Subir a la Cruz

Cristo CrucificadoLo que yo he aprendido es que hay solamente dos errores que no se deben cometer cuando se trata de la Divina Providencia: 1. Desconfiar. 2. Imponer un camino. Si en algún caso uno materialmente no puede ayudar lo que ha de hacer es subir a la cruz con Jesús y desde allí clamar a Papá Dios que abra otro camino para que la ayuda de algún modo llegue.

Sobre esto te quiero contar algo.

Jesús se dio cuenta que el amor del Padre se manifestaba de muchas formas. Ese amor se volvía sobre todo salud para los enfermos.

Los ojos de Jesús nunca perdieron el asombro ante el poder del amor del Padre y nunca dejaron de maravillarse ante el milagro de la fe, un milagro que Él no hacía sino que el Padre realizaba en los corazones de los que estaban cerca de Jesús.

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102. No Mentirás

102.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Luz y Arboles102.2. En cada virtud hay un aspecto externo y uno interno. Pertenece al aspecto externo todo aquello que puedes describir sobre alguien cuando ves que tiene tal o cual virtud, especialmente en lo que respecta a su relación con las otras personas. Corresponde, en cambio, a la dimensión interna todo el ámbito de las intenciones y la disposición particular de alma que hace que la persona obre del modo virtuoso como obra.

102.3. En algunas ocasiones estos dos aspectos no coinciden; es posible, por ejemplo, que una persona parezca virtuosa, pero esté solamente fingiendo, o es posible que por su medio externo no parezca poseer una virtud que sí tiene. Lo más común, sin embargo, es que, en un plazo suficiente de tiempo y con un conocimiento suficiente de las personas, difícilmente podrá darse que las intenciones del corazón no se reflejen en las obras externas. A esto aludía Nuestro Señor cuando dijo: «por sus frutos los conoceréis» (Mt 7,16).

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