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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Lo que el demonio trató de destruir en Cristo trata de destruirlo en los cristianos: la unidad con Dios.
Homilía ak01007a, predicada en 20140309, con 13 min. y 29 seg. 
Transcripción:
Amados hermanos. El miércoles pasado, Miércoles de Ceniza, hemos iniciado la Cuaresma. Este es el primer domingo de Cuaresma y el primer domingo de Cuaresma en todos los años. Siempre tiene este tema específico de las tentaciones de Jesús. Las tentaciones aparecen en este caso, según el relato de San Mateo, porque estamos en el año en el que se lee a San Mateo. Este se llama el ciclo A de las lecturas del Evangelio. El año entrante escucharemos las tentaciones de Jesucristo según San Marcos y el siguiente año las tentaciones de Jesucristo según San Lucas. Pero siempre la Iglesia quiere que empecemos la Cuaresma con este pasaje de las tentaciones. Cada uno de los evangelistas nos cuenta la misma historia. Pero es como cuando en un escenario hay distintos, distintas luces. Cada luz trae un énfasis diferente y te permite ver algo que tal vez no lo veías con la otra luz. Quiero destacar unas dos o tres cosas del texto que nos trae San Mateo. La frase que le repite el demonio a Jesucristo es: ?Si eres hijo de Dios.... " En este deporte que la gente llama deporte, a mí no me gusta llamarlo así, el boxeo. Tengo ahí un problema con esa actividad, pero se le suele llamar deporte en el boxeo. Los pugilistas intentan asegurar una herida en el contrincante. Una vez que se ha asegurado una herida, se golpea sobre la herida. De esa manera se asegura la victoria. Golpear en la ceja herida. Golpear en lo que ya está débil. De un modo parecido, el demonio repite su frase "Si eres hijo de Dios, si eres hijo de Dios". Se ve que está tratando de martillar ahí porque sabe que ese es un punto absolutamente crucial de ese hombre claramente muy santo, del cual, según Santo Tomás de Aquino, el demonio no tiene completa noticia de que es Dios. Pero lo descubre muy, muy, muy cercano a Dios. Este gran teólogo de la Edad Media, Santo Tomás de Aquino, dice que el demonio no tenía plena certeza de que Jesús de Nazaret era Dios. Si el demonio hubiera tenido esa certeza, nunca se hubiera metido con Jesús. Porque, por supuesto, meterse con Dios significa derrota para el demonio. Pero el demonio no tenía esa certeza. El demonio lo único que podía ver con esa inteligencia que tiene es que este es un hombre muy, muy, muy santo, muy cercano a Dios. Y la frasecita ?si eres hijo de Dios? está tratando exactamente de medir cuál es la calidad de la unión que este personaje, Jesús de Nazaret, tiene con Dios. Es decir, el martillar, el golpear con ese cincel, el darle con esa pica a ese punto, tiene un propósito doble. Primero averiguar cuál es la verdadera unión que ése Jesús de Nazaret tiene con Dios, y segundo, destruir esa unión. Ese es el propósito del demonio. Ver cuál es la relación que Jesús tiene con Dios, al que llama su Padre. Y por otra parte, tratar de destruir esa relación. Por eso intenta decirle de una manera y de otra "si eres hijo de Dios.... " Entonces la manera de golpear a Jesús es la siguiente: "Si eres hijo de Dios, haz que estas piedras se conviertan en pan". Eso significa, poner un velo de sospecha y significa "demuéstrate ante tus propios ojos, trata de convencerte tú mismo si eres o no eres hijo de Dios. Si eres hijo de Dios, tírate del templo a ver si hay un Padre que realmente envía a sus ángeles y te protege. -O sea-, vamos a averiguar, trata de averiguar tú". De lo que se trata fundamentalmente es de sembrar una sospecha. Lo que intenta asegurar el demonio es una grieta, porque Jesús aparece ante el demonio como absolutamente liso, perfecto, pleno. No tiene ninguna grieta. Y el demonio, como un pugilista hábil, está tratando de producir una grieta está tratando de abrir una sospecha para luego golpear en esa sospecha y destruir la unión que ese Ser Santísimo Jesús, tiene con Dios. Esa es la estrategia del demonio. La importancia que tiene conocer la estrategia del demonio es que eso es lo mismo que quiere hacer con nosotros. Porque resulta que la fortaleza de Jesús es la misma fortaleza de los que seguimos a Jesús. La fortaleza de Cristo es la misma fortaleza del cristiano. La frase con la que va a atacarte el demonio es: "De verdad eres hijo de Dios? Si eres hijo de Dios; ¿Por qué te salen mal tantas cosas? Si eres hijo de Dios, ¿Por qué vives tan mal?, ¿Por qué estás tan triste?, ¿Por qué te salen tantas cosas al revés?, ¿Por qué no consigues el amor que tú quisieras?, ¿Por qué no tienes éxito en tus cosas?; ¿No dices que eres hijo de Dios? Si eres hijo de Dios, ¿Por qué tienes ese cáncer que te hace sufrir tanto? Si eres hija de Dios, ¿Por qué te abandonó tu esposo?, ¿Por qué?, ¿Por qué tienes ese hijo enfermo?, ¿Por qué no te dieron lo que tú necesitabas?, Los papeles que estaban buscando no te los dieron. ¿Por qué?, ¿No se supone que eres hijo de Dios? El demonio quiere hacer con nosotros, los cristianos, lo mismo que hizo con Cristo. No importa lo que nosotros seamos. Entonces la canción del demonio. Es esa. "Si eres hijo de Dios..." Esa es la canción del demonio. Y esa canción se la cantó a Jesús y nos la canta a nosotros. A un sacerdote, por ejemplo, le va a decir. ¿Así que tú escogiste la mejor parte? Pero qué sólo que estás. ¿No te duele tu soledad? Así que tú escogiste la mejor parte. Pero ¿Te das cuenta que tú eres el único amargado? Así que tú escogiste la mejor parte. Así que estás sirviendo a Dios, pero Dios no se preocupa mucho por tí. Esa es la canción del demonio. Y lo que estamos aprendiendo en este domingo es que el demonio tiene esa cancioncita y que esa cancioncita él se la sabe cantar a todos. ¿Así que tú eres católico? Ah, vaya, vaya, tiene.... Eres católico.... Ah, qué importante. Debe ser muy bueno ser católico. O sea que eres hijo del Dios Altísimo. ¿Pero te has dado cuenta cuántas cosas te salen al revés?; ¿Te has dado cuenta lo difícil que te resulta todo?, ¿Te has dado cuenta cómo te quedas sin amigos?, ¿Te has dado cuenta lo aburrida que es tu vida? Mira, los que no tienen a Dios disfrutan la vida, gozan la vida. En cambio, tú. Prohibiciones y prohibiciones y prohibiciones. Yo entiendo que como tú eres católico, tú no puedes disfrutar la vida. Tú no puedes gozar. Si tú fueras un pagano, si tú fueras un ateo, si tú fueras de los míos, disfrutarías la vida. Pero como eres un católico, entonces para ti todo son prohibiciones y prohibiciones y prohibiciones. Tiene que ser muy aburrido tu Dios. Esa es la canción del demonio. Entonces el demonio va a tratar de convencerte de que si tú eres hijo de Dios, tu vida se te ha vuelto una miseria, tu vida se ha vuelto un fracaso, tu vida se ha vuelto un combate permanente, tu vida se ha vuelto aburrida, se ha vuelto triste, se ha vuelto amargada. La estrategia del demonio es primero tratar de que peques. Si no logra que peques trata de entristecerte. Si no logra entristecerte, entonces trata de aislarte. Y si no logra aislarte, trata de eliminarte. Esa es la manera como ataca el demonio. Eso es lo que nos enseñan los santos. Primero tratar de que peques. Pero si tú eres coherente y vives tu fé y no vas a caer en el pecado, entonces intenta llenarte de sospechas y de tristezas. Pero si tú no te dejas convencer de la tristeza, sino que mantienes la alegría, la alabanza y la oración, entonces aislarte para que otros no reciban la noticia. Y si no logra aislarte, entonces eliminarte. Esos son los ataques del enemigo. Pero nosotros no tenemos miedo. No tenemos miedo porque sabemos que el mismo que venció a Satanás en el desierto de Judea es el mismo que vive en nosotros. Y nos dice la primera carta de San Juan: ?El que está en ustedes, el Espíritu Santo que está en ustedes, es más fuerte que el espíritu de las tinieblas que está en el mundo?. Entonces el cristiano tiene que saber defenderse de eso. Ante la invitación al pecado no, pero no me voy a dejar sumergir en la tristeza, ante la invitación, en la tristeza no. Y ante la invitación al aislamiento. Por ejemplo. ¿El aislamiento de qué? Perfecto, ¡Qué bueno soy! Que nadie se meta conmigo. Yo me quedo allá en mi torre encerrado, ¡No! Y entonces ¿Qué puede pasar? Pues puede pasar que me eliminen, eso sí puede pasar. Pero resulta que cuando el enemigo elimina a una persona que no cae en el pecado, que no cae en la tristeza y que no cae en el egoísmo, está produciendo un mártir. Y la semilla de los mártires produce nuevos cristianos. Esa es la, ese es el cristianismo así reducido, explicado en sus términos más simples. Entonces ya sabes cuáles son las batallas del cristiano. Son primero, batalla contra el pecado. Segundo batalla contra la tristeza, tercero, batalla contra el aislamiento. Y cuarto, pues es posible que me maten, Eso sí, puede pasar. Que me maten si es posible, o que me ataquen si es posible. Algunos santos, como el Padre Pío, fueron horriblemente atacados por el demonio, incluso físicamente, incluso físicamente. Pero el hombre permaneció, permaneció, permaneció, tuvo la victoria. Entonces por eso tenemos el primer domingo de Cuaresma el relato de las tentaciones, para que sepamos que hay que luchar contra el pecado, luchar contra la tristeza, luchar contra el aislamiento y de ahí lo que me pase. De ahí tengo que aplicar el principio del gran Obispo Santo San Martín de Tours: ?Si tengo vida que sea para servir a Dios y si tengo muerte para darle Gloria a su nombre?. El demonio tiene que perderlas todas. Este domingo es para eso, para que cuando tú salgas por esa puerta tú digas "Conmigo el demonio tiene que perderlas todas? y ¿Qué es perderlas todas? Nó al pecado, nó a la tristeza, nó al aislamiento. Y si de ahí tengo vida. Mientras tenga vida es para servir a Dios. Y cuando llegue la muerte, ¡Para darle Gloria a su nombre!

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