Dos Cardenales del Tercer Mundo

Estandarte de la Legión de MaríaIrlanda tiene entre las glorias de su fe católica ser el hogar que vio nacer a la Legión de María, una organización de laicos que se adelantó en muchos aspectos al Concilio Vaticano II. Yo mismo he recibido inmenso bien de su apoyo y del espacio que me han brindado para predicar el Evangelio aquí en Dublín de dos maneras: en retiros anuales de un día y en reflexiones mensuales que ofrezco como director espiritual de una de las Curias, la de Bethlehem.

Esos lazos de amistad y de mutuo apoyo en la evangelización se han fortalecido aún más en fecha reciente, del 22 al 24 de Mayo, gracias a un evento que el Consejo Superior de la Legión organizó, un Encuentro de Laicos y Sacerdotes en torno a la Nueva Evangelización. Yo fui invitado a ese evento que resultó un éxito en muchos aspectos: asistimos más de ciento cincuenta sacerdotes de muchas partes de Irlanda. Hasta donde he podido saber, yo era el único de Latinoamérica. El ambiente no podía ser más cordial pero, más que el aspecto de camaradería, me impacto la sencillez con que muchos se sentían a gusto compartiendo de su fe, el origen de su vocación, el lugar que la Virgen ha tenido en sus vidas, los amigos que han hecho en torno a la misma Legión. Mi sensación es que detrás de toda la organización, que brilló en todo momento, había una tremenda cantidad de oración, y que la Virgen misma quería que ese encuentro se realizara.

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La Guerra contra la Menstruación

Los Hechos

Happy WomanEl primer comercial de televisión sobre toallas higiénicas femeninas, en mis recuerdos, presentaba a dos amigas que se disponían a ir a un paseo en compañía de muchos otros chicos y chicas. Una dice a la otra: “Pensé que no vendrías…” y la otra responde: “¡SERENA me salvó el paseo!” Eso debió suceder hacia 1972. Con el tiempo supe que SERENA era la marca de esas toallas y supe también que ese paseo se hubiera podido arruinar debido al periodo menstrual de esa muchacha.

Por supuesto, las toallas femeninas u otros recursos similares han mejorado de muchos modos la higiene, salud y calidad de vida de millones de mujeres, que se sienten más “serenas” para llevar una vida simplemente normal sin temor de que los ritmos de su cuerpo las pongan en evidencia o incomodidad con otros. Yo no estoy en guerra contra las toallas. Tengo otros adversarios más importantes.
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64. Semejantes por el Amor de Cristo

Cristo Crucificado

64.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

64.2. Cuando amas lo que Dios ama, tienes a tu favor toda la potencia de la voluntad divina. Ciertamente no está en tu mano conocer todo lo que Dios conoce, pero sí puedes aspirar con todas tus fuerzas a amarle y a amar lo que Él ama.

64.3. Esta consideración te puede ayudar a entender mejor el primer mandamiento de la Ley de Dios: «Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza» (Dt 6,5; Mt 22,36-37). El término “mandamiento” puede darte la falsa idea de que se trata de una voluntad externa a ti e impuesta a ti. La verdad es que este “mandamiento” no hace sino prolongar la palabra con la que fuisteis creados. Así como no fue una palabra tuya la que te creó, tampoco es una palabra tuya la que puede señalar el fin último para el que fuiste creado. Este fin esta admirablemente resumido en aquella palabra: “¡Amarás!”

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La Fe en Tiempos Postmodernos

Jesús no renuncia a ser Él mismo

Hay un riesgo en tomar la fe como una especie de puro sentimiento, y es que podría parecer sencillamente capricho. La Historia de la Humanidad ha conocido muchas creencias absurdas, o incluso violentas, que se han revestido de una coraza para hacerse impermeables a la crítica de la razón. Bajo el amparo de esa coraza toda clase de crímenes o estupideces se han cometido. La coraza cambia de pueblo a pueblo y de circunstancia a circunstancia. En el tiempo de Sócrates su manera de cuestionar fue considerada una “impiedad” que debía ser castigada, y por ello se le obligó a beber la cicuta. Esta era una coraza de prejuicio. En nuestro tiempo hay la coraza del agnosticismo. Muchas personas simplemente rehúsan considerar a fondo la posibilidad de que Dios exista y de que su existencia podría afectar todo lo que son y han sido. Por eso hoy tantas personas prefieren declararse “agnósticas,” indicando así que dentro de su coraza de costumbres y modas ya no piensan que haya que preguntarse nada.

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