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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La Iglesia con su pedagogía durante Cuaresma nos va mostrando quién es Jesucristo, cuánto lo necesitamos y qué grandes bienes nos trae.
Homilía ak02010a, predicada en 20170312, con 6 min. y 20 seg. 
Transcripción:
¡Feliz domingo para todos! Este es el segundo domingo del tiempo de Cuaresma. Seguramente ya todos sabemos que para las lecturas de los domingos nuestra Iglesia Católica tiene tres ciclos: el ciclo A, que toma textos del Evangelio de Mateo, ciclo B de San Marcos y Ciclo C de San Lucas. Estamos en el ciclo A y por consiguiente, el Evangelio de hoy ha sido tomado de San Mateo. Pero aunque hay esta diferencia en los ciclos. Durante la Cuaresma, los dos primeros domingos tienen, por así decirlo, tema fijo. El primer domingo de Cuaresma siempre se refiere a las tentaciones que tuvo nuestro Señor Jesucristo en el desierto cuando fue atacado por el diablo. Y el segundo domingo siempre se refiere a la Transfiguración, tentaciones, el primer domingo, Transfiguración el segundo domingo. Y esto vale para todas las cuaresmas. Es decir, que tanto en los ciclos A como B y C está siempre este tema al iniciar la Cuaresma. Por supuesto, hay una razón para esto. Efectivamente, la Cuaresma es tiempo para entrar en particular combate con nuestras tentaciones. Y también la Cuaresma tiene un propósito que va más allá de élla misma. Sabemos que la Cuaresma nos prepara para la Pascua y el misterio de la transfiguración del Señor es indudablemente la mejor preparación para ver la Pascua, porque Cristo, en la humildad de su humanidad, dejó ver un poco de la Gloria celestial. Dejó ver un poco de ese misterio infinito que está en su corazón y que brilla esplendoroso para todos nosotros. O sea que la humildad de Cristo y la grandeza de Cristo aparecen en la Transfiguración. Y por eso la Cuaresma que nos ha unido y nos sigue uniendo a la humildad de Cristo, nos prepara para también unirnos con la Gloria y con la grandeza del Señor. Esa es la razón por la que tenemos este mensaje de la Transfiguración en el segundo domingo de Cuaresma. Pero quisiera decir algo que sí es propio del ciclo A, el ciclo en el que nos encontramos. Y lo que es propio es que la primera lectura de los domingos también va llevando su propio orden. Yo quiero hacer una comparación con un gran compositor que seguramente hemos oído y valoramos mucho Johann Sebastian Bach. Este gran compositor que produjo verdaderos, verdaderas maravillas en la época barroca de la historia de la música, hizo muchas composiciones para órgano y nos damos cuenta en muchas de las composiciones de Bach cómo él va llevando una melodía, pero por debajo como que hay otra melodía y tal vez incluso abajo de esa hay otra melodía. Es decir, no hay una disonancia, no hay una contradicción, pero sí hay como una sinfonía, hay una conjunción de melodías que se van combinando y que precisamente muestran la genialidad del compositor. Bueno, también en la Cuaresma sucede así. El tema principal de este segundo domingo de Cuaresma es la Transfiguración. Pero hay un tema que viene por debajo en la primera lectura durante el ciclo A. A ver si nos acordamos, la primera lectura del domingo pasado. ¿Te acuerdas de dónde venía? El domingo pasado es el Domingo de las Tentaciones. ¡Ah! Seguramente recuerdas que también la primera lectura se refería a la tentación, aunque sin el feliz desenlace que encontramos en el pasaje de Cristo. Porque en el pasaje de Cristo vemos que el Señor derrota a la serpiente en el desierto, mientras que la primera lectura del domingo pasado nos estaba presentando a Adán y Eva que fueron vencidos por la serpiente en el paraíso, entonces nuestros primeros padres fueron figuras de gran importancia en la primera lectura del domingo pasado y en este domingo, en este segundo domingo de Cuaresma. ¿Qué tenemos? Pues tenemos a nuestro padre en la fé. Tenemos a Abraham. Abraham, que recibe una promesa, Abraham, que recibe un maravilloso regalo de amor y de bendición de Dios, y que incluso le dice: "Tú vas a ser bendición para otras naciones". Entonces fíjate: Adán y Eva, luego Abraham, ¿Qué va a aparecer en la primera lectura del siguiente domingo? Pues va a aparecer Moisés y después va a aparecer David. Entonces, si te fijas, la primera lectura nos va llevando como de la mano por grandes figuras del Antiguo Testamento. Es lo que llamamos la historia de salvación. O sea que el segundo domingo tiene como tema principal la Transfiguración para que nos ubiquemos, para que sepamos que la Cuaresma nos va llevando hacia la Pascua, pero de otro modo, de un modo distinto a otro ritmo. La primera lectura de este domingo enlaza con las primeras lecturas de los domingos anteriores y posteriores, de manera que nos va haciendo un recorrido en la historia de la salvación. ¿Qué veo yo en todo esto? Una hermosísima pedagogía de nuestra Madre la Iglesia. Preciosa pedagogía que nos va mostrando quién es Jesucristo, cuánto lo necesitamos y qué grandes bienes viene a traernos. Así que continuemos nuestro camino de Cuaresma con esa certeza, con ese gozo y con esa gratitud.

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