Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El criterio de Jesucristo por encima de cualquier otro es la gloria del Padre, es por ello que algunas veces Dios tarda.

Homilía ak05016a, predicada en 20230326, con 7 min. y 11 seg.

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Transcripción:

¡Un bendecido domingo para todos!

Este es ya el quinto domingo de Cuaresma en el ciclo A y podemos decir que este quinto domingo cierra una pequeña serie que se inició en el tercer domingo por una buena razón. Estos tres domingos provienen de San Juan del Evangelio según San Juan. El domingo tercero fue del capítulo cuarto, El episodio de la Samaritana. El domingo cuarto de Cuaresma fue del capítulo número 9, la curación del ciego de nacimiento. Y ahora nos encontramos con este capítulo número 11, un precioso texto que nos habla de la resurrección de Lázaro. O si vamos a ser más precisos, la "Revivificación" de Lázaro. Lázaro vuelve a esta vida. En la Biblia, la palabra resurrección normalmente se refiere al acontecimiento definitivo, ese que ya sucedió en Cristo y que significa la entrada en una vida perdurable y gloriosa.

No fue el caso de Lázaro todavía, Lázaro fue traído por el poder de Cristo por la fuerza de Cristo fue traído nuevamente a esta vida. Así que hay que mirar este milagro de la resurrección de Lázaro en el contexto de los anteriores domingos, es decir, el tercero de la Samaritana, el cuarto domingo, el del ciego de nacimiento y ahora la resurrección de Lázaro. Y como hemos comentado en otras oportunidades, también este domingo nos está hablando de encuentro. De lo que se trata es del encuentro. Es decir, tenemos el encuentro de Jesús con la Samaritana, el encuentro de Jesús con el ciego y el encuentro de Jesús con Lázaro. De manera que a la samaritana Cristo le da Agua Viva, al ciego le da luz verdadera, hasta el punto de permitirle que lo conozca a Él y a Lázaro le da nueva vida.

Ese es Cristo, el que da el agua que sacia nuestra sed, el que nos da la luz que puede guiarnos y el que nos da la vida. Esa vida que tiene sentido y propósito, esa vida nueva. Así que estos tres domingos nos están hablando de un camino, podríamos decir, un caminito de fé. Y de hecho la palabra fé es muy importante en estos tres domingos, porque a la samaritana realmente la invita a que se abra al don de Dios. Y además ese pasaje termina en que aquel pueblo de Samaría, el pueblo de Sicar, pues se llenó del júbilo de la fé, y la gente decía, le decían incluso la samaritana "Ahora creemos no por lo que tú has dicho, sino que nosotros creemos porque lo hemos oído a Él". Entonces aparece la fé en el Evangelio de la Samaritana. Aparece la fé en el ciego de nacimiento, porque Cristo, al final de ese pasaje, le pregunta al hombre que había sido curado "¿Crees en el Hijo del hombre?" Y aparece también la fé en el caso de Lázaro. Por supuesto, Cristo no le pregunta a Lázaro, pero sí le dice a Marta, la hermana de Lázaro "Yo soy la resurrección y la vida, ¿Tú crees esto?" Y élla hace una profesión de fé.

O sea que ese contexto nos muestra la importancia de estos textos de San Juan. Y qué es lo que quiere la Iglesia también cuando nos da estos textos. Quiero destacar un último punto sobre este Evangelio tan bello el Evangelio de la resurrección de Lázaro. Y es que nos sirve también para entender por qué Dios tarda. Ese podría ser el título de esta homilía. ¿Por qué Dios tarda? Efectivamente. Recordemos que las hermanas de Lázaro, Marta y María, le mandaron a decir a Cristo porque Él no estaba en Betania, le mandaron a decir, mira: "Tu amigo está enfermo". -Tu amigo está enfermo-. Y entonces Cristo no fue, y la enfermedad se agravó y Cristo no fue, y Lázaro murió y Cristo no había ido.

Por eso hay un pequeño tono de reproche cuando le dice una de las hermanas a Cristo, como lo hemos escuchado en el Evangelio, le dice: "Si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto, -Sin embargo, ella añade- pero aún sé que lo que le pidas a Dios te lo va a cumplir". Así que hay enseñanzas muy importantes aquí, muy, muy importantes aquí. Mire, démonos cuenta cuál es el criterio que tiene Cristo. A mí esta parte me fascina, ¿Por qué Cristo no fue? siendo tan clara la necesidad, porque el hombre estaba muy enfermo y estaba luego agonizante y finalmente se murió. ¿Por qué Cristo no fue? Pues la respuesta está en la, las palabras que dice el Señor a sus apóstoles en ese lugar donde se encontraba. Dice: "Esta enfermedad no acabará en muerte, sino es para que se vea la Gloria de Dios".

El criterio de Cristo por encima de todo otro criterio, es la Gloria del Padre. El criterio de Cristo es ése. El criterio de Cristo es ¿Qué es lo que le da más Gloria a Dios?, ¿Qué es lo que glorifica más a Dios aquí? Esa es la gran pregunta. ¿Qué es lo que glorifica a Dios aquí? Y a veces Dios puede glorificarse curando una enfermedad cuando esta se presenta, pero a veces puede glorificarse de otra manera. Por ejemplo, hablando de esto de sanaciones y curaciones, yo recuerdo a uno de los sacerdotes más carismáticos que ha tenido la Iglesia Católica en los últimos tiempos, el padre Emiliano Tardif, a quien Dios le dio realizar magníficos milagros y él le advertía a la gente: "No siempre Dios va a curar, porque no siempre la Gloria de Dios va a estar en la curación".

Lo que más queremos nosotros es la curación, pero no necesariamente es lo que le va a dar más Gloria a Dios. ¿Por qué? Porque la Gloria de Dios puede venir de otra manera. Yo personalmente he conocido personas que en su proceso de enfermedad han tenido hermosas conversiones. He conocido gente que en su proceso de enfermedad ha dejado grandes lecciones a su familia o se ha puesto en paz con situaciones que no había abordado. Entonces, el gran criterio para Cristo es ¿Qué es lo que le da más Gloria a Dios? Y por eso algunas veces Dios tarda. Enseñanza muy importante para este quinto domingo de Cuaresma y que Dios te bendiga.

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