Un “mandadero”

La experiencia de llevar a los pies de la Virgen tantas intenciones de tantas personas me ha hecho ver el sacerdocio de una manera un poco distinta. Me parece entender que en el caso de los sacerdotes es deber nuestro ser uno y ser muchos. Dicho de manera prosaica: ser sacerdote es entre otras cosas ser lo que en Colombia llamamos un “mandadero,” el niño de los recados y razones. Dicho de manera poética: Yo no puedo imaginar mi felicidad al margen de las desdichas o esperanzas de mis hermanos. Es algo así como: “No deseo solamente entrar yo al cielo sino que quiero entrar muy acompañado.”

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Intenciones

Los ratos que he pasado cerca del lugar donde la Virgen cambió para siempre la vida de los pastorcitos, y la de Fátima, y la de millones de personas, esos ratos, digo, he visto desfilar ante mis ojos, con rostro y con toda su realidad, a mi familia, mis amigos, la Orden Dominicana en Colombia y en Irlanda, las Vírgenes Seglares, la Asociación Kejaritomene, el Movimiento Sanctus, el Seminario Menor “San Gabriel”, la lista de “Amigos en la Fe”, decenas de sacerdotes y religiosas, familias enteras de conocidos o de personas que han pedido oración…

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Sí me ha gustado

Fátima me ha gustado. Las palabras que uno encuentra por todas partes en el área del santuario son: silencio, oración, confesiones, adoración. Y a eso va la gente: a hacer una pausa de silencio, de oración y de arrepentimiento. Me imagino que los fines de semana debe ser distinto y supongo que las multitudes del verano podrían cambiarme la impresión que tengo pero hay que tener en cuenta que un lugar que recibe millones de personas de tantos países, culturas y religiones no puede pretender controlarlo todo. Así como debemos estar vigilantes tampoco podemos ser hipercríticos. Lo que yo he visto es respeto, silencio, decoro, búsqueda de fidelidad al mensaje de la Virgen.

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Mirada al Santuario

El viaje ayer fue bueno. Mi puerto de entrada a los países Schengen no fue Portugal, sino París, porque para cambiar de un avión a otro tenía que salr de un terminal a otro también, de modo que en la práctica eso equivalía a entrar a Francia. Sin tardanzas y con un servicio amable, Air France ha ganado puntos.

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