|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La libertad de Dios, para el que nada es imposible, como fundamento de la libertad de María, y de cada uno de nosotros.
Homilía anun014a, predicada en 20140325, con 5 min. y 4 seg. 
Transcripción:
Este es un día muy grande y hermoso para nuestra fe católica. Aquello que nuestra fe afirma en este día, es completamente propio del cristianismo. Ninguna otra religión se ha atrevido a afirmar lo que nosotros decimos, que Dios se hizo hombre. De manera que, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Si crees verdaderamente esto que afirma nuestra fe, hoy es un día para que te llenes de gozo, porque gracias a la misericordia de Dios y gracias al sí de María, esto ha sucedido. Pero no debo decir simplemente ha sucedido, para siempre nuestra naturaleza humana ha quedado unida a la segunda Persona de la Trinidad. Cristo asumió nuestra naturaleza humana y nunca la desechó. De manera que, en lo más alto de los cielos, allí donde Él está a la derecha del Padre, allí también hay algo nuestro, allí también hay algo de María. Destaquemos dos puntos en este día.
Primero, hay un poderoso mensaje de esperanza. El Evangelio nos ha dicho: «Para Dios no hay nada imposible». Hay muchas personas hoy que consideran imposible lo que ha sucedido. Con un profundo respeto hacia los musulmanes, debemos decir que ellos consideran imposible la encarnación, para ellos eso sería como negar a Dios. Y la verdad es que la encarnación es un desafío a nuestra inteligencia. No podemos comprenderlo, pero, aunque no entendamos no significa que no ha sucedido. Hay muchas cosas de nuestra fe que no podemos entender completamente. ¿Quién puede decir que entiende completamente la Eucaristía? ¿Quién puede decir que entiende las razones por las que Dios creó el universo? Pero el hecho de que no lo entendamos, no significa que no suceda.
Nuestra fe nos prepara para ver grandes cosas y también para saber que suceden cosas todavía más grandes de las que podemos ver. En este día Dios se hace pequeño en el vientre de la Virgen, pero el hecho de que Dios se haga pequeño, es algo muy grande para nosotros. Así que esta fiesta nos trae grande esperanza. Cuando lleguen las dificultades podemos decir: -Para Dios no hay nada imposible. Eso no significa que Él siempre vaya a hacer lo que nosotros pensamos, pero sí quiere decir que sus planes encuentran siempre una puerta y que lo que Dios quiere realizar es lo mejor para nosotros.
Pasemos al segundo punto, observemos que Dios no invade a María. Dios no aplasta la voluntad de María. A través del ángel mensajero, Dios hace una propuesta. Es un acto sublime de humildad, aquí tienes a Dios pidiéndole permiso a una de sus criaturas. No sucedió la encarnación antes de que ella dijera: sí. Por supuesto, esto nos habla de la grandeza de María. Pero la Biblia dice que, algo parecido sucede en cada uno de nosotros. En el capítulo tercero del libro del Apocalipsis leemos, Dios dice que está a la puerta llamando, y Dios hace esta promesa: «Si alguno me abre, entraré y cenaré con él».
Lo que sucedió en María se parece a lo que nos pasa a nosotros. Dios no nos invade, ni nos aplasta, con amor y con paciencia nos ofrece su misericordia, pero hay que aceptarla, hay que decir sí. Hermanos, este es el día en que podemos decir sí a la misericordia de Dios. Es el día para aceptar su gracia y su amor. El ejemplo de María nos sirve de modelo, así que acojamos ese modelo que ella es y digámosle sí a Dios. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|