Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesús en el desierto estaba creciendo y formándose en la verdad profunda de la relación de Dios y el hombre, fortaleciéndose para la misión que no tiene paralelo en toda la historia de la humanidad.

Homilía ak01011a, predicada en 20230226, con 7 min. y 6 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Un bendecido domingo para todos. Este es el primer domingo de Cuaresma y todos los años el primer domingo de Cuaresma trae ante nuestros ojos la escena de Cristo en el desierto. Cristo, tentado por el demonio. Es algo que sucede todos los años, pero cada año según un evangelista distinto. Como estamos en el ciclo A, el pasaje que escuchamos en este año es el de las tentaciones. Por supuesto. De acuerdo con Mateo. El próximo año, Dios mediante, oiremos el mismo pasaje de las tentaciones según la versión de Marcos y el siguiente año según la versión de Lucas. Pero siempre el primer domingo de Cuaresma es el pasaje de las tentaciones, el segundo domingo de Cuaresma. Todos los años. También tiene un tema en común este año y lo mismo los otros años. Vamos a escuchar sobre la Transfiguración del Señor en el segundo domingo de Cuaresma y el año siguiente. Otra vez la Transfiguración según San Marcos y después la Transfiguración según San Lucas.

Hay una pedagogía en esto y es bueno que la captemos desde el primer momento. Esos dos primeros domingos nos dan la tónica general de la Cuaresma y la Pascua. En cierto sentido, el primer domingo de Cuaresma nos da como la esencia de la Cuaresma, que es caminar con Cristo, hacer estos cuarenta días junto a Cristo. Y el segundo domingo de Cuaresma, al presentarnos la Transfiguración, es como una anticipación del tiempo pascual. Algo así como mostrarnos hacia dónde apunta la Cuaresma, que es, por supuesto, hacia la Pascua. Así que cada año, estos dos primeros domingos nos muestran la esencia de la Cuaresma y el para qué de la Cuaresma. La esencia de la Cuaresma es combate y el para qué de la Cuaresma es la victoria, victoria que celebraremos en la Pascua.

Pero volvamos al texto. El texto está tomado del capítulo cuarto de San Mateo y nos comenta que Cristo fue al desierto para ser tentado por el diablo. Esto trae una pregunta interesante y difícil, porque da la impresión de que Cristo está buscando la tentación. Y por supuesto, todos los maestros de vida espiritual desaconsejan que uno busque la tentación. Como sacerdote, yo jamás le aconsejaría a una persona ?póngase en situación de tentación?, porque ese modo de obrar, pues casi inevitablemente va a llevar al pecado. De hecho, hay advertencias que están en el Antiguo Testamento y que hablan en contra de buscar el peligro. Así, por ejemplo, encontramos una expresión que dice ?El que ama el peligro perecerá en él?. Así como el que se acerca al fuego tarde o temprano termina quemado.

Entonces, es una buena pregunta. ¿Estaba Cristo realmente buscando la tentación? Una pregunta difícil, repito, pero que tiene una respuesta muy interesante, y es que no se trata de buscar la tentación de un modo directo, sino más bien buscar la verdad profunda de Dios y del propio corazón en el desierto, sabiendo que eso inevitablemente hará surgir momentos de tentación. Es decir, toda persona que busque con sinceridad la verdad de Dios y la verdad de su propio corazón encontrará cosas desagradables que surgen de dentro de su pasado, de dentro de su historia, o que surgen de fuera por la acción del enemigo malo, como fue en el caso de Cristo. Dicho de otro modo, la búsqueda de la verdad siempre traerá algún momento de tentación.

¿Por qué? Porque en nuestro ser más profundo, inevitablemente se va a presentar el combate, en nuestro ser más profundo, inevitablemente van a aparecer las fragilidades, van a aparecer las tendencias. En el caso nuestro muchas de ellas cargadas de concupiscencia, recuerdos de pecados, etcétera En muchos de nosotros van a aparecer esas realidades y en la medida en que aparecen esas realidades, vamos a experimentar tentación. Entonces, no debemos mirar a este pasaje del Evangelio como Cristo buscando el peligro, sino Cristo buscando, conociendo, entrenándose en la verdad más profunda de la relación entre Dios y el hombre. Es decir, que la Cuaresma, la Cuaresma de Cristo y nuestra Cuaresma es bueno verla como una especie de ?Gimnasio del Espíritu".

Ese podría ser un título para esta homilía. La Cuaresma es el gimnasio del Espíritu, y la persona que va al gimnasio no va para ser derrotada, sino va para ser fortalecida. Pero al mismo tiempo, en el gimnasio conocerá, por supuesto, la verdad de su estado físico y conocerá también qué es lo que tiene que hacer para prepararse y para mejorar. Cristo estaba creciendo. No tengamos temor de decirlo. Cristo estaba formándose, no tengamos temor de decirlo. Efectivamente, nos avisa el otro Evangelio, el de Lucas, que Él crecía en edad, sabiduría y Gracia, y no hay razón para pensar que ese crecimiento se detuvo por el bautismo. Más bien, a través de este gimnasio del Espíritu que es el desierto, Cristo estaba formándose, entrenándose para una misión que simplemente no tiene paralelo en toda la historia de la humanidad a ejemplo de Cristo y junto a Cristo vamos a vivir esta Cuaresma como auténtico tiempo de entrenamiento.

Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM