángel Gabriel, ella dice: «Aquí está la esclava del Señor, hágase, hágase en mí según tu palabra». El hágase, el fiat de María, el fiat precioso de María, ¿qué nos está diciendo mis hermanos? El fiat de María nos está diciendo que así se vive la Cuaresma. Este es el tiempo para ser reformados por el amor de Dios, reformados por la gracia de Dios. Y María es nuestro ejemplo, es nuestro modelo, podemos decir, camino por el que Dios vino a nosotros, camino por el que nosotros queremos llegar al Señor.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|