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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Los domingos de cuaresma reflejan, a su modo, lo que es la vida cristiana entera.
Homilía ak02008a, predicada en 20140316, con 4 min. y 46 seg. 
Transcripción:
Los domingos de Cuaresma tienen una estructura litúrgica muy especial. Por una parte, la Cuaresma entera es un tiempo de conversión y de penitencia. Por otra parte, el domingo es siempre día de victoria, es siempre día para la alabanza de Cristo Señor. La Cuaresma, entonces, no pierde su carácter los domingos, pero el domingo tampoco pierde su carácter en la Cuaresma. Así, por ejemplo, la Cuaresma es tiempo de ayuno, pero el domingo, el domingo de Cuaresma, y en realidad ningún domingo, es día de ayuno. Esta especie de contraste entre la humildad del reconocimiento de nuestros pecados y el gozo, porque Cristo ya ha vencido nuestros pecados. Esta tensión, digo, es propia de los domingos de Cuaresma. Pero si lo miramos mejor, es propia de toda nuestra vida cristiana. Porque nuestra vida cristiana es eso: Es la certeza de que somos pecadores necesitados de conversión y a la vez la certeza de que somos gente perdonada, gente redimida, gente segura de la obra de salvación. Por eso comentaban ya los antiguos padres de la Iglesia que la comunidad creyente, nuestra Iglesia peregrina, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios. Las lecturas de hoy, especialmente el Evangelio, nos recuerdan esa condición de caminantes que tenemos el primer domingo de Cuaresma, es decir, el domingo pasado, nos encontrábamos con las tentaciones de Cristo en el desierto. No importa en qué año estemos, el primer domingo de Cuaresma siempre habla de las tentaciones. Lo que cambia es el evangelista, el relato. Así, por ejemplo, en este ciclo que es el ciclo A de San Mateo, cuando escuchábamos de las tentaciones, era el relato de San Mateo. San Mateo nos cuenta cómo Cristo fue tentado en el desierto. El año entrante, que es ciclo B, nos va a presentar también las tentaciones de Cristo, pero esta vez según San Marcos y el siguiente año. El ciclo C, las tentaciones en el desierto según San Lucas. Siempre el primer domingo es así, pero ya estamos en el segundo domingo. También el segundo domingo de Cuaresma tiene un mismo tema todos los años: la transfiguración. Esta vez hemos oído el relato según San Mateo,el año entrante, ciclo B, será la transfiguración según San Marcos y el siguiente ciclo C, La transfiguración según San Lucas. Es evidente que nuestra Madre y Maestra, que es la Iglesia, algo nos quiere decir con esto de mantener ciertos temas. Fíjate, el primer domingo nos está recordando que somos tentados y el segundo domingo nos acerca a Cristo en su transfiguración, para que veamos cómo a través de la oración, a través de la unión con Cristo, hay un camino hacia la gloria de la Pascua. El primer domingo nos recuerda lo que somos, este segundo domingo nos da una mirada, una breve mirada a lo que seremos. No podemos quedarnos únicamente en la realidad de la tentación, no podemos olvidarla tampoco. No podemos quedarnos en la tentación, tenemos que mirar más allá, a la victoria. Y nada mejor que encontrar la humilde humanidad de Cristo transfigurada para tener la certeza de que también hay victoria para nosotros. Feliz domingo.

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