Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En la Ascensión Nuestro Señor nos habla de su poder que como verdadero Dios tiene sobre el mal y a no tener miedo a proclamar su Evangelio porque Él está con nosotros.

Homilía aasc016a, predicada en 20230521, con 7 min. y 4 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

¡Feliz domingo para todos!

Este domingo nuestra Iglesia Católica celebra la Ascensión del Señor. En algunos lugares esta fiesta se celebró el jueves anterior. Lo importante es que nuestros ojos sigan a Cristo de la tierra, al cielo, de la tierra, de nuestra humanidad, al cielo de Dios Padre. Porque en cierto sentido, esta fiesta condensa un gran misterio de nuestra fe, que es el ser mismo de Cristo. Cristo, que es verdadero hombre como nosotros, y caminó y vivió en esta tierra. Cristo, que es verdadero Dios como el Padre. A dónde asciende en el hermoso testimonio que conocemos para esta festividad.

Y hay algo que debemos destacar en la versión que nos presenta San Mateo, es decir, la lectura que tenemos para este domingo. Lo que nos presenta San Mateo es que Cristo dice las siguientes palabras. "Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra". Luego dice que envía a sus discípulos: "Vayan y enseñen a las naciones, bauticen en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Entonces lo primero es el poder de Cristo, lo segundo el mandato misionero, y lo tercero: "Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo". La presencia de Cristo.

Entonces el poder de Cristo, el mandato de Cristo y la presencia de Cristo, son los tres elementos en los que nos invita a reflexionar nuestra Iglesia Católica para este día. Lo del poder de Cristo es fundamental ante todo para reconocer lo que ya hemos dicho, que Él es verdadero Dios. Él no podría decir: -Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra-. Si no estuviera diciendo también que participa, bueno, que de hecho es Dios como el Padre. Ningún profeta podría decir: -Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra-. Ningún ángel podría decir: -Tengo todo poder en el cielo y en la tierra-. Solamente Dios puede decirlo. O sea que esa frase nos habla de la verdadera divinidad de Cristo.

Y esto hay que recordarlo de tanto en tanto, porque no faltan ciertas teorías y no faltan ciertas ideas así, un poco incompletas y deformadas de gente que cree que para humanizar a Dios hay que quitarle la divinidad. De manera que algo así como que para que sea verdaderamente cercano a nosotros tenemos que eliminar su divinidad. Por otra parte, el hecho de que Cristo nos diga que ha recibido todo poder en el cielo y en la tierra, nos está indicando que ningún obstáculo debe preocuparnos demasiado. Ningún obstáculo debe detenernos o asustarnos o acomplejarnos demasiado. Si él, que es el que nos envía, tiene todo poder en el cielo y en la tierra, pues quiere decir que nosotros no tenemos por qué acomplejarnos, achicarnos, detenernos o retroceder, ni frente a ninguna persecución de este mundo, ni frente a ninguna, ningún agobio que nos quiera poner este mundo y ni siquiera frente a los ataques perversos de las fuerzas del mal, las fuerzas del demonio.

Nada de eso debe detenernos, porque junto a nosotros, por eso Él prometió presencia. Junto a nosotros está aquél que tiene todo poder en el cielo y en la tierra. Y esto lo han mostrado de modo particular los mártires. Uno podría decir bueno, pero si fueron martirizados, eso quiere decir que finalmente. Pues sí, hubo alguien que tuvo más poder que ellos. No te creas. En primer lugar, a través del martirio, lo único que logran los perseguidores es asegurar, asegurar como se oye, la gloria del cielo para los que sufren por Cristo. Por eso muchos de ellos murieron en una actitud de gozo y de certeza de lo que estaban recibiendo. Escucha nada más las palabras que dice el apóstol San Pablo que murió mártir. Dice el apóstol San Pablo: "Ahora me espera la corona merecida que Dios justo juez me va a dar". O sea, él no tiene la menor duda.

El martirio es en realidad una derrota para los perseguidores, y es derrota también en el sentido de que al martirizar, al torturar a estas personas inocentes, tanto mujeres como hombres, en el fondo lo que terminan haciendo es extendiendo más la fe. Por eso ya decía Tertuliano por ahí, a la altura del siglo tercero, decía: "La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos". Así que tengamos fe en este, en este hombre y Dios, en este nuestro Señor Jesucristo, de quien podemos decir ha recibido todo poder en cielo y tierra. Él es el que nos envía. Él es el que está con nosotros.

Destaquemos para terminar que Él nos dice que hay que enseñar a las naciones. Ojo con esto. Hay que enseñar a las naciones todo lo que Él ha mandado. Y tampoco en esto hay que tener miedo, porque también se entra un cierto miedo. En algunos sectores de la Iglesia católica se entra un cierto miedo, como que algunos aspectos morales no se pueden decir porque es que la gente lo va a rechazar, es que la gente no lo va a aceptar. Oye, espérate un momento. Eso es miedo. O sea, te estás dejando ganar por el miedo. Estás pensando que el Cristo que te envió no es el mismo Cristo que te acompaña. Hay que predicar el Evangelio completo con todas sus consecuencias y hay que bautizar, hay que bautizar.

-Ah, pero ellos están felices en su religión-. Sí, y nosotros estamos felices proclamando quién es Cristo. Como bien decía San Juan Pablo II, nosotros no imponemos, pero sí ofrecemos y tenemos ciertamente el derecho de ofrecer, de proponer. Una cosa es proponer y otra cosa es imponer. Entonces, nosotros ofrecemos, tenemos el deber y el derecho de ofrecer el Evangelio a los budistas, a los musulmanes, a los ateos, a cualquiera, porque ese es el mandato que hemos recibido de Cristo y porque es el mayor bien que podemos hacer a estas personas. Efectivamente, cualquier otro bien de alguna manera queda solamente para esta tierra El bien de conocer a Cristo y de unirse a Cristo es un bien para toda la eternidad. Que Dios te bendiga.

¡Feliz día de la Ascensión!

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM