Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En Cuaresma debemos: profundizar en nuestra formación y perseverar en la oración para fortalecernos en aquello que somos más débiles porque no sabemos cuándo seremos tentados.

Homilía ak01009a, predicada en 20200301, con 7 min. y 32 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Este es el primer domingo de Cuaresma. Vamos a vivir este tiempo santo como lo pide la Iglesia, haciendo camino junto con Jesucristo. Y es admirable la condescendencia de nuestro Señor. Es admirable su humildad cuando al asumir nuestra naturaleza, asumió el padecer hambre, cansancio y lo que es más sorprendente, el poder ser tentado por el demonio. Aprovechemos esta misericordia, esta condescendencia de Cristo para aprender algo sobre las tentaciones y aprender sobre cómo vencerlas, que es lo que más nos interesa.

Miremos cómo es el actuar del demonio en este pasaje del Evangelio según San Mateo, Evangelio que nos acompaña durante este año. Lo primero que hay que notar es que el demonio busca el momento oportuno. Su ataque no es inmediato. En la escena del bautismo. Porque Cristo va al desierto después de bautizarse. En la escena del bautismo el enemigo no aparece. Era la gran Epifanía, donde está la voz del Padre, donde está la señal de la paloma; la señal de la unción del Espíritu. Ahí el demonio sabe que tiene muy poco que ganar y tiene muchísimo que perder, y por eso se mantiene al margen. Ahí no aparece. Pero cuando considera que ha llegado el momento oportuno, entonces cae con toda su sagacidad, cae con toda su fuerza sobre aquel que considera que está desvalido.

Así que el demonio busca el momento oportuno. No solo eso, el demonio busca en donde podemos ser débiles. Cristo nuestro Señor. Fuerte en su salud física, íntegro, podríamos decir pleno; perfecto en su organismo psicológico, emocional y por supuesto, espiritual. Era muy difícil de atacar, pero la condición de extremo ayuno en la que Él se encuentra hace que realmente experimente debilidad, y eso estaba esperando el demonio. El momento de la debilidad para caer. El sabe en donde está, en donde puede estar nuestra debilidad. No olvidemos aquella palabra de la primera carta del apóstol San Pedro: ?El demonio ronda buscando a quien devorar?. Eso de hacer la ronda es dar vueltas a ver quién está débil o en otro sentido, darle la vuelta a uno, estudiar uno por dónde es débil, porque cada uno de nosotros tiene sus propias debilidades.

Cristo era admirablemente fuerte, por supuesto, perfectísimo en sus virtudes. Pero había una debilidad de la que Él no podía sustraerse, la debilidad del hambre. Entonces el demonio busca el tiempo oportuno y busca también dónde puede estar la grieta. La enseñanza para nosotros es que si queremos realmente no caer en sus trampas, pues evidentemente tenemos que cuidarnos en todo tiempo porque no sabemos cuál es el tiempo del ataque. Y en segundo lugar, si es cierto que el enemigo busca cuáles son nuestras fragilidades, nuestras grietas, nuestras debilidades, nosotros haremos bien en conocerlas primero.

Si conocemos un poco mejor cuáles son nuestras debilidades, entonces podremos tener precauciones adicionales cuando veamos que podemos ser atacados por ahí. Un ejemplo muy simple; si una persona sabe que tiene cierta tendencia al alcohol y le invitan a una reunión social, sabe que va a estar especialmente débil, que es una situación que no es fácil para él, que no le va a resultar fácil manejarla. Entonces tiene que estar doblemente despierto frente a esa situación. Y hay un último elemento que hay que destacar del ataque del demonio, y es que el demonio quiere utilizar la Palabra de Dios. Oye, eso. Es bueno para citar la Biblia.

En cada uno de sus tres ataques, el demonio utiliza la Biblia y esto tiene que enseñarnos algo. A ver, se supone que nuestra fé, se supone que nuestra fidelidad a la hermosa religión en la que creemos es una protección. Entonces, ¿Cómo puede defenderse uno cuando usan la Biblia para una tentación? Esto, esto es menos, menos raro de lo que parece. Fíjate que algunas personas, por ejemplo, y esto lo hemos comentado muchas veces, utilizan las palabras sobre el no juzgar y las palabras sobre la misericordia, para en el fondo llamar a una especie de relativismo, a un permisivismo, una laxitud moral. -No, no. Seamos misericordiosos-. Ese es un mal uso de la Palabra de Dios para, en cierto sentido, empujar hacia el pecado. Y también recordemos que en términos de protestantes y católicos, muchas veces el protestante utiliza una gran cantidad de textos de la Iglesia católica y textos de la Biblia misma, quiero decir, para apartar a la gente de la fé. ¿Cómo podemos defendernos de este tipo de ataque? Pues observemos cómo Cristo tiene un conocimiento mayor de la Escritura. Esto nos está indicando que necesitamos formación; con poquita Biblia o con ignorancia bíblica podremos caer en este tipo de ataques.

Hay personas que no saben nada de la Biblia, pero sí saben un versículo "No juzguéis y no seréis juzgados". Es lo único que saben, lo sacan de contexto y lo utilizan a cada rato. Entonces necesitamos cada uno según su propia condición, según sus propias posibilidades, formarnos en la Palabra de Dios. Por algo se ha dicho "Católico ignorante, seguro protestante". De modo que son grandes las enseñanzas de este domingo. Perseverar en la oración porque no sabemos cuándo seremos tentados. Fortalecernos en aquello en lo que sabemos que somos más débiles y profundizar en nuestra formación. Así lo conceda el Señor para una santa y bella Cuaresma.

Amén.

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