Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Son abundantes las comparaciones entre Eva y María, y mucho nos ayudan a descubrir el lugar único de la Virgen María en el plan de salvación.

Homilía anun016a, predicada en 20150325, con 5 min. y 33 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

El 25 de marzo nuestra Iglesia Católica celebra la encarnación del Hijo de Dios en las entrañas purísimas de María. Otro nombre que tiene esta solemnidad es la Anunciación, precisamente por el pasaje que hemos escuchado del capítulo primero de San Lucas. Anunciación, que quiere hacer referencia al anuncio, la Buena Noticia, el mensaje de amor que el Arcángel Gabriel recibe y que comunica a la Santa Virgen María. Me gusta decir que este pasaje es el momento de la evangelización de María. Es aquí donde ella, como escucha atenta, recibe el Evangelio, recibe la Buena Noticia del amor de Dios. Y por supuesto, hay que relacionar este pasaje con lo que sigue en San Lucas. Aquella que ha sido atenta en escuchar, se vuelve diligente para servir. María, una vez evangelizada, se convierte en evangelizadora.

Un poco, en la misma línea de lo que nos decían nuestros obispos en el encuentro de Aparecida, nosotros empezamos por ser discípulos y habiendo recibido, como María, el mensaje de salvación, pasamos a ser misioneros, es decir, evangelizadores. Somos evangelizados, y así, somos también llamados a evangelizar. Hay que destacar en esta manera de escuchar y obedecer de María, el contraste con Eva, aquella mujer que, según el relato del Génesis es madre de todos los vivientes, es principio de la raza humana. Observemos que Eva le da su oído a la serpiente, le da atención a la serpiente. Y el libro del Apocalipsis nos explica que la serpiente, no es otra cosa, no representa algo diferente sino al diablo mismo. Es decir, Eva le da su atención y le pone cuidado al ángel caído, al ángel rebelde, a Satanás. María, en cambio, le da su atención y le presta su oído al ángel de Dios, al ángel bueno.

A raíz de este hecho, uno ve que en Eva se completa la desobediencia. Dios había dicho a Adán y Eva: «No coman de ese árbol el árbol», que se supone que es para decidir por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo, no coman de ese árbol. Pues, Eva entra en desobediencia, empujada, seducida por la palabra del ángel rebelde. Entonces el camino de Eva es, el ángel desobediente que la lleva a ella misma a la desobediencia y por la desobediencia a la desgracia. Bueno, sigamos con el paralelo. María presta su oído al Ángel de Dios, recibe el mensaje de salvación y pasa entonces, a ser obediente y a través de la obediencia nos conduce a la gracia. Ella es la llena de gracia y ella es la que nos conduce hacia la gracia. A través de ella, hemos recibido al autor de la vida, Cristo, nuestro Señor.

Qué interesante ver ese contraste, porque la fecundidad de Eva va a ser fecundidad únicamente para esta tierra. La fecundidad de María es fecundidad para el cielo. Qué interesante ver cómo el dolor de Eva por el pecado, luego queda transformado en alegría desbordante en María, como se refleja, en particular, en ese cántico que lo hemos oído tantas veces, el Magnificat, el cántico de María que empieza con estas palabras: «Proclama mi alma la grandeza del Señor. Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador». Que este contraste nos invite, nos mueva para descubrir hacia dónde hemos de dirigir nuestra vida. Vamos a seguir el camino de la desobediencia que conduce a la desgracia o el camino de la obediencia, como María, el camino que lleva a la plena amistad con Dios, a la restauración y al crecimiento en la gracia que santifica.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM