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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El acto de fe de Martha de Betania debe quedar como sello de nuestra Cuaresma.
Homilía ak05010a, predicada en 20140406, con 4 min. y 31 seg. 
Transcripción:
Seguramente tenemos presente que las lecturas de la Santa Misa los días domingo van de acuerdo con ciclos durante un año. Tiene el papel preponderante. Tiene el primer lugar el evangelista Mateo. Ese se llama el ciclo A. Luego tenemos el ciclo B, en el que el que va llevando el ritmo es San Marcos. Y luego tenemos el ciclo C, en que la primacía la tiene San Lucas. En este caso nos encontramos con el ciclo A. Y eso quiere decir que son las lecturas de Mateo las que más abundan en los domingos. Pero no quiere decir que absolutamente todos los domingos sean lecturas del Evangelio de San Mateo. De hecho, durante la Cuaresma y también durante la Pascua, en este ciclo vamos a encontrar varios textos tomados del Evangelio según San Juan. En concreto, los domingos, tercero, cuarto y quinto de Cuaresma en este ciclo A están tomados de textos muy especiales de San Juan. Especiales por el valor que tienen para despertar la fé y para mostrarnos qué clase de regalo es llegar a creer, llegar a recibir verdaderamente a Jesús como Señor de nuestra vida. Es así que en el domingo tercero teníamos el texto de la Samaritana y en el domingo cuarto, el domingo anterior tuvimos el texto del ciego de nacimiento. Ahora, en este quinto domingo tenemos el texto tomado del capítulo 11 de San Juan, que es la resurrección de Lázaro. ¿Qué es lo importante?, ¿Cuál es el hilo conductor de estos domingos, tercero, cuarto y quinto? La fé. Aceptar el regalo del amor de Dios que se hace presente en Jesucristo. Aceptar ese don y al mismo tiempo rendirse ante Él. Observemos cómo aquella mujer samaritana de la que nos habla el texto del capítulo cuarto de San Juan, llega a creer verdaderamente en Jesucristo hasta el punto de convertirse en testigo del amor de Cristo para la gente de su propio pueblo. Y luego, en el domingo pasado, el Evangelio fue tomado del capítulo noveno de San Juan también. Y ahí tenemos al hombre que era ciego de nacimiento y que fue curado. Y sabemos cómo termina esa escena. Ese hombre escucha esta pregunta de Cristo: "¿Crees en el Hijo del Hombre?" Y el ciego que había sido curado pregunta: "¿Quién es para que yo crea en Él?" Y Jesús le dice: "Lo estás viendo" como diciendo -el fruto del milagro es precisamente que puedas reconocerme- Y entonces aquel que había sido curado dice: "Creo, Señor," y se postra ante Cristo. Es la misma dinámica que encontramos en el Evangelio según San Juan, capítulo 11. El texto de hoy. Ante lo irremediable de la muerte, Jesús tiene una pregunta que hacer a Marta, la hermana de Lázaro, el hombre que había fallecido. Le pregunta Cristo a Marta: "¿Crees?; ¿Crees que yo soy la resurrección?, ¿Crees que aquel que pone su fé en mí no morirá para siempre?" Y esa, y esa pregunta de Jesús viene a despertar una respuesta en Marta: "Sí, creo". -Y dice élla-, "aún ahora creo que lo que tú pidas al Padre Celestial te lo va a conceder". La fé enorme de esta mujer es el gran mensaje para hoy. Es el mensaje de aquél. Y ese tiene que ser cada uno de nosotros que se postra ante el Señor y que le dice: "Yo sé que lo que tú haces está bien hecho, Yo sé que lo que tú puedes, nadie más lo puede. Y yo sé que quien pone su confianza en ti puede vencer hasta la misma muerte".

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