Cinco armas de Maria

Una vez que uno descubre que la vida cristiana implica combate es grande ver que la Virgen María aporta “armas de paz” que nos ayudan a alcanzar la victoria. Enumeramos cinco:

(1) La belleza, si es armonía en Dios, precisamente para combatir el poder siniestro de la belleza como tentación hacia el deleite egoísta o estéril.

(2) La humildad, que nos devuelve una mirada sensata y realista, y que nos hace suficientemente pequeños como para escapar de las tupidas redes enemigas.

(3) La oración, que nos permite repetir con san Pablo: “todo lo puedo en aquel que me fortalece.”

(4) La maternidad, el arma que desarma, porque desactiva las bombas del resentimiento, la venganza y el individualismo.

(5) La virginidad, que asegura un espacio claro para Dios y sus planes en nuestra vida.

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Que es ser discipulos de Jesus

¿Qué es ser discípulos de Jesús? La predicación responde apoyándose en tres textos bíblicos: Marcos 3; Juan 15 y Miqueas 6.

Marcos 3. Ser discípulos es: (1) Estar con Jesús; compartir tu historia con Él y arriesgarte a que te suceda lo que a él le sucede. (2) Ser enviado a predicar: dar testimonio con la vida y las palabras. (3) Compartir tu camino con otros discípulos: de la imperfección de todos Cristo hará algo más perfecto.

Juan 15. Ser discípulo es: (1) Permanecer en Jesús; hacer de Él tu casa, de modo que todo lo tuyo habite en Jesús, incluyendo lo privado y lo íntimo. (2) Que su palabra permanezca en ti, y se convierta en tu alimento, tu lógica, tu modo de ver el mundo. (3) Dar fruto que permanezca, y eso sólo se asegura si en todo lo que das, das a Jesús, que es el mismo “ayer, hoy y siempre.”

Miqueas 6. Ser discípulo es: (1) Practicar la justicia; (2) Amar la misericordia; (3) Caminar humildemente ante Dios.

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