Viacrucis – Novena Estación

JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

Te adoramos, oh Cristo…

“Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino y Dios descargó sobre Él la culpa de todos nosotros. Fue oprimido y se humillo y no abrió la boca”.

Otra vez en el suelo, otra vez las piedras despellejando sus manos y abriendo surcos de sangre en sus rodillas.
La cruz está ya muy cerca, a la vista, y la hora de morir, la hora de la verdad en la que no caben mentiras ni disimulos. ¿Ha valido la pena, Señor?
Tres años hablando de amor, de paz, de perdón, curando enfermos, resucitando muertos, haciendo el bien a todos.
Y ahora nadie te tiende una mano para levantarle del suelo. ¿Valió la pena, Señor?

Señor, danos tu luz y tu esperanza para que sepamos que vale la pena perdonar.
Padre nuestro.

Sí, me levantaré…

Viacrucis – Octava Estación

JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN

Te adoramos, oh Cristo…

“Detrás iba también mucha gente del pueblo y mujeres que lloraban y se lamentaban. Jesús, les dijo: Mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien, por vosotras y por vuestros hijos”.

El es el condenado, camino del suplicio, el sentenciado camino de la muerte. Él es el triste, que necesita consuelo. Pero no quiere que lloren por Él.
No por su dolor, sino por nuestros pecados.
No por su muerte, sino por nuestra vida equivocada.
No por su tristeza, sino por nuestro duro corazón.
Él es el condenado y nos libra de nuestra condena.
Él es el sentenciado y nos libra de nuestra sentencia.
El es el triste y es la causa de nuestra alegría.

Enséñanos, Señor, a llorar por nosotros.
Padre nuestro.

Sáname, Señor, porque he pecado contra ti

Viacrucis – Septima Estación

JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ

Te adoramos, oh Cristo…

“Él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre Él, sus cicatrices nos curaron”.

Otra vez ha vuelto a tropezar y a caer. Es que el camino es largo y mucho el cansancio. Y el miedo de llegar hasta el final. Pero se levanta y marcha, paso a paso, hasta llegar al Calvario. Sin ceder a la tentación de abandonar, de dejarlo todo, de quedarse caído.

Por tus caídas, Señor, ten paciencia con nuestras caídas,
con nuestras ganas de dejarlo todo. Y ayúdanos a levantarnos, a mantener nuestra débil esperanza.
Padre nuestro.

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros.

Viacrucis – Sexta Estación

LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS

Te adoramos, oh Cristo…

“Como raíz en la tierra árida, sin figura, sin belleza. Lo vimos sin aspecto atrayente”.

Una mujer del pueblo limpia et rostro de Jesús.
Y en el paño, y en sus pupilas, y en su corazón,
se lleva el “vero icono” el auténtico rostro de Jesús:
el Jesús hambriento, el Jesús enfermo, el Jesús perseguido, el Jesús preso, el Jesús torturado.

Haz, Señor, que nosotros seamos esa mujer o ese hombre del pueblo, dispuesto a enjugar tanto sudor, tanta lágrima, tanta sangre. Y así nos llevemos tu “Vero Icono”, tu auténtico rostro, en las manos, en las pupilas y en el corazón.
Padre nuestro.

Déjate mirar por él… y te amará.