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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Centra tu mirada, confianza y amor en Jesús pues solo Él sacia tu sed, porqué solo Él puede darte la luz que necesitas y porque solo Él le da vida a tu vida.
Homilía ak03012a, predicada en 20200315, con 6 min. y 29 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Este es el tercer domingo de Cuaresma y nos encontramos en el ciclo A. Como hemos comentado en otras oportunidades, esto de los ciclos tiene que ver con los evangelios que se leen en cada año. Por ejemplo, en el ciclo A la inmensa mayoría de los evangelios de los domingos han sido tomados de San Mateo; en el ciclo B va a ser San Marcos y en el ciclo C San Lucas. Pero dije la inmensa mayoría, no dije todos. Y por ejemplo, el evangelio de este tercer domingo de Cuaresma en el ciclo A no ha sido tomado de Mateo, sino de Juan. Pero te tengo más noticias: El Evangelio del próximo domingo, el cuarto de Cuaresma también es de Juan y el quinto domingo de Cuaresma en el ciclo A también es de Juan. Ya, eso suena a que debe haber algún camino especial, algún mensaje especial que nuestra Madre la Iglesia nos quiere dar en estos tres domingos de Cuaresma del ciclo A. Añado otro dato: -Mira- figúrate que los Evangelios, las lecturas de hecho, pero sobre todo el Evangelio de este tercer domingo del ciclo A se puede leer en cualquier año. Es decir, que aunque tú estés en el ciclo B, puedes leer este evangelio. En Misa, se puede escuchar este evangelio del ciclo A, o sea, este Evangelio de San Juan. Y lo mismo pasa con el próximo domingo, que es el número cuarto, ya dije, y con el siguiente domingo, que es el número cinco. Repito, tiene que haber una buena razón por la que estos evangelios de estos tres domingos tienen ese privilegio tan grande, porque por lo pronto, en este año, vamos a decirlo jocosamente: -estos tres evangelios de San Juan, estos tres textos de San Juan han desplazado a San Mateo-. Y luego resulta que en los otros años, según el criterio, el sano criterio del sacerdote, se puede también escoger estos mismos textos en esos otros años. ¿Por qué son tan importantes? Yo creo que ya es hora de que, lo preguntemos ¿Por qué son tan importantes? Claramente son un camino. El Evangelio de hoy está tomado del capítulo cuatro de San Juan, el del domingo próximo del capítulo nueve de San Juan; y después vas a tener del capítulo once de San Juan ¿cuáles son los temas?. Aquí vemos a Jesús, en el Evangelio de este domingo vemos a Jesús que se encuentra con la samaritana, y la palabra clave es -agua-, porque Jesús tiene sed, porque la samaritana tiene sed. Pero como dice hermosamente San Agustín: -la sed de Jesús, aunque es sed de su cuerpo, es sobre todo sed de la fe de esa mujer-. Así que la palabra clave en este domingo es: Agua. En el próximo domingo hay también una palabra clave porque el texto que se va a coger del capítulo nueve de San Juan es el del ciego de nacimiento. Así que la palabra clave va a ser Luz. Y el siguiente domingo, el quinto de Cuaresma, va a ser la resurrección de Lázaro, capítulo once de San Juan, y entonces la palabra clave va a ser Vida. Tres palabras muy importantes de San Juan, pero tres palabras que son muy importantes para toda vida cristiana, para la tuya y para la mía. Agua que calma la sed, que responde a la sed. Luz que responde a la ceguera. Vida que responde a la muerte. Y ¿quién es el que trae esa agua nueva? Esa agua que salta hasta la vida eterna, esa agua que puede saciar la sed del corazón humano ¿Quién trae esa agua? -Jesús-. ¿Quién trae esa luz? siguiente domingo, ¿Quién trae esa luz que puede hacerme ver lo que yo nunca había visto, lo que yo no había conocido, lo que yo no sabía? ¿Quién trae esa luz? -Jesús-. Y ¿quién trae esa vida?, porque tal vez yo no estoy en una tumba como Lázaro; pero tal vez sí estoy muerto o medio muerto. Por algo dice el libro del Apocalipsis en el capítulo tercero, en una corrección fuerte a una comunidad cristiana: -Tienes nombre de vivo, pero estás muerto-, y ¿quién es el que trae esa vida?, -Jesús-. Entonces ya ves cuál es el sentido de estas tres lecturas tan especiales. Son un camino que nos va centrando en Jesús. Él es el que sacia mi sed. Él es el que trae la luz a mi vida. Él es el que de hecho le da vida a mi vida. Ese es Jesús. Y por eso, en estos tres preciosos domingos, lo que vamos a hacer es concentrar nuestra mirada, nuestra fe, nuestra confianza, nuestro amor en Jesús, porque Él puede saciar mi sed, porque Él puede darme la luz que necesito, porque Él y solamente Él es vida de mi vida. Esa es una buena Cuaresma. Y tú y yo estamos invitados a vivirla.

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