Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Ser feliz sirviendo a Dios.

Homilía ak01003a, predicada en 20080210, con 19 min. y 57 seg.

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Transcripción:

Las tres palabras claves en las lecturas de hoy son el pecado, la tentación, la ley. Sobre la tentación y el pecado habla la primera lectura, sobre el pecado y la ley habla la segunda lectura; y sobre la victoria sobre la tentación habla el Evangelio. Son esas tres palabras que queremos conocer un poco más, por la sencilla razón de que todos nosotros estamos involucrados en esta, en este tema, en esta realidad. Cada uno de nosotros experimenta la tentación de un modo distinto. Y es muy interesante el ejercicio de conocerse a uno mismo, porque.... Casi todos, yo creo que todos tenemos alguna forma de tentación dominante. Puede ser la ira en alguna persona, puede ser el orgullo o la vanidad, o la pereza, o la lujuria, o la mentira.

Y es muy importante conocerse uno mismo y es importante conocer cuáles son las tentaciones que tienen más fuerza en uno, porque esa es la clase de cosas que le pueden arruinar la vida. Hay vidas que han sido completamente destrozadas por un determinado vicio o pecado. Tengamos en cuenta que a lo largo de la vida vamos acumulando cosas que son preciosas. Por ejemplo, el tener una familia es algo precioso, el tener un trabajo es algo valioso, el tener una ocupación, el tener amigos, pero imagínate que de pronto alguna forma de pecado esté destruyendo las amistades, esté alejando a la gente de tí. Entonces ese pecado repetido en realidad es como un enemigo que está conviviendo contigo, algo que está despedazando tu existencia. Y si tú no lo conoces, si tú ni siquiera sabes qué es lo que te está aislando de la gente, seguramente no puedes vencerlo. Y a veces pasa que la última persona en enterarse de los problemas es uno mismo.

Es famoso en estos tiempos en que la higiene mejora, creo que en todos los países es famoso el dato de que muchas veces la última persona que se entera de que tiene mal aliento es el interesado. Todo el mundo sabe que tiene pésimo aliento y trata de hablarle a metros y de esquivarlo, pero el tipo sigue hablando tranquilo porque él no sabe de su mal aliento. Y lo mismo nos pasa con cosas que de pronto son más serias. No nos conocemos a nosotros mismos y por eso podemos estar rechazando no sólo la gente, sino rechazando la felicidad, rechazando la paz, rechazando las oportunidades. La Cuaresma es una oportunidad, una más para conocerse uno a sí mismo. Es una oportunidad para detectar cuáles son esas plagas escondidas que están de pronto haciendo daño dentro de la casa.

Porque hay un problema en nuestra sociedad y es que casi siempre uno se junta con la persona o con las personas que piensan lo mismo que uno y son las personas que no le dicen a uno los defectos porque se supone que lo acogen o lo admiten a uno como uno es. Mucha gente, de hecho, piensa en la amistad de ese modo. Mis amigos no son para que me cambien a mí, sino para estar bien con ellos, para sentirme bien con ellos y para que disfrutemos el rato o hagamos buenos negocios. Entonces, entre los buenos negocios y los buenos placeres, los amigos nunca nos dicen los defectos, y los enemigos tampoco. Porque los enemigos están aprovechando los defectos que uno tiene. Conclusión: Uno se queda sin conocer los propios defectos y muchos de ellos, repito, son capaces de arruinar la vida.

Una familia se puede arruinar por eso. ¿Cuántos matrimonios se dañan por eso? Imagínese usted, una pareja en la cual cada uno es sordo y ojalá fuera sordera del cuerpo, es sordera del corazón es incapaz de oír, de acoger la opinión de otra persona. Imaginemos un noviazgo o un matrimonio en el que cada uno es sordo porque únicamente cree en su propia opinión, únicamente cree en su propio juicio y únicamente cree que las cosas deben hacerse de una sola manera. Mientras estaban en el noviazgo y todo aquello, digamos que siempre pudieron negociar y cada uno sentía que salía ganando. Pero cuando llega el momento de convivir, hay muchas cosas en las que ceder se llega a convertir en una especie de humillación. Y entonces, cuando se encuentran, cuando colisionan dos rascacielos, que son dos egos gigantes, ninguno de los dos quiere ceder. Entonces en dos meses y medio llegan a una conclusión: Somos incompatibles. Apúntenme en la lista de divorciados. Se acabó esto. Aquí no hay nada que hacer.

Muy distinta sería la historia si cada uno se conociera un poco más. Si cada uno supiera que tiene como defecto dominante ese orgullo, porque hay un orgullo masculino terrible y hay un orgullo femenino terrible. En fin, el ser humano tiene un orgullo inmenso. Dicen algunos británicos que el orgullo es eso que muere después de tres horas de que la persona se haya muerto. Es una cosa, es una resistencia que uno tiene y junto con el orgullo, otras cosas. Muchos de nosotros somos perezosos y convivir con un perezoso es aburrido porque no hace las tareas de la casa.

Entonces, ¿Quién las va a hacer? ¿Va a poner a la mujer de esclava o va a poner al hombre de esclavo o qué van a hacer? Ese es el problema de ser perezoso, ese es el problema de ser mentiroso también, es el problema de ser vengativo. Y todos esos son defectos, vicios que uno muchas veces no conoce o que uno se acostumbra a justificar. La Biblia, en cambio, toma un enfoque diferente. La Biblia dice que no es buena idea justificar uno los defectos, sino que es mucho mejor conocerlos y es mucho mejor atacarlos de raíz. La Biblia también dice que hay un personaje misterioso, un personaje oscuro que se llama el demonio. Cuando se habla del demonio, la gente cree que estamos hablando más o menos como de la cenicienta, o estamos hablando de la bruja mala. Estamos hablando de alguien inventado. Pero, la verdad es que cuanto más profundiza uno en el; en la realidad del mal, el mal en la tierra, uno empieza a descubrir cosas sorprendentes. Por ejemplo, la crueldad, la indiferencia es una cosa, es una cosa que abisma.

El año pasado, por ejemplo, se asesinaron ciento sesenta y tres mil niños aquí en el país vecino en Inglaterra. Varios de esos niños eran niños y niñas irlandeses. Esos niños fueron abortados. Ciento sesenta y tres mil En España asesinaron más de cien mil el año pasado. Y sin embargo, hay una oscuridad. Hay algo. Hay un velo que cubre la mente de la gente. Los legisladores tiemblan para decir que están en contra del aborto y que están a favor de la vida porque están amarrados a unos votos y sienten que si llegan a decir algo en contra del aborto en un país como Inglaterra o en un país como España, entonces van a perder las elecciones, van a desaparecer en la nada.

Hay un velo terrible que, que cae sobre la gente. Y cuando uno empieza a mirar que eso no es un fenómeno que esté aconteciendo en uno o dos países, sino que hay una especie de cruzada mundial por el aborto en todas partes. Cuando uno ve las dimensiones que tiene el egoísmo, que tiene la crueldad, cuando se piensa en la cantidad de gente que muere cada día, en el hambre, en la guerra, sí, todavía se puede decir eso es fruto de una mala planeación política, o eso es fruto del egoísmo, de la codicia de la gente. Pero profundicemos más. No es solo la codicia, hay una dureza. El corazón humano se vuelve de pedernal, se vuelve durísimo, se vuelve impermeable e impenetrable. Hay un misterio de iniquidad que se adueña del corazón humano. Una rebeldía. Es algo bastante profundo. Y cuando uno entra a reconocer eso, y cuando uno mira lo que ha sucedido en la propia vida, empieza a sentir que no es tan absurdo hablar de esta criatura, hablar del demonio.

La gente cree que cuando uno habla del demonio es como para quitarse la responsabilidad, como para decir yo no dije mentiras, el demonio me hizo decir esa mentira; o el demonio me hizo robar, o el demonio.... Y, y nó, la idea de la Biblia no es que uno se quite la propia responsabilidad. El demonio no es el único responsable del mal. La Biblia siempre presenta al corazón humano como el lugar donde se toman las decisiones fundamentales. La gran enseñanza sobre el mal no es el demonio. La gran enseñanza sobre el mal es que la decisión hacia el bien o hacia el mal está en el corazón nuestro. Y es muy interesante ver en ese pasaje la primera lectura, ver lo que sucede ahí, porque uno ve que las estrategias del demonio que aparecen ahí siguen funcionando hoy. Yo empecé esta Eucaristía diciendo que el pecado original, según la Biblia, en ninguna parte dice ni que fuera una manzana, ni que fuera un pecado de sexo.

Pero si uno sale a la calle y le pregunta a la gente, ¿Usted cree que la Iglesia Católica está en contra del sexo? "Sí, sí, sí, sí, está en contra del sexo". ¿Usted cree que la Biblia dice que el pecado original fue un pecado sexual? "Sí, sí, sí, sí". Es decir, estamos frente a una calumnia porque ni la Biblia dice eso, ni la Iglesia tampoco dice eso. Es una calumnia. Es tomar algo que aparece en la enseñanza, en el mandamiento de Dios y deformarlo para hacerlo inaceptable. Eso es una calumnia. Y eso es exactamente lo que muestra el mismo texto que el demonio es el experto en calumniar. Resulta que Dios dijo a Adán y Eva que podían comer de todos los árboles menos de uno. Y sin embargo, mira lo que dice la serpiente: "Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín". El demonio es experto en la calumnia, porque el demonio es experto en mostrar la propuesta de Dios como imposible, demasiado difícil. El demonio quiere a toda costa que nosotros hagamos esta clase de elección. -O sirvo a Dios y llevo una vida amargada, triste, difícil, de la cual tendré que renunciar algún día; o me dedico a disfrutar de este mundo y entonces sigo el consejo de la serpiente.- Es decir, el demonio quiere que nosotros pongamos a pelear, servir a Dios y ser feliz.

El demonio quiere que nosotros creamos que la alternativa es: O sirvo a Dios, o gozo la vida, -o soy feliz o sirvo a Dios-. Y cuando se plantea la alternativa así, el pobre ser humano oscurecido por un mal planteamiento del problema, lo que dice es: -¡Ah!, no, entonces yo voy a ser feliz-. Si a la gente le dicen: "La Biblia enseña que el pecado original es un pecado de sexo", ¿Ahí qué se le está diciendo? O usted le hace caso a la Biblia o usted disfruta su sexualidad y entonces la persona dice bueno, pues si la alternativa es esa, entonces qué pena con la Biblia. Pero ahora Irlanda se volvió otra cosa, así que yo seguiré otro camino. Pero ahí está la calumnia, es una falsa alternativa. El demonio, por todos los medios, quiere que nosotros opongamos, servir a Dios y ser feliz. Y resulta que la verdadera realización del ser humano es exactamente la unión de esas dos cosas, encontrar nuestro gozo en el servicio a Dios.

De manera que tú puedes describir la Biblia entera como una carta, una carta para tu inteligencia y para tu corazón, que quiere describir de qué manera tu verdadera felicidad está en el servicio a Dios. Pero no es fácil convencerlo a uno de esto, porque todos nosotros hemos sido víctimas del mismo engaño de la serpiente. Esta historia de la serpiente no es para que uno piense que sucedió hace mil millones de años, o hace ochocientos mil años, o hace seis mil años. Esta historia de la serpiente es para que uno la vea en la propia vida. Esta historia de la serpiente es para que uno se dé cuenta que ese es el engaño al que uno ha estado sometido toda su vida. Creer que, o soy feliz o sirvo a Dios. Y el verdadero secreto, y eso es lo que queremos descubrir en las páginas de la Biblia y a través de la Cuaresma. El verdadero secreto es ¿Cómo encuentro mi felicidad en Dios?

La serpiente empieza con esa calumnia y entonces la mujer responde: "Podemos comer de todos menos de uno, porque Dios nos dijo que no comiéramos de él". Entonces la serpiente lo que quiere es romper la obediencia, romper el vínculo que une a la criatura con el Creador. En el caso de Adán y Eva, lo logró. Quiero contarles otra calumnia y creo que con esto terminamos hoy, porque este tema es fascinante. Yo quisiera decir tantas cosas, pero hay que tener algún límite, ¿Nó? Entonces, mira, yo quiero comentar algo muy interesante de otra calumnia que es muy frecuente hoy.

La Biblia es machista, la Biblia es machista porque ahí está, ahí está. Se presenta a la mujer como la culpable de todo. Los tres enemigos del alma son, tres enemigos del alma. Son el demonio, el mundo y la carne. Y la mujer a veces es un demonio con un mundo de carne. De manera que la mujer es lo peor según la Biblia y la Biblia es machista. Resulta que el pasaje. Este texto es exactamente al contrario. Este texto lo que está mostrando es: Que para lograr engañar a la mujer se necesitó todo el poder de un ángel, -porque al fin y al cabo el demonio como lo desenmascara el libro del Apocalipsis, esta serpiente es un ángel, un ángel caído, pero es un ángel-. Para vencer a la mujer se necesitó un ángel con toda su astucia. En cambio, para vencer a un pobre hombre basta una mujer. Entonces ¿Ahí quién es el fuerte?, ¿Ahí Quién es el duro? Ahí el fuerte y el duro no es el fuerte, sino la fuerte y la dura es la mujer. Y esto también es muy cierto. Hay que dañar a la mujer para dañar toda la sociedad.

Yo no sé, por ejemplo, qué harán en Italia o qué piensan hacer en España u otros sitios donde la tasa de natalidad está de para abajo. No sé qué van a hacer, pero yo ese espectáculo no me lo pierdo. Yo quiero saber qué va a pasar con Italia en quince años. En veinte años, en ese mismo club se nos está metiendo Grecia también. Mientras tanto, gente de otras religiones, tenga y tenga hijos, vamos a ver qué va a pasar en Europa. No digo más. Pero lo interesante es atacar a la mujer y con eso se acaba con la sociedad. Eso aparece ahí. Es ejemplo de otra calumnia se quiere presentar a la Biblia como enemiga de la mujer. Claro que es un tema muy largo y hay que conversar muchas cosas. -Pero cómo no mencionar el caso de la mujer; fue hecha para acompañar al hombre según el Génesis-. ¡Ahí se ve, machista! La Biblia es machista. Y yo digo bueno, pero a ver, quién es más fuerte, el que necesita que lo ayuden y lo acompañen como ve uno que somos todos los hombres.

Mire, una casa de hombres, cómo es, eso da pesar, da ganas de llorar. La mayoría, incluyendo mi habitación, creo. Mire, una casa de hombres y mire donde hay mujeres. Llega la mujer. Llega la vida. Llega la belleza, llega ese toque, ese toque. ¿Entonces quién es más fuerte ahí? El que necesita compañía, porque si no se hunde en su miseria y en su mugre y en su desorden, o la que sabe acompañar y trae vida y trae belleza. ¿Quién es la fuerte ahí? La Biblia es hermosa, la Biblia es maravillosa y hay mucho que aprender aquí, pero por lo menos aprendamos lo siguiente: Que vale la pena conocerse uno más. Tratar de conocer cuáles son las propias tentaciones, porque todos las tenemos y a todas las edades. A veces uno van cambiando las tentaciones con la edad. Llega una edad en que uno ya no lo tienta tanto el chocolate, pero para esa edad ya la tienta el Guinness. Entonces ve, la cosa va cambiando.

Pero conocer las propias tentaciones, saber que el truco en la vida cristiana es aprender a unir esas dos frases -Quiero ser feliz y quiero servir a Dios-, unirlas, unirlas y saber que dentro de la Biblia hay toda esta enseñanza y que no dejemos que nos calumnien a la Sagrada Escritura.

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