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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
"Al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él".
Homilía ak05003a, predicada en 19990321, con 8 min. y 8 seg. 
Transcripción:
Estos tres evangelios que la Iglesia nos ha ofrecido en los últimos dos domingos, y en este tienen una secuencia y tienen un propósito. Aunque nos encontramos en el ciclo A en el cual prácticamente todos los evangelios son tomados de San Mateo, esta vez estos tres textos para los domingos, tercero, cuarto y quinto de Cuaresma han sido tomados no de San Mateo, sino de San Juan. Se trata de la escena de la samaritana. Luego del ciego de nacimiento y luego de Lázaro. Tres personas: la samaritana, el ciego y Lázaro. Tres personas que son como tres estaciones dentro de un camino. Las últimas tres estaciones dentro de este camino, porque ya el próximo domingo, con la bondad de Dios, será el Domingo de Ramos y entraremos así a la semana mayor. De manera que estos tres evangelios, la samaritana, el ciego y la resurrección de Lázaro, evidentemente tienen un propósito de introducir al pueblo de Dios en la Semana Santa. Introducirlo, podríamos decir, bajo un tema particular la fé. El tema, la realidad que atraviesa estos tres domingos es la fé. Podríamos resumir no sólo el Evangelio de hoy, sino estos tres últimos evangelios con la frase con la que termina el texto que hemos escuchado para hoy. "Al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él". De eso es de lo que se trata, de ver lo que hace Jesús y de llegar a la fé en Él. La samaritana ve lo que hace Jesús. Bueno, en ese caso, mejor escucha sus palabras. Cree en ellas. Y aquel pueblo de Sicar en Samaría queda lleno de fé. Ese Evangelio del tercer domingo de Cuaresma terminaba con esta frase: "La gente del pueblo le dijo a aquella mujer Ya no creemos por lo que tú dices. Nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que Él es de verdad el Salvador del mundo". En ese tercer domingo terminábamos con esa profesión de fé. Ya no es de oídas la fé, ahora lo hemos oído a Él. Ya no son noticias sobre Jesús. Es la voz misma, de Jesús. Es su misma Palabra la que nos ha convencido. Es una profesión de fé. El cuarto domingo ¿En que terminaba? En que después de todas aquellas conversaciones del ciego de nacimiento con los fariseos y con los papás, se vuelve a encontrar con Jesús. Y Jesús le hace esta pregunta: "¿Crees tú en el Hijo del hombre? Él contestó: "¿Quién es, Señor, para que crea en Él?" Jesús le dijo: "Lo estás viendo, el que te está hablando, ese es". El dijo: "Creo, Señor", y se postró ante Él. Ahí hay una profesión de fé, "Creo, Señor". Y acabamos de escuchar cómo termina este Evangelio de Lázaro. "Muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él". Es decir, que nuestra Madre, la Iglesia, ha seleccionado estos tres textos preciosos del Evangelio según San Juan, para que nos ayuden en nuestro camino cuaresmal en el ciclo A, dejando como en reposo el Evangelio de Mateo, que sería el propio para este año, nos ha presentado estos tres pasajes para que nosotros veamos lo que hace Jesús y para que también nosotros creamos en Él. Estas tres señales. Quisiera terminar diciendo van creciendo. Cuando la samaritana. La señal que da Cristo es que conoce la vida de élla sin que ella se lo diga. Eso supone una unción de Dios. Así lo interpreta la samaritana. Dice: -Veo que eres profeta-. Es una señal relativamente pequeña, ya un ciego de nacimiento; curar a un ciego de nacimiento es una señal mayor. Y ahí, en ese Evangelio, se nos decía "Que alguien curara a un ciego de nacimiento, nunca lo habíamos oído". Y ahora, vencer a la muerte, que parece omnipotente sobre la especie humana, es una señal todavía mayor. Pero es importante, es importante darnos cuenta de que así como crecen las señales y así como crece el número de personas que creen, así también crece la oposición; en la samaritana, prácticamente no encontramos ninguna oposición. El mensaje se propaga felizmente por aquella aldea. Con el ciego de nacimiento. Si hay un núcleo de personas que ven que las señales que hace Cristo son polémicas, son problemáticas para la autoridad de éllos. Y aquí con lo de Lázaro. Los versículos que siguen inmediatamente al texto que nos ofrece la Iglesia. Versículo 46 del capítulo 11 de San Juan, lo que nos cuenta es que muchos creyeron en Él, sí, pero otros decidieron que había que matar no solo a Cristo, sino a Lázaro. Lo resucitaron, Pues hay que rematarlo. Va creciendo entonces la acogida, pero va creciendo también el rechazo. De este modo, la Iglesia también nos prepara para que nos encontremos con la cruz, que es la gran señal de Jesucristo, y para que nosotros sepamos cuán cierto es eso que dijo el mismo Señor. -Que Él es el que va a realizar el juicio del mundo, que solo se puede estar con Él o contra Él. Y que así, puesta como señal de contradicción, utilizando las palabras de Simeón, así puesta como señal de contradicción, la cruz puede ser el manantial de nuestra salvación, o puede ser, si es rechazada la sentencia que nos excluya a las tinieblas. Con esta preparación encaminémonos resueltamente hacia la semana de pasión, hacia el misterio de la muerte, hacia la gran señal de la victoria de Cristo.

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