Dos sorpresas

Dos: una para mí y otra para todos.

Bueno, ayer nos dieron arroz. Fue una sorpresa. Y parece una gran tontería, pero ahora respeto a los que dicen que la patria también está en el paladar. Me parecía un cuadro bonito ver a los irlandeses comer arroz, aunque a algunos no les gusta mucho y a otros casi nada.

Por otro lado, aquí traigo un link para que tengan a mano la hora de Dublín en comparación con otras cinco ciudades del mundo:

http://www.timeanddate.com/worldclock/personalapplet.html?cities=78,41,137,215,179,235

Bendiciones!

Un paso más

Ayer tuve la primera misa con los frailes. ¿Qué se siente? Nerviosismo, desde luego, pero también una experiencia de gracia. “Nuestro Padre” San Francisco, como le llamamos también los dominicos, ayudó en gran manera. La Misa fue a las 10 am, y estos hermanos han tenido la bondad de regalarme diversas palabras de apoyo así como correcciones a mis errores.

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Armados de liras y de arpas

Pasemos revista a los escudos de los distintos países del mundo. ¿Qué encontramos?

Abunda, sin duda, el tema de la fuerza. El león, como en el caso de Gran Bretaña o España; el águila, como en los Estados Unidos, Alemania, Egipto o México; los laureles de la victoria, como en Italia; el cóndor, en fin, como en Colombia: en estos y tantos otros casos abundan las demostraciones de fuerza, sin olvidar la imagen de una represa hidroeléctrica, en el caso de Corea del Norte.

A veces ese poderío corresponde con una realidad histórica (de tipo imperialista); otras veces, parece más un deseo.

Algunos países, como Francia o Japón, no tienen un escudo oficial que identifique al país como tal; otros en cambio hacen alegoría a un rasgo del país, como la palmera de Cuba, o algo aspecto religioso como el símbolo taoísta en el escudo de Corea del Sur o la menorá del escudo israelí.

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