Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La Eucaristía es el sacramento de la verdad porque Jesús está verdaderamente presente, porque es verdadero alimento que traspasa la frontera de la muerte y porque nos exhorta a ser de verdad discípulos del Señor.

Homilía acys013a, predicada en 20230611, con 6 min. y 6 seg.

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Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Este es el Domingo del Corpus Christi, el domingo en que celebramos de un modo más solemne, público, la presencia real de Cristo en el sacramento eucarístico. Alguien podría preguntar Bueno, pero ¿Es que en los otros sacramentos no está Cristo realmente presente? Claro que sí. Bien decía San Agustín cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Y por supuesto que Cristo es el que le da su eficacia y es el que hace posible la acción de la gracia santificante en cada sacramento. Pero ¿Por qué hablamos de presencia real de Cristo en la Eucaristía? Porque solamente en Eucaristía nosotros tenemos una realidad, en este caso el pan consagrado, el vino consagrado, una realidad que nosotros podemos adorar.

El agua del bautismo no la adoramos. La unción, el crisma que se utiliza en la confirmación. No lo adoramos. Si un joven seminarista recibe la ordenación sacerdotal, lo podemos amar mucho, pero no lo adoramos. Solamente adoramos, solamente reconocemos a Dios presente con su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Solo lo reconocemos así en la Eucaristía. Y esta diferencia es la que se destaca con la expresión -Presencia Real-. Hoy quisiera enfatizar el aspecto de verdad que tiene este sacramento. ¿Qué queremos decir con eso? Queremos decir que Cristo está verdaderamente presente. Es un tema tan fascinante. Si lo miras en la Escritura, si lo miras en el testimonio de los santos, pero sobre todo te puede interesar, te puede gustar mucho si lo miras en los milagros Eucarísticos.

Dale una búsqueda en Internet: Milagros Eucarísticos. Verás cosas absolutamente fascinantes y cosas que van a renovar y van a refrescar tu fe. Cristo está verdaderamente presente en la Eucaristía. No es un accidente que nosotros hablemos de presencia real. Algunos de nosotros hemos tenido incluso experiencias muy profundas de esa presencia real de Cristo. Pero lo más importante es que nosotros nos unamos a la fe de la Iglesia y lo reconozcamos allí donde Él ha querido estar, en medio de nosotros a través de este sacramento. O sea que hay verdad, hay verdad en Cristo y hay verdad en la Eucaristía, porque Él está verdaderamente presente.

Otro aspecto en el que también hay verdad es que la Eucaristía es verdadero alimento y es verdadero alimento, porque es el único alimento que cuando te da vida, permanece vivo. Todo lo que nosotros comemos o está muerto o muere cuando lo comemos, pero solo la Eucaristía, es decir, solo este sacramento bendito, tiene la característica de que nosotros comulgamos y el alimento, es decir, Cristo mismo, permanece vivo en nosotros. Eso no lo puede hacer nadie más. Y por eso este es el alimento que no solamente te da vida por un tiempo. Nosotros, por ejemplo, cenamos o desayunamos, comemos y esto que comemos, después de unas horas ya perdió su eficacia.

No hay un alimento que pueda permanecer, es un alimento que, como decíamos en otra ocasión, más que darte vida, lo que hace es retener la muerte. El único que verdaderamente te da vida es el que permanece vivo. Y ese es Cristo, el que ha vencido a la muerte. Y por eso el que comulga santamente sabe que es real lo que dijo Cristo: -El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna-. O sea que la Eucaristía es verdadero alimento. Aquí tenemos el segundo aspecto. Primero, que Cristo está verdaderamente presente. Segundo, que Cristo en la Eucaristía es verdadero alimento. Y viene el tercer aspecto de verdad, y es que Cristo quiere que nosotros comulguemos de verdad, y comulgar de verdad es mucho más que simplemente abrir la boca y recibir una hostia consagrada.

Hay gente que cree que la comunión es simplemente eso y que, por ejemplo, para el ecumenismo, pues lo único que hay que hacer es: -Recibamos a los luteranos, recibamos a los evangélicos y entonces que ellos coman hostias consagradas. Una cosa es comer hostias consagradas y otra cosa es realmente Comulgar. Porque es que la comunión es comunión de todo tu ser, es comunión de tu mente que acepta la Palabra de Cristo y que cree íntegramente en Cristo. Ésa sí, es la verdadera comunión. Eso sí es comulgar y comulgar. Es que tu vida se apegue a la vida de Cristo. Como dice la primera carta de Juan: "El que dice que está en Él, tiene que caminar, tiene que andar, tiene que vivir como Él vivió. . . " -Como Él anduvo, como Él caminó-. De eso es de lo que se trata. Eso es comulgar verdaderamente. O sea que este es el Sacramento de la Verdad, Sacramento de la Verdad, porque Cristo está verdaderamente presente, Sacramento de la verdad porque éste es verdadero alimento que incluso traspasa la frontera de la muerte y Sacramento de la Verdad, porque nos llama, nos invita, nos exhorta a ser de verdad discípulos del Señor.

Que Dios nuestro Padre, nos traiga espíritu de conversión. En varios lugares, por ejemplo, en los Estados Unidos de América, se está renovando la fe eucarística. Hay distintos eventos, congresos, seminarios, encuentros que se están haciendo para que nosotros recuperemos y reafiancemos eso que de verdad creemos la presencia de Cristo que está vivo y que nos da vida. Que el mismo Cristo te bendiga.

Amén.

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