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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La luz de Dios cambia.
Homilía ak02002a, predicada en 19990228, con 35 min. y 17 seg. 
Transcripción:
Queridos amigos, es fácil saber de qué trató el Evangelio que acabamos de escuchar. Fue una escena muy particular que vivieron los discípulos, es decir, tres de los discípulos Pedro, Santiago y Juan, cerca de Cristo. Mientras Cristo estaba haciendo oración, cambió el aspecto de su rostro, la ropa se le volvió blanquísima y el rostro echaba luz. Lo que no resulta tan obvio es preguntarnos ¿qué quería decir Jesús con ese milagro?, Y en segundo lugar, ¿por qué la Iglesia nos propone que meditemos en La Transfiguración del Señor, en este camino de Cuaresma en el que nos encontramos?. Esas son las dos propuestas que tenemos para resolver. Jesús hizo muchos milagros. Por ejemplo, hizo milagros como el que hemos meditado del cuerpo de aquel leproso. Jesús curó a ciegos, sordos, paralíticos; incluso le devolvió la vida a algunos que ya habían muerto, como por ejemplo, el hijo único de aquella mujer viuda de un pueblito llamado Naín, o como por ejemplo, Lázaro. Jesús hizo muchos milagros, pero cuando Jesús le devuelve la vista a un ciego;uno como que entiende por qué le devolvió la vista; la ceguera es una limitación muy grave, es una desgracia, lo mismo que la lepra. Y en ese sentido, Cristo, al devolverles la vista o el uso natural de sus facultades a estas personas, estaba sanandolas, estaba restituyéndolas a su condición de personas. Pero este milagro de la transfiguración es un milagro muy raro. Es un milagro único, porque en este milagro Jesús no obra sobre el cuerpo de otras personas, sino que es su propio cuerpo el que cambia y de qué manera cambia. Se volvió lleno de luz; tanto, que parecía que no era como de esta tierra. Fue una visión celestial maravillosa que tuvieron Pedro, Santiago y Juan. Es un milagro extraño. Jesús también obró sobre la naturaleza. Alguna vez multiplicó panes o varias veces, Jesús calmó la furia de la tempestad. Cuando Jesús se murió, la tierra se oscureció. Jesús tiene poder sobre la naturaleza. Pero este milagro de la transfiguración es distinto, porque esta vez es su propio cuerpo el que se llena de luz. ¿Qué quiere decir esta transfiguración? ¿Qué podemos nosotros aprender de ella? Hay antecedentes: Cuando Moisés se subía al monte Horeb, se subía a orar a ese monte y duraba días y días y días orando. Una vez bajó del monte y su rostro iluminaba, y después el pueblo de Israel, cuando iba por el desierto, llevaba una tienda de campaña, una tienda grande, un tabernáculo del encuentro que era el lugar donde estaba el Arca de la Alianza, y cuando Moisés entraba a orar a ese tabernáculo y luego salía, el rostro de él, echaba luz. O sea que parece que hay una primera enseñanza que podemos sacar de aquí. Así como una persona cuando se pone al sol se broncea, su piel cambia de aspecto, así, el que se pone ante el sol de Dios cambia, la luz, lo cambia, la luz de Dios lo cambia, lo hace luminoso. Jesucristo en esa montaña donde estaban los apóstoles, ¿qué estaba haciendo? Estaba orando. La oración nos cambia, la oración hace que tengamos luz. Es una primera enseñanza que podemos sacar de este pasaje y de ahí podemos entender también una primera aplicación al tiempo de Cuaresma en que nos encontramos. La Cuaresma es un tiempo para orar más, para hacer más oración. Los tres grandes ejercicios de la Cuaresma son la oración, el ayuno y la limosna, la oración que nos educa en nuestra relación con Dios, el ayuno que nos educa en el dominio de nosotros mismos y la limosna que nos educa en el trato generoso y caritativo con las demás personas. De manera que una primera aplicación es la oración nos hace luminosos, la oración nos llena de luz y este tiempo de Cuaresma nos llama a orar más. -Primera aplicación-. Pero debe haber algo más aquí, porque resulta que Jesús no solo resultó luminoso, radiante, sino que, se aparecieron dos personajes del Antiguo Testamento, dos personajes que estaban hablando con Él, Moisés y Elías. Y estos dos hombres que aparecen ahí, estos dos hombres del Antiguo Testamento, nos hacen descubrir que en la transfiguración hay algo más. No es solamente la luz, hay algo más. ¿Qué? Cuando Jesús está ahí, estos hombres hablan con Jesús. Y luego, luego se escucha una voz. "Este es mi Hijo muy querido" dice una voz de en medio de la nube. -Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo mi complacencia, Escuchadlo-. La luz fue la señal visible, la voz del Padre fue la señal audible. Se vio la luz. Se escuchó la voz. La luz que se vio contaba, de la gloria. La palabra que se oyó, nos explica cuál es la verdadera gloria de Jesús. -Jesús es el Hijo amado, es el Hijo en el que Dios Padre se complace- y nos invita Papá Dios a escuchar a Jesucristo. -Este es mi Hijo, este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mi complacencia, Escuchadlo-. Esa voz del Padre, hay otro momento en el que se había oído; seguramente nos acordamos del día del bautismo de Cristo... Cuando Cristo se bautizó, se vio una paloma, una paloma que se vio y se oyó, una voz, una palabra que se oyó. La paloma significaba la presencia del Espíritu Santo, y la voz era la voz del Padre, Y..., ¿qué dijo aquella voz?, "Este es mi hijo muy amado". Dijo las mismas palabras que hemos escuchado en el Evangelio de hoy. De manera que la gloria de Cristo transfigurado es la señal visible y la voz del Padre que acompaña esa gloria, nos invita a escuchar a Jesucristo. ¿Qué quiere Dios de nosotros? ¿Por qué nos llama a que escuchemos a Jesús?, Y ¿por qué Jesús se cambia así?, ¿se transfigura así? Mis amigos. Porque la vida de Jesucristo tiene muchas cosas extrañas y las palabras de Cristo tienen muchas cosas que no entendemos, muchas cosas que incluso nos pueden parecer absurdas, difíciles, imposibles. Cuando Cristo nos dice: por ejemplo, que -hagamos el bien a los que nos persiguen, que oremos por nuestros enemigos-, esas palabras parecen absurdas, parecen imposibles, cuando Jesús nos dice: -que seamos perfectos, como es perfecto el Padre celestial-, esas palabras parecen imposibles; cuando Jesús nos dice: -el que no tome su cruz y venga detrás de mí, no puede ser mi discípulo-, esas palabras nos parecen imposibles, cuando Jesucristo nos dice: "El que no come mi carne y bebe mi sangre, no tiene vida", esas palabras nos parecen exageradas, nos parecen absurdas, nos parecen imposibles. Cuando Jesucristo empieza su camino hacia Jerusalén, cuando Jesús va camino de Jerusalén para morir en la cruz en Jerusalén, para dejarse matar, ¡¡Eso nos parece absurdo!!, ¡¡eso nos parece imposible!!. ¿Por qué?, ¿Por qué esa muerte nos parece absurda?, la muerte de Cristo, sobre todo esa muerte en la cruz, es lo más ilógico, lo más absurdo del mundo. Nosotros no quisiéramos una salvación así. Nosotros quisiéramos una vida tranquila, una vida sin problemas, tener un hogar bonito, criar unos hijos, tener buena salud, una buena casa, algunas comodidades. ¿Qué tiene que ver la cruz de Cristo con ese ideal que es el ideal de nuestros corazones? Nosotros queríamos una vida sin problemas y resulta que Jesucristo se mete en la boca de los problemas, se mete en el centro de los problemas. Jesucristo en la cruz está metido dentro de todos los problemas, en el cruce de todos los problemas de la humanidad. Y nosotros queremos una vida sin problemas. Y Jesucristo parece que estuviera buscando los problemas. Nosotros queremos una vida tranquila y vemos a Cristo atormentado en la cruz, nosotros queremos una vida hermosa y vemos a Cristo despedazado en la cruz, nosotros queremos una vida pacífica y vemos el odio enseñándose contra Cristo en la cruz. Y Cristo ¿qué hace en la cruz? No hace lo que le dijeron: -Bájate de ahí para que creamos en ti- No hace eso. Jesucristo, Ora, Perdona, Ama..., Actitud absurda nos parece a nosotros. ¿De qué sirve sufrir así? En últimas, ¿de qué sirve el sufrimiento? ¿Qué tiene ese mensaje? ¿Cómo entenderlo?, ¿Cómo comprender ese mensaje de la cruz? Y sin embargo, Jesucristo dijo: "El que no tome su cruz cada día y me siga, no puede ser discípulo mío". De manera que el misterio de la cruz no es solo el misterio de Él, sino es el misterio de cada uno de nosotros. Uno no entiende eso, uno no entiende el mensaje de Cristo. El mensaje de Cristo es extraño, es muy extraño y no lo entendemos. Tal vez no hemos caído en cuenta de que no lo entendemos por una razón muy sencilla porque la vida de pronto, de pronto, la vida nos está sonriendo. Y aquí creo que empieza la explicación de este misterio. Resulta que cuando la vida nos está sonriendo, la cruz nos parece una exageración, un absurdo y un imposible. Pero cuando el dolor nos atenaza, cuando el absurdo no está en nuestra cabeza, sino que nos ahorca y nos estrangula... En ese momento damos gracias a Dios por el dolor de Jesucristo. Las personas sin problemas no entienden el evangelio. Yo he llegado a esa conclusión. La gente que no tiene problemas no entiende el Evangelio, no entiende. El Evangelio no se hizo para la gente sin problemas. ¿Quiere decir que entonces el Evangelio es solo para los emproblemados? Precisamente eso es lo que quiero decir exactamente eso, que el Evangelio es para los emproblemados y que si su vida no tiene ningún problema, quiere decir que usted tiene el problema gravísimo de una vida sin problemas. Y ¿por qué es un problema, la vida sin problemas? Yo lo aprendí hace un tiempo: Porque resulta que..., nada puede ser más triste que dejar una vida que solo ha sido feliz, eso se llama filosofía. Se la repito -nada es más triste que dejar una vida que solo ha sido feliz-. Jesucristo está en la cruz, Jesucristo está en el cruce y la cruz de todos los problemas, porque Jesucristo toma nuestra vida como es. Y si tú no has descubierto los problemas de tu vida, entonces sí que tienes un verdadero problema. Hay que pedirle a Dios que nos ayude a descubrir los problemas de nuestra vida, que nos ayude a descubrir qué es lo que se está preparando en nuestra vida, que nos ayude a descubrir cuál es el dolor que nos aguarda... Padre, -usted está haciendo terrorismo-. Exacto. ¿Usted me está amenazando?, ¿O sea, que usted me está diciendo que de todas maneras yo voy a tener desgracias y problemas?, -Sí, eso es lo que le estoy diciendo, que usted va a tener desgracias y problemas, eso es lo que le estoy diciendo-. Pero le estoy diciendo que esa es la condición de todos los seres humanos y que hay alguien que se llama Jesús, que nos ayuda en esa condición que tenemos todos los seres humanos. Y estoy diciendo que en su transfiguración Jesucristo recibió una señal visible de Dios Padre -la luz- y una señal audible de Dios Padre, -la voz-, para que nosotros sepamos que a través de la cruz y a través de esos problemas, llega una cosa nueva y una maravilla nueva, algo que se llama: La Pascua. Jesucristo aparece rodeado de luz. Jesucristo aparece acompañado de la voz del Padre Celestial, para que nosotros, impregnados de esa luz y convencidos por esa voz, sepamos, que si vamos detrás de Cristo habrá dolor, porque toda vida humana tiene dolor, pero ese dolor tendrá un desenlace de gloria, porque está protegido, porque está custodiado por el amor, por la Palabra y por la verdad de Dios nuestro Padre. Este milagro tan extraño, este milagro de la transfiguración de Cristo, no fue para que Cristo se luciera, no fue para que nosotros nos diéramos cuenta., ¡Qué bonito quedó Cristo! Este milagro es para que nosotros sepamos que todo el que vaya detrás de Cristo pasará por la muerte, pasará por el sufrimiento, pasará por el dolor como todos los seres humanos, pero después: Más allá, desde el corazón, desde la entraña de ese dolor encontraremos, la luz de la gloria. Pregunta: -padre-, ¿nos está enseñando entonces a que seamos resignados? Yo creo que la resignación, en cuanto cobardía, no es el mensaje del cristianismo. La resignación como cobardía no es el mensaje. Pero la resignación como ¡¡resistencia!!, sí es mensaje, no es todo el mensaje, pero sí es mensaje del cristianismo. Se necesita, no resignación en el sentido de cobardía, pero sí resignación en el sentido de resistencia. Esto lo necesitamos ahora, pero sobre todo, lo necesitaremos después. Cómo está el mundo: Ser bueno, cada vez tiene un precio más alto, ser justo, ser honrado, ser sincero, ser casto; cada vez tiene un precio más alto; cada vez es más difícil. Y el que no tenga temple, resistencia, el que no tenga resistencia será como la casa edificada sobre la arena..., al piso va a dar. Necesitarás para vivir en esta tierra, necesitarás temple, resistencia, necesitarás consistencia, firmeza. ¿Tú crees? ¿Tú crees que puedes enfrentarte a la vida no más con tu cara bonita? ¿Tú crees que puedes enfrentarte a la vida y pasearte por esta tierra y vivir por esta tierra, y que las cosas van a ser siempre como son hoy? Acuérdate, lo que le sucedió a los egipcios, cuando José, el hijo de Jacob, llegó allá, el faraón de aquella época que fue distinto al faraón que escapó cuando Moisés, tuvo un sueño, él vio un tiempo en el que aparecían unas vacas gordotas y luego aparecían las vacas flacas. Por eso se habla del tiempo de las vacas flacas; eso viene del libro del Éxodo en la Biblia. Si en este momento tú tienes salud, no pienses que vas a tener salud toda la vida, si en este momento tú tienes trabajo, no creas que el trabajo te va a durar toda la vida o que la paz te va a durar toda la vida. ¿Tienes fama?, no pienses que eso va a durar toda la vida. Aprende. Si Dios en este momento te tiene con salud, te tiene con trabajo, te tiene con paz, te tiene con amor y buena fama. Este es el tiempo para que tú recibas fuerzas y aproveches esas fuerzas. Así como Egipto, bajo el consejo de José, hijo de Jacob, en el tiempo de las vacas gordas, se robusteció para que cuando llegara el tiempo de las vacas flacas pudiera resistir. Y solo por ese consejo de José, hijo de Jacob, pudieron resistir. Tú tienes belleza, tal vez, ¿crees que eso va a durar toda la tierra?. ¿No has entendido lo frágil que es la felicidad humana?. Si me quiere recibir un consejo, ya que Dios te trajo esta tarde aquí, recibe este consejo. La única razón por la que Dios nos concede esos ratos, así como de felicidad y sin problemas..., la única razón es para que nosotros, experimentando su bondad, podamos prepararnos para los momentos de tribulación. Yo he visto caerse como un castillo de naipes, vidas muy felices. Y para que sepas que no estoy hablando por hablar, te voy a contar dos ejemplos: Un amigo mío y una amiga mía, conocidos de hace mucho tiempo, se casaron. Qué matrimonio tan hermoso, qué matrimonio tan feliz. Tú los veías y parecían tenerlo todo: La casita, el amor mutuo, la felicidad en la intimidad, los niños, el carrito, todo en orden, todo feliz. Si tú eres cristiano, te invito a una cosa: Comprende que las porcelanas más bonitas son las más frágiles. Resulta que al caballero en este matrimonio, le empezó a entrar como un cierto gorgojo, como un cierto fastidio, como una cierta pereza, como un cierto no sé qué, y cómo que no se sentía a gusto y como que nada le llenaba y como que nada le bastaba. Toda esa felicidad de ese hogar tan bonito yo la vi derrumbarse en dos meses y medio, se acabó, y a estas alturas, mis amigos, a estas alturas, esa pareja tan feliz que parecía tan bendecida de todos, es solo cenizas; él vive por un lado, ella vive por otro lado. ¿Cuál fue la causa? Infidelidad, fastidio, sexo ¿Cuál fue la causa? No importa cuál fue la causa, lo que importa es que esas cosas se acaban. Lo que importa es que todos tenemos talón de Aquiles y que si tú tienes felicidad, no creas que esa felicidad te va a durar toda la vida. La felicidad en este mundo es frágil, y por eso la mejor manera de cuidarla, la mejor manera de cuidarla, es con la humildad y la oración y la continua gratitud a Dios. Una amiga de la familia política de mi hermano recibió hace dos meses una noticia: -Señora, usted tiene leucemia, usted tiene leucemia-. Una señora que tiene una niña de nueve años y un muchacho de trece años. -La leucemia que usted tiene es la más agresiva que conocemos, vamos a intentar algunas cosas, pero lo más probable es que usted se muere en este año, usted se muere en este año-. Y mi felicidad y mis niños y, y..., A ver, ¿qué vas a hacer?. ¿Qué vas a hacer? Te vas a poner a maldecir a Dios o qué, ¿eso cura la leucemia? ¿Qué vas a hacer? De algo te vas a morir; algún problema te aguarda? Esto no es pesimismo, es realismo, a todas las vidas les pasa esto, a todas. ¿Cuánta gente inocente está en la cárcel? ¿Cuánta gente inocente está en la cárcel? ¿A cuántas personas inocentes las han secuestrado? ¿Cuántas enfermedades hay en el aire que respiramos? ¿Acaso tú tienes pacto con los elementos de la naturaleza para que nada te entre? ¿Para que nada te enferme? ¿Acaso crees eso? Nosotros, como sacerdotes, recibimos y escuchamos a muchas personas. Y cuántas veces, las personas parecían felices, hasta el día preciso en que empiezan a ser tristes, hasta el día preciso en que las cosas se compliquen, ¿Tú crees que tienes todos los seguros de vida?, además, tú sabes que los seguros de vida son para tus parientes, no para ti, hermanito. ¿Tienes todos los seguros de vida, tienes asegurado todo, todo está en tu puño y en tu mano?. ¿Crees que puedes dominarlo todo? Iluso, iluso. Salte de esa nube y entra en la nube gloriosa de la transfiguración que hoy nos presenta Jesucristo. El dolor, la enfermedad, los problemas, la guerra, la persecución, la calumnia. ¿Es que tú crees que tú vas a poder conjurar todos los males? ¿Es que te crees omnipotente y que vas a poder pararlo todo? La vida humana tiene dolor. No podemos hacer de nuestra experiencia de fe y de amor; no podemos hacer de esa experiencia una especie de súper seguro de vida. Son las sectas protestantes y no todas. Son las sectas protestantes, incluyendo esa secta que se llama la cruzada estudiantil y profesional de Colombia, que es una secta protestante. Son las sectas protestantes las que nos meten en la cabeza, testimonios como este: -Yo empecé a creer en Dios, en ese momento me vendieron un apartamento de doscientos millones, me lo dejaron en quince, después de eso me gané la rifa de un Ferrari, mi fábrica sigue prosperando, las acciones van de para arriba; ahora comprendo que creer en Dios es maravilloso y gloria a Dios-. Y Luego entra el otro y dice: -A mí todo me salía mal, no conseguía novia, creí en Jesucristo y ahora me llueven, hermanos, me llueven-. Después entra el otro: -Yo creí en el Señor Jesucristo y yo pertenezco a un equipo de béisbol, desde que creí en Jesucristo he metido dieciocho jonrones para la gloria de Dios- y así sucesivamente. Ese no és, el cristianismo. El cristianismo no es eso. Dios puede regalarte muchas bendiciones y las regala, ciertamente, pero la bendición de Dios no significa un seguro de vida, ni significa la automática prosperidad, porque Dios mismo sabe que esa prosperidad se convierte a veces en un ídolo para ti. ¿No es verdad?, ¿no es verdad?, mis amigos, que cuando todas las cosas nos salen bien, las oraciones son tibias, desganadas... ¿Cuántas familias buenas conozco yo? en que el esposo, sobre todo a los hombres, toca arrastrarlo. -¡Vamos para Misa mijo, vamos pa Misa!-. Así somos los seres humanos... El libro de los jueces dice: "Cuando Dios los hacía morir, lo buscaban". Eso es así. Así es el ser humano, porque así quedó el ser humano marcado por el pecado original. Y así somos. Y yo puedo garantizar que de las personas que están aquí, el noventa y ocho por ciento vinieron porque tienen problemas, o los han tenido y el otro dos por ciento es mentiroso. Todos hemos llegado a Dios a través de problemas y dificultades. Uno solo llega a Dios, así , sólo así, se llega a Dios. Este es un hecho, es un hecho comprobado y Dios mismo lo sabe. Por eso, cuando Él manifiesta en su cruz la solidaridad con nuestros problemas, está abriendo camino para que no nos dejemos ahogar por los problemas que Él sabe que van a llegar. Él nos está abriendo camino. Por esta razón, mis queridos hermanos, por esta razón nosotros como cristianos tenemos que aprender a vivir de otro modo. Eso es lo que nos dice San Pablo en la primera Carta a los Corintios al final del capítulo séptimo. "Queda como solución que los que tienen vivan como si no tuvieran, los que están casados como si no disfrutaran del matrimonio, los que negocian como si no poseyeran". Hermanos, la vida cristiana, es una vida en la cual hay que saber recibir las bendiciones y las cosas que Dios nos dé, sabiendo que otro día puede que no estén, porque vamos de camino por esta tierra. ¿Y por qué Dios obra así? Porque resulta que con lo cabeciduro que es el ser humano, es la única manera en ese dar y perder, en ese tener y no tener. Es la única manera de que uno aprenda que el único realmente importante, el único del que nunca hay que desprenderse, es Dios. La única manera de aprenderlo es esa. Cuando tenemos prosperidad, nos olvidamos de Dios y creemos que somos los chachos del paseo., -Hay que ver mi talento para las finanzas, ¡ala!, ¿qué será que a mí no hay negocio que me falle?, cosa bruta, soy un tipo, o sea, realmente mi inteligencia, mi habilidad, mi astucia lo hicieron, tipo tan tenaz-. Y cuando falla, ¿Por qué me haces esto?, Dios Cómo somos injustos con el Señor, cuando las cosas salen bien, la gloria para nosotros, sí, claro, es que es mi inteligencia de mujer, es que yo sí sé cómo se hace feliz a un hombre, es que yo sí sé cómo se organiza un hogar..., póngase a decir esas palabras presuntuosas, niña tonta, y verá usted lo que le pasa cuando lleguen los problemas. ¡Ay! ¿Por qué Dios me acaba mi hogar? ¿Porque Dios no me dejó tener a mi esposo, por qué me salieron estos hijos así? Sus hijos le salieron así porque los hijos aprendieron que en la casa había dos dioses, él, el papá y ella, la mamá, un dios y una diosa. Y con ese culto los hijos se aburrieron y se largaron a hacer su propia vida. Queridos amigos. Por eso, queridos amigos, el camino que nos marca Dios es un camino de humildad, de gratitud, de oración, de amor. Yo quisiera que Dios no tuviera que rasguñar a nadie ni golpear a nadie, para que nos volviéramos a Él. Pero no tengo autoridad moral para decirlo, porque yo, estoy descalabrado de todo lo que me ha pasado. Por eso no tengo autoridad para decirlo. Yo podría ser el jefe y presidente honorario de los tercos del mundo, pero están hablando con una persona que con todas sus terquedades, ha llegado a descubrir que sólo Dios es firme, que solo Él es nuestra esperanza. Y aunque parezca extraño, solo por el camino de la cruz se llega a la gloria de la Pascua.

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