Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En esta celebración del Cuerpo y Sangre de Cristo fijamos nuestra atención en la "Escalera de San Juan Evangelista", es decir, la manera como esteEvangelista nos presenta la revelación divina: Dios Padre es la Fuente; Jesucristo recibe del Padre y nos concede todo lo que da y es el Padre; y nosotros recibimos de Cristo y lo manifestamos al mundo: El Padre da vida y envía al Hijo y el Hijo nos alimenta con su ser, y nos envía.

Homilía acys014a, predicada en 20230611, con 13 min. y 55 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Cristo está presente en los sacramentos y en la Palabra de Dios, y en los pobres y en la naturaleza. Pero ¿Qué tiene de especial la Eucaristía? Ah la Eucaristía tiene algo muy importante y es que nosotros amamos la Biblia, pero nosotros no adoramos el libro de la Biblia. Nosotros reconocemos a Cristo en los pobres. Pero nosotros no adoramos a los pobres. Nosotros reconocemos a Cristo presente en la naturaleza. Pero nosotros no adoramos las galaxias, ni los arroyos, ni mucho menos a la Pachamama ni a la selva. Nosotros adoramos a Dios, que es el Creador.

Entonces, ¿Cuál es la diferencia? Que nosotros no adoramos el agua del bautismo. Nosotros no adoramos el crisma de la Confirmación. Nosotros no adoramos al novio que se está casando, ni a la novia. A Cristo sí lo adoramos en la Eucaristía. Es decir, que en la Eucaristía hay una presencia particular de Cristo que está significada por las palabras de la institución: "Tomad y comed todos de Él. Esto es mi cuerpo". Nosotros sabemos que Cristo no dijo del agua del bautismo: -Esta agua soy yo-. Cristo no dijo que adoráramos a la naturaleza, por ejemplo. Y por eso nosotros amamos los animalitos y la naturaleza y la selva. Pero no adoramos nada de eso.

En cambio, a Cristo sí lo adoramos y lo adoramos, presente en el Divino Sacramento. Ahí sí lo adoramos a Él. Es Él el que está ahí. Se lo digo de esta otra manera solamente en la Eucaristía nosotros podemos señalar y decir aquí está. Eso no se puede decir de ninguna otra realidad. Lo que dijo Juan Bautista que aparece en el capítulo primero de San Juan, lo que dijo Juan Bautista: "Este es el Cordero de Dios". Eso solo se puede decir de la Eucaristía. Yo no puedo señalar un árbol y decir: Este es Dios; yo no puedo señalar una persona humana y decir: Este es Dios; yo no puedo señalar la Biblia y decir: Este es Dios; yo sí puedo señalar la Eucaristía y decir: Venid, adorémosle.

Ese es el primer punto en esta homilía, amados hermanos, que descubramos qué significa la expresión: -Presencia real de Cristo-. La segunda parte de este mensaje que hoy les comparto, la segunda parte se llama: "La Escalera de San Juan". Yo creo que usted no ha oído esa expresión: La escalera de San Juan. Ahora necesito que el Espíritu Santo me ayude mucho, para poder explicarle qué es lo que quiere decir esa expresión. La escalera de San Juan Evangelista. Para explicarlo, mire lo que vamos a hacer. Vamos a tomar lo que dice el Evangelio, dice Cristo: "Como el Padre que vive, me ha enviado, y yo vivo por el Padre, el que me come, vivirá por mí". Ahí hay como una escalerita. De ahí es de donde viene la expresión escalera de San Juan.

Póngale cuidado. Concéntrese al máximo. El Padre Celestial vive. El Hijo vive por el Padre. Está concentrado el Padre, el Hijo. Ahora: El que come a Cristo, vive por Cristo. El que come a Cristo vive por Cristo. El Hijo vive por el padre como una escalerita. ¿Por qué le doy ese nombre de la escalera de San Juan Evangelista? Porque esa expresión, ese modo de hablar, lo utiliza el evangelista San Juan y es el único que lo utiliza en toda la Biblia para decirnos varias cosas. Por ejemplo: "Así como el Padre me envió a mí, Yo. . . ¿Yo, qué? . . .los envío a ustedes". ¿Sí se da cuenta? El Padre envió al Hijo. El Hijo envía a sus discípulos, que somos nosotros.

Otro ejemplo, capítulo número 20 de San Juan. Dice Cristo a sus apóstoles: "Recibid el Espíritu Santo, a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados, a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Cristo es el que ha recibido del Padre la potestad de perdonar pecados. Acuérdese que la gente se escandalizaba y decía: ¿Y por qué? Este le dice, por ejemplo, al paralítico aquel? ¿Por qué le dice, tus pecados te son perdonados? Y Cristo dice: -Para que veáis que el Hijo del Hombre tiene potestad de perdonar los pecados-. El Hijo ha recibido del Padre la potestad de perdonar los pecados. Y ahora el Hijo, le da a los apóstoles y a sus sucesores, que son nuestros obispos, les da la potestad de perdonar pecados.

O sea que en el Evangelio de Juan, todo mira hacia el Padre Celestial, todo. El Padre es el que vive y el Padre es el que hace posible que el Hijo viva. El Hijo vive y el Hijo hace posible que nosotros vivamos. El Padre, El Hijo, nosotros. Observe usted dice Nuestro Señor Jesucristo también en el Evangelio de Juan haciendo oración: "Padre celestial; esta es la vida eterna, que te conozcan a ti y a tu enviado Jesucristo". Usted llega a conocer a Cristo. Ahora vamos de para arriba en la escalera. Usted llega a conocer a Cristo, y si usted conoce realmente a Cristo, usted conoce al Padre. Por eso, cuando el apóstol Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre". Cristo dijo: "Hace tiempo, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, Felipe, y no me conoces. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre".

O sea que en el Evangelio de Juan sobre todo; eso está en el Nuevo Testamento. Pero así, tan claro, nadie lo expresa como el Evangelio de Juan. Se da como esa escalerita: El Padre que nos da al Hijo, el Hijo que se da a nosotros. Nosotros que conocemos al Hijo y cuando conocemos al Hijo, conocemos al Padre. El Padre que le da la capacidad de perdonar al Hijo. El Hijo que da la capacidad de perdonar a sus discípulos a través de los apóstoles. Es una escalera hacia arriba y hacia abajo. El Padre que envía al Hijo, el Hijo que nos envía a nosotros, que somos los discípulos. ¿Por qué esto es tan importante? Porque nos explica esa frase que dice Cristo: "El que me come, vivirá por mí". Este esquema que hemos llamado La escalera de San Juan Evangelista, es el que nos muestra por qué tenemos vida cuando comemos la Eucaristía.

Cuando comemos la Eucaristía, recibimos vida porque estamos alimentándonos del Hijo que vive por el Padre. El Padre es el que tiene vida. El Padre es el manantial de la vida. El Padre le ha dado vida al Hijo. El Padre se entrega completamente al Hijo. Eso también lo dice San Juan: "Todo lo que tiene el Padre es mío", dice Cristo. El Padre se entrega completamente al Hijo. El Hijo se entrega completamente a nosotros. El Padre le da vida al Hijo. El Hijo nos da vida a nosotros. ¿Qué clase de vida le da el Padre al Hijo? Una vida indestructible, eterna, perfecta, plena, feliz. ¿Qué clase de vida te da Cristo a ti? Una vida perfecta, eterna, plena, feliz. Esa es la Eucaristía. La Eucaristía es la comunión con la vida perfecta, plena, eterna y feliz.

La Eucaristía es ya el comienzo de la eternidad. Aunque estamos todavía sujetos a los tiempos y las horas, todavía estamos sujetos a los ritmos de este mundo. Pero la persona que comulga ya está entrando en comunión con la eternidad. El que comulga ya está recibiendo esa vida eterna. Y por eso dice Cristo: "No morirá para siempre" . Acercarnos a Cristo, alimentarnos de Cristo es recibir esa vida que es vida perdurable, que es vida plena, que es vida eterna. Hermanos, este es el tiempo para recuperar, para afianzar, para aumentar, hacer crecer nuestra fe en la Eucaristía. Saber que este Cristo nos trae la vida del cielo. Este es el pan que ha bajado del cielo para que el que lo coma tenga vida perdurable.

Una última idea: Dice Cristo: "El que me ve, ve a mi Padre". Eso ¿Qué significa? Que el que te ve a ti tiene que ver a Cristo. Acuérdate la escalera. Si Cristo es la revelación del Padre, tú estás llamado, tú estás llamada a ser revelación de Cristo, a ser presencia de Cristo. Y con la misma convicción con que nosotros reconocemos la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Nosotros hemos de constituirnos presencia real de Cristo en el mundo. Esa presencia no se destruye cuando tú sales de la iglesia. Cuando termine la Santa Misa y salgamos de este templo, salimos como presencia real de Cristo. Con tus amigos, en tu trabajo, en el momento de descanso, en el estudio donde tú estás, tú eres transparencia de Cristo para que el que te vea a ti vea a Cristo. Y el que reconozca a Cristo pueda reconocer al Padre celestial. Nosotros recibimos la vida y nosotros presentamos, hacemos presente esa vida en nuestro mundo.

Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM