Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El Evangelio de Mateo nos cuenta lo que podríamos llamar una "crisis" en la relación de pareja de José y María, que ya estaban desposados cuando sucedió el milagro de la Encarnación. Del comportamiento de José tomamos cinco sugerencias útiles para las parejas de hoy.

Homilía aa04011a, predicada en 20161218, con 36 min. y 47 seg.

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Transcripción:

Amados hermanos, me dirijo a todos, pero muy especialmente a este grupo de parejas que ha culminado su hermoso retiro espiritual. Uno de los frutos del retiro es que al fin se aprendieron el título del retiro. ¡Casi no se logra, pero pudieron!. ¿Cómo se llama el retiro? - amor que sana - Si se lo aprendieron, no todos, pero la gran mayoría si. Ya en la puerta, saliendo para su casa, están aprendiéndose el título del retiro. Y es la verdad que el amor sana. Es verdad que el amor de Cristo sana, es verdad, lo hemos experimentado. ¿Cierto?, -Lo hemos experimentado-.

Se acuerda ¿que dijimos cuando empezó el retiro? El propósito del retiro es mejorarles la cara, ¿Se acuerda que dijimos esto?, ¿Ve? Si uno les mira las caras, ve que dentro de lo humanamente posible, sí hubo mejoras, hubo mejoras. En algunos casos se puede hablar casi de milagros en las mejoras que hubo. Entonces me dirijo en primer lugar a ustedes, amados hermanos, que estuvieron en retiro, porque quiero meditar junto con ustedes el Evangelio que nos propone nuestra Santa Iglesia para este cuarto domingo de Adviento.

No es un texto desconocido ese pasaje de San Mateo. Lo hemos oído, lo hemos orado, lo hemos predicado varias veces, pero hoy se da una coincidencia. El Evangelio nos está hablando de una pareja, José y María, y estamos terminando un retiro de parejas. Entonces el Espíritu Santo seguramente quiere decirnos algo especial. Es su regalo de despedida para ustedes.

Yo pienso que este texto es un regalo del Señor, el último de este retiro, pero apenas uno más, entre tantos regalos que Dios tiene para sus hijos amados, que son ustedes. Así pues. Con la ayuda del mismo Espíritu, reflexionemos ¿cómo vamos a conectar este texto que habla de una pareja con estas parejas que han venido a su retiro?.

Haciendo ese ejercicio, preparando esa predicación; El Señor traía una palabra a mi mente: la palabra -crisis-. ¿Realmente podemos interpretar el texto de hoy, capítulo primero, versículos del dieciocho al veinticuatro de San Mateo? Lo podemos interpretar como la superación de una crisis y lo que hemos visto en el retiro es que las parejas se aman dulcemente, pero tienen también ¿qué? -crisis-. Así que probablemente podemos aprender de José y María, podemos aprender, cómo se supera una crisis, porque, -qué mejor ejemplo podemos tener que, esté matrimonio bello-, el más bello, el más santo, pero siendo el más santo y bello de los matrimonios, también tuvieron su crisis, por supuesto, siendo tan santos ellos. La causa de la crisis no fue el pecado, lejos de mí sugerir algo como..., como eso; pero crisis sí hubo, ¿porque hubo crisis? por lo que dice la primera frase: -Estando María desposada con José antes de vivir juntos, ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo-. ¡No hubo pecado, por supuesto que no! Sino santidad en estado puro en María, y no hubo pecado en José. Pero crisis sí hubo.

Así que aprendamos cómo se supera una crisis. Tenemos los mejores maestros que ha conocido la humanidad. José y María nos van a enseñar en esta Eucaristía cómo se supera una crisis. Vamos a ver qué nos dice la Escritura; porque toda Escritura es útil para exhortar, para corregir, para animar, para enseñar; nos dice San Pablo. ¿Qué nos dice la Escritura?, Es posible que de este texto salgan enseñanzas que nos van a servir en nuestras crisis.

Seguimos leyendo el texto mientras seguimos también invocando la luz del espíritu. -José, su esposo, que era justo-. Ahí empieza... Esa es la primera clave en la solución de la crisis. -Justo, José era justo-. ¿Qué quiere decir eso? De ahí vamos a sacar dos enseñanzas..., ¿Qué es lo primero que hace profunda una herida dentro de una pareja?. Y ¿qué es lo primero que hace que la solución se postergue y sea difícil de alcanzar?, -Que somos injustos-. ¿Por qué digo que somos injustos? Porque cuando hay una pelea en la pareja, la tendencia es mirar a ese hombre únicamente por sus errores; -eso es injusto-, ningún ser humano es un saco de errores. Alguien decía -hasta un reloj parado da bien la hora dos veces al día-. Entonces es una grave injusticia mirar a esa mujer únicamente, con el lente de los defectos que tiene, que si, los tiene, o miraba a ese hombre únicamente, por el lente de sus errores que sí, los ha cometido.

O sea que la primera equivocación que tenemos, es que miramos a las personas de una manera injusta, porque es injusto ¡mirar a una persona solo mirando su pecado, solo mirando su error, solo mirando su defecto!. Todos tenemos defectos, virtudes, todos tenemos algunas cualidades admirables y quizás algunos defectos detestables. Pero si alguien me mira concentrándose únicamente en los defectos y los defectos y los defectos, está cometiendo una injusticia conmigo. Porque yo no soy solamente defectos.

Un amigo mío tenía su novia después de un tiempo nos encontramos y le pregunto ¿Bueno, y qué sucedió con tu novia? Y me dice: -No he conocido un ser humano que me encontrara tantos defectos, en cierto momento se deterioró la relación y de ese punto en adelante esta mujer tenía un catálogo, no alcanzaba las diecinueve mil páginas del libro aquel, pero se ve que le iba agregando día por día-.

Entonces, ¿qué es lo primero que nos dice la escritura? -José era justo-. A él no se le olvidó, qué clase de mujer era María en el momento de la crisis, no se le olvidó. Donde José se hubiera concentrado nada más en la duda que tenía, porque pruebas no tenía ninguna, solo tenía duda. Si José hubiera cometido el gravísimo error de concentrarse solo en la duda que tenía, se enloquece y termina haciendo una tontería. Entonces, primera enseñanza, en un momento de crisis: -no se te olvide el bien que hay en la persona-, porque a uno se le olvida... Cuando estamos disgustados solo vemos los problemas y solo vemos los errores y solo vemos las caídas y solo vemos lo malo.

Me acuerdo una vez que estaba prestando un servicio de consejería a una pareja: Y bueno, uno siempre le da el turno, a que hable él, a que hable ella. Y cuando habló este señor, pues dijo todo lo malo que tenía esa mujer, todo lo malo? Y terminó, terminó agotado. Empezó ella con todo lo malo que tenía él. Quedó cansada esa señora. Cuando ya ambos se habían cansado de decir todo lo malo que el otro tenía, les hice una pregunta, nada más. Y ustedes ¿cómo hicieron para enamorarse? Claro que cada uno no era sino un desastre en un saco de basura. La peor desgracia que ha llegado a mi vida es que eso es como un calambre en el alma., ¡Qué cosa tan seria!, Y usted ¿cómo hizo para enamorarse de él? ¡yo no sé, padre, yo no sé!.

Primera enseñanza. Cuidado con la injusticia. Cuando uno se concentra en lo malo, ahí comete una injusticia, porque ninguna persona es solo lo malo. Si Jesús hubiera buscado para su grupo de apóstoles a personas perfectas, inmaculadas, sin errores, sin defectos, se hubiera quedado sin apóstoles. Jesús hizo un camino con ellos.

Pero la palabra justo tiene otro significado más profundo en la Biblia. La palabra justo que en griego se dice dikaios, tiene una historia hermosa en la lengua hebrea, porque en la lengua hebrea, justo no significa simplemente que practica la virtud de la justicia, como aquello de no exagerar ni disminuir los méritos de otro. Justo en la lengua hebrea significa aquel que se ajusta al plan de Dios. Para que no se le olvide, nunca..., se lo explico de esa manera: -Justo en la Biblia significa el que se ajusta al plan de Dios-. Eso es lo que quiere decir.

Entonces. ¿Quién era José? José era un hombre que se ajustaba al plan de Dios, que se ajustaba al querer de Dios. Y cuando una persona se ajusta al querer y al plan de Dios, tiene su inteligencia, rendida ante la gran sabiduría de Dios y tiene su voluntad rendida frente al amor incomprensible e inagotable de Dios. Dicho de otra manera, el que es justo con el sentido que esta palabra tiene en la lengua hebrea, el que es justo está dispuesto a ceder su criterio, su pensamiento y su plan, porque está acostumbrado a aceptar el pensamiento, el criterio y el plan de Dios. Eso es lo que significa ser justo.

Y esa es la segunda gran dificultad que se presenta en la vida de pareja, en la vida de familia y en general, en las relaciones interpersonales, que cada uno quiere imponer ¡su! versión de las cosas, cada uno quiere lograr ¡su! victoria, cada uno quiere que el otro, es el que tiene que perder porque yo tengo que ganar. Y mientras usted esté en esa actitud, usted no se está doblegando ante Dios.

Por eso las dos cualidades que contiene la palabra justo son importantísimas, porque son las que nos preparan para superar las crisis. Primera característica: -No me voy a olvidar de lo mucho bueno que tiene la persona que es mi pareja, no me voy a olvidar de eso-. Segundo, -me ajusto al plan de Dios- y eso significa que mi mente está preparada a doblegarse con amor frente a la sabiduría de mi Creador y mi voluntad está preparada a someterse con gusto a los planes que tenga mi Señor.

Sigamos leyendo. -No quería denunciarla-. ¿A qué se refiere aquí la Biblia con esa expresión? Se refiere a que según la ley de Moisés. Si una mujer comete adulterio y se la denuncia, el adulterio era castigado de una manera drástica., tenía que ser ejecutada y era ejecutada a piedra, era apedreada. Es decir, como María estaba embarazada, como ese embarazo no era de José, lo que humanamente se podía pensar es: aquí algo ha sucedido. Si algo ha sucedido aquí, la ley de Moisés que dice, denunciarla. Pero José, precisamente porque es justo, precisamente porque no se le ha olvidado qué clase de mujer es María, por encima de ¡todo!, no quiere denunciarla.

Podemos especular de esta manera: Pensaba tal vez José, si algo ha sucedido porque fue forzada o por alguna debilidad que parece absolutamente imposible, yo la voy a repudiar en secreto, de manera que ella pueda hacer su vida sin que sea dañada; ¡Qué caridad!, Ese es José. Pero qué es lo que quiero destacar en esta frase de no quería denunciarla, no quería denunciarla. Quiere decir -no quiero hacerle daño-. Y ese es el tercer error que se comete en las parejas: -como yo me siento herido..., entonces lo que decíamos en una de las predicaciones..., monto mi ametralladora, cargo mi rifle de asalto, un par de misiles para disparar al debido tiempo-. ¿Qué es lo que uno quiere?, herir a la otra persona..., ¿Qué le digo?, que le duela, que le duela mucho.

Ese es el tema. Entonces, si la mujer que fue causa de infidelidad del esposo era una deportista... meses y meses han pasado, y dice el esposo: -Mira, quisiera hacer algunas compras, ¿te parece si vamos al mall? al centro comercial, y entonces esta, que mantiene su cuchillo retorcido le dice: ¿Y vamos a ver mucha ropa deportiva?, ¿Para qué le dice eso?, para que le duela, que le duela. Y por dentro, como suena el corazón de esa mujer... Ñaca, ñaca. Ñaca. Ñaca; venganza, desquite.

Por eso vienen esas peleas en las parejas y esas ganas de herirse. Iba una pareja que estaba así como de pelea y así, con esa actitud iban manejando por un campo. Iba en el carro y apareció por allá un poco de burros. Y entonces le dice el esposo a la esposa, por eso, por herirla... ¿No serán parientes tuyos? Y le responde ella sí, mis suegros. -Unas ganas de herirse-. ¿Qué es lo que nos dice la escritura?, -No quería dañarla, no quería denunciarla-. Yo les voy a pedir este favor. Aún en la peor de las crisis, antes de abrir esa zona del cuerpo que se llama: -La bocota-, antes de abrir la bocota, piense usted ¿por qué o para qué quiere hablar? y si la respuesta es para herirla, para herirlo; mejor mantenga cerrada esa zona de su cuerpo que se conoce como la bocota.

Fíjese lo que dice aquí. No quería denunciarla. No quería hacerle daño. Aún si Ella se hubiera equivocado, que era un imposible en la mente de José. Aún si Ella se hubiera equivocado, cualquier cosa hubiera pasado en la vida de Ella, -No quiero dañarla, No quiero-.

Cuando Hipócrates, el gran padre de la medicina, empezaba a enseñar a sus discípulos ¿qué es la medicina? les decía un lema, que él lo decía en griego, pero en griego no lo conozco. -Primum non nocere- decía es la traducción que se tiene en latín y se suele traducir por. -"En primer lugar, no hagas daño"-, ¡qué cosa! Qué consejo tan sabio de este de los grandes sabios de la antigua Grecia. En primer lugar, no hagas daño, en primer lugar, no hagas daño.

Me decía un psicólogo. La principal razón por la que la gente llora en los funerales es: -por todo el bien que dejaron de hacer y por todo el mal que causaron-. El día que tu esposa esté tendida y muerta o tu esposo y tú tengas que verlo, ¿qué vas a pensar de todas esas palabras irresponsables, duras, de toda esa amargura que le llevaste a esa mujer o a ese hombre? Primum non nocere; Lo primero, no hagas daño., Y José lo practico, José dijo: -Sea lo que sea, no entiendo nada, no entiendo nada, pero sea lo que sea, yo no le voy a hacer daño a Ella. Oiga, qué lindo eso.

Así se superan las crisis. Así es. Yo no le voy a hacer daño a ella. Pero fíjate lo que sigue. -Decidió separarse de ella en secreto-. Yo tengo casos tristes, incluso dentro de mi propia familia, en que esto no se cumplió. No se cumplió; me explico..., imagínese lo que sucede: Una mujer casada tiene un problema con el esposo, el que sea: que es alcohólico, que es violento, que es infiel, que es mentiroso, todos esos defectos que tienen algunos hombres. Y ¿qué hacía esta mujer? fíjese usted el problema, ¿qué hacía esta mujer? teléfono... y hable con una amiga y hable con otra y hable con otra, el hecho es que ella, a base de contar los defectos, los errores, los pecados; seguramente, añadiéndole un poquito, porque cuando uno está disgustado, uno siempre le añade otra dosis; cierto, otro poquito, echémosle otro tantico de cianuro, echémosle otro poquito de arsénico..., uno siempre cuando está bravo, cuando está herido, uno siempre agrega ¿no?..., uno siempre agrega.

Entonces, por ejemplo, si hubo una palabra dura, entonces eso se convierte en que me echó de la casa. Uno exagera y esta mujer entonces hacía eso: cualquier problema con el esposo? a llamar a sus amigas; tenía una cantidad de amigas..., de manera que la imagen del esposo frente a ese grupo de amigas estaba, no en el suelo, sino estaba en el sótano y cavando. Estaba, estaba muy mal, la imagen de ese hombre ante las amigas., Y ¿qué pasó? Pasó esto: Que de alguna manera esta mujer estaba cavando su propia desgracia, ¿Por qué? Porque cuando hubo un problema más, que ella no supo cómo abordar; empezó a pedirle consejo, ¿a quien le pidió consejo? -a las amigas-. Pero las amigas ya estaban envenenadas por solidaridad femenina, por solidaridad femenina, ya estaban envenenadas contra ese hombre, entonces, unánimemente, ¿qué era lo que le recomendaban las amigas?, ¿Qué cree usted? -separece, separece, separece-. Así se destruyó un matrimonio. Entonces hay que tener mucho cuidado con este tema, de a quién se dicen las crisis?, porque usted puede estar cavando su propia fosa o mejor dicho, la fosa de su matrimonio. Después de que usted ha destruido la honra y la imagen de su esposo o de su esposa delante de una gran cantidad de personas. Usted ha cometido un problema. Usted se ha metido en un problema muy grave allí. Porque eso fue lo que le pasó a esta persona que les digo que yo la conozco.

Luego ella cuando va a pedir consejo, ¿a quien le pide consejo muchas veces una mujer?, a su grupo de amigas, pero ella misma llevaba años envenenando a las amigas, entonces el único consejo de las amigas era, -no se deje-. Le ayudaron a conseguir una abogada de familia conocida como -La arpía-. Y esta abogada solo tenía un propósito: -Tenemos que sacarle el máximo, del máximo del máximo-. Ustedes no se imaginan lo que fue ese proceso de divorcio. Yo que he visto tantas cosas, pocas veces he visto tanta amargura, dolor y destrucción. ¿Cómo empezó todo?..., por no saber tratar los problemas delante de quien hay que tratarlos. Es distinto que si usted tiene una crisis, todos podemos tener una crisis, -yo voy donde una persona responsable madura-, por ejemplo, un matrimonio que está más avanzado en la fe. Eso es distinto.

Tengo un problema, como le puede pasar a uno de sacerdote. Yo de sacerdote. Claro que he tenido dificultades, he tenido problemas y también necesito confesarme, como todos. Entonces yo ¿a quién voy? Si yo como sacerdote tengo un problema y supongamos que soy un párroco y le digo a toda la parroquia -figúrense que tengo este problema, ahora ando en problemas en esto, y la otra semana figúrense que ahora volvía a caer en otro problema que tengo- ¡Estoy cavando mi fosa!..., ¿Qué tengo que hacer yo?, Yo voy donde un sacerdote; ojalá mayor, maduro, experimentado, sabio, que sea una referencia para mí. Y le pido ¿que me aconseja usted? voy donde un buen obispo. ¿Qué me aconseja usted?, lo mismo tienen que hacer las parejas; no estén regando sus historias por todas partes, no estén haciendo eso.

Fíjese lo que dice aquí. -Separarse de Ella en secreto-. Ese es un modo de protegerla a Ella. Entonces tenemos que saber que hay que proteger a la persona. Sobre todo por un detalle en la Santa Iglesia Católica, nosotros los sacerdotes tenemos un vínculo con el secreto de cada persona. Ese vínculo se llama sigilo sacramental. Un sacerdote no puede por ninguna razón, así sea, causándose daño, él mismo no puede decir nada que haya oído en confesión. Eso se llama sigilo sacramental. Pero resulta que las amiguitas y las amigotas y las amiguchas que usted tiene no tienen sigilo. Entonces usted suelta cosas y usted no sabe hasta dónde va a parar eso, usted no sabe. Entonces fíjese la importancia del secreto.

¿Cuántos consejos llevamos? Mire, vamos a resumir. Primer consejo: Sea justo, o sea, no se le olvide la parte buena de la persona. Segundo consejo: Sea justo, que significa, ajústese al plan de Dios y prepárese para lo que Dios quiera, sin pretender imponer su plan. Tercer consejo: No quería denunciarla, ¿Qué significa? Lo primero, no haga daño, no busque el daño; usted no puede buscar el daño de otros sin dañarse primero usted, no busque el daño del otro. Sáquese de la cabeza eso de que tengo que estar hiriendo y desquitándome. Cuarto consejo: Proteger la honra de la persona. Y ¿qué sucedió con toda esta hermosa preparación que tenía José? ¿Qué sucedió? Sucedió que este era un hombre que vivía en oración, sucedió que este era un hombre que vivía en amistad con Dios. Dice el Salmo dieciséis -Hasta de noche el Señor me instruye internamente-, eso le pasó a José. Dios te hablará. Entonces ahí viene el quinto consejo, la quinta recomendación, ¿Cuál es? Quinta recomendación: Esté atento después de que ha cumplido los cuatro pasos anteriores, ¡esté atento porque Dios le va a hablar a usted!. Y es muy curioso que Dios le haya hablado a José a través de un sueño, porque ese no es un camino que uno pensaría o que uno esperaría. Pero José, precisamente como estaba ajustado al plan de Dios, José estaba perfectamente dispuesto a que Dios le hablara, como sea.

Yo le digo una cosa, a todos se lo digo, pero especialmente a estas parejas y sobre todo a las parejas que están despiertas. Yo le digo una cosa, le digo nada más esto: -Usted no sabe qué camino va a utilizar Dios para hablarle, usted no sabe qué camino va a utilizar Dios para hablarle-. En esta época del año, vemos que oscurece muy pronto, pero a pesar de que oscurece muy pronto, uno se da cuenta de que hay algo de luz que todavía..., entra por esas ventanas en la parte de abajo, cierto, porque la de arriba podemos decir que es un reflejo, pero la parte de abajo uno se da cuenta que todavía entra algo de luz. Tú no sabes por cuál de las ventanitas va a llegar esa luz.

A veces, en un momento de crisis, Dios puede hablar a través de uno de los hijos. ¿Sabe lo que nos pasó en un grupo de oración allá en Colombia? Estaban de pelea el esposo y la esposa, con la pésima idea de que estaban peleando delante del hijo que tienen. Tienen solamente un hijo pequeño como de unos tres años y medio, cuatro, peleando, -mal-, peleando delante del hijo, ¡¡peor, peor!!. Pero esta familia va mucho al grupo de oración y van con el hijo también, estaban peleando, y ¿qué pasó? Que en medio de la pelea, oiga esto, si yo no supiera, yo les podría dar los nombres de ellos; si yo no supiera que es verdad, no lo contaba. El niño fue, el niño de cuatro años, fue a la habitación de ellos, agarró el rosario que siempre rezan; fue donde el papá y le dijo: -Ven-. Fue donde la mamá, la agarró de la mano, los sentó a los dos en la sala y les dijo: -Ahora recen, ahora recen-.

Dios puede utilizar a tu hijo, Dios puede utilizar un programa bueno de televisión, Dios puede utilizar un buen video de Internet, Dios puede utilizar un programa que oyes en la radio; si oyes buena radio. Es decir que esta parte de la homilía no aplica para el reggaetón, si oyes buena radio, algo bueno puede salir por la radio. Yo he conocido gente que se ha convertido por algo que empezó en una radio. Dios puede utilizar tantas cosas, que también puede utilizar a un sacerdote colombiano que vino hace unos pocos días, también lo puede utilizar, Dios puede utilizar... Entonces, ¿qué fue lo que hizo José? José estaba tan abierto al querer de Dios que de día y de noche su corazón era como una antena que exploraba el inmenso espacio de la Voluntad Divina. Ya había decidido eso, pero habiéndolo decidido, todavía su corazón estaba abierto. Es decir, lo que yo quiero es esto. ¿Pero qué será lo que quiere Dios? Y todavía estaba su corazón abierto.

Así se superan las crisis, así se superan. Se lo repito y se lo resumo por última vez. Primero: no se le olvide lo bueno de su pareja en el momento de la dificultad. Segundo: ajústese de tal manera al plan de Dios, que esté dispuesto a que ese plan supere lo que usted puede pensar y lo que usted puede amar. Tercero: no quería denunciarla. Renuncie usted completamente a buscar el mal de la otra persona, renuncie,- no quiero hacerle daño -. Cuarto: Cuiden mutuamente su honra ante los hijos, ante los vecinos, ante los suegros. Cuiden la honra, cuídense, porque si usted lleva años y años diciéndole a su mamá: -es que ese esposo con el que yo me casé, ese esposo con el que yo me casé-, cuando llegue la crisis gorda, lo primero que le va a decir la mamá es: -venga, hijita, aquí está su habitación, venga, no tiene porqué aguantarle más a esa fiera-. Cuiden la honra. Y quinto: Oración permanente, oración permanente de día y de noche. Porque no se sabe en qué momento, Dios va a abrir una puerta y te va a enseñar algo, y esa lección que Dios te va a dar es la que va a solucionar la crisis.

Te das cuenta cómo podemos aprender de José y María, -¡cómo se superan las crisis!-, para que de hoy en adelante nuestras dificultades no se las entreguemos al demonio, para que haga fiesta. Nuestras dificultades se las entregamos a José y a María para que sean un triunfo de su Santísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la Gloria por los siglos de los siglos. Amén.

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