10 puntos para una vida eucarística, tras las huellas de Maria Santísima

Una vida eucarística es aquella en que Cristo despliega su amor y poder, es decir, la fuerza de su propia vida en nosotros. por eso la vida eucarística implica: recibir, vivir y entregar a Jesucristo. La Virgen Santa es referencia perfecta de lo que esto significa y cómo se vive a plenitud.

RECIBIR A CRISTO

(1) Para una vida eucarística, la Llena de Gracia nos llama a estar en gracia; no se debe comulgar de cualquier modo sino solo con la apropiada preparación aunque sin caer en escrúpulos.

(2) María es felicitada ante todo por su fe; para acoger el misterio eucarístico nos aferramos a las palabras dle Señor y las acogemos con fe: “Esto es mi Cuerpo… Esta es mi Sangre…”

(3) Humildad. María proclama la misericordia divina que ha mirado la humillación de su sierva. Toda vida en Dios se sustenta en la verdad de lo que somos, y eso es lo propio de la humildad.

(4) Disponbilidad. María dice: “Aquí está la esclava del Señor.” Su ser y su hacer están en las manos sabios y poderosas de Dios.

VIVIR A CRISTO

(5) Atención a las necesidades de los hermanos. En Caná la Virgen nos muestra cómo un corazón renovado es siempre un corazón abierto al prójimo.

(6) Vamos siempre con Cristo. En Caná, María enfrenta una necesidad pero no sola. En nuestra vida el ejercicio de la certeza de que Él está es vital.

(7) Que la gloria sea para Dios: en Caná, María pide lo que debe pedir, hace lo que tiene que hacer, y desaparece de la escena. Quiere y logra que Dios sea el protagonista.

ENTREGAR A CRISTO A LOS HERMANOS

(8) Hay que “primerear”: ser ágiles y llegar pronto. No esperemos a que el peso de los problemas, la soledad u otras “ofertas” conquisten los corazones de las personas que son tan importantes para nosotros.

(9) Servir conlleva donación y la donación implica sufrimiento. El que no está dispuesto a perder algo que no diga que está dispuesto a donar de verdad algo.

(10) Como muestra la Virgen en su canto al llegar a casa de Isabel, todo genuino acto de evangelización, sea con palabras o con obras, va sellado por la alegría y la alabanza a Dios.

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Frente a los antitestimonios de los sacerdotes

Fray Nelson, es verdad que en la iglesia existieron y existirán personas que dañen la imagen misionera y evangelizadora a través de su sacerdocio, laicado etc. ¿Cuál debe ser la postura de los católicos ante los sacerdotes o religiosas golpeadores y pedófilos? En las redes sociales se busca desprestigiar a toda la iglesia sólo por el error de unos cuantos, ¿qué debemos hacer cuando veamos ese tipo de publicaciones? ¿Entramos en la confrontación?

* * *

Ante todo, tu pregunta ayuda a que todos tomemos conciencia de las repercusiones de nuestros actos. El famoso video del cura que le da una cachetada a un bebé llorón dura unos pocos segundos. Un momento de impaciencia, sin duda. Pero ¡cuánto daño ha hecho esa cachetada! En la época digital, quienes amamos a la Iglesia y la servimos debemos partir de la base de que TODO está siendo filmado y será potencialmente publicado.

Otra advertencia: el apóstol San Pedro nos dice que el diablo ronda como león rugiente (1 Pedro 5,8). eso vale para cada persona considerada individualmente pero también para todas las formas de presencia y vida de la Iglesia. Una emisora católica, una comunidad religiosa, un colegio de religiosos… será siempre objeto de odio por el demonio y cualquier falla nos la van a cobrar muy caro.

Por supuesto es injusto esa manera de juzgar a la Iglesia. ¿Qué tal juzgar a todos los médicos o a la medicina como práctica de la sociedad solo porque uno encontró un médico vanidoso, mentiroso o agresivo? Obviamente la gente usa medidas muy distintas y cuando se trata de la Iglesia se considera autorizada para juzgar y condenar con fuerza y con odio.

¿Por qué tanta gente obra de ese modo injusto? Porque aprovechan el momento de atacar a la Iglesia para considerarse eximidos de cualquier cosa que diga la misma Iglesia. Es algo así como una oportunidad de emancipación. Hablar mal de la Iglesia y desacreditarla es una forma de silenciar su voz. Y silenciarla es deseable para muchas personas e ideologías porque quieren declararse “libres” para hacer lo que les venga en gana, o para cambiar de religión o para imponer sus propios “dioses.”

Conclusión: necesitamos conversión, sabiduría y vigilancia. Pero también hay que ayudar a quienes critican fácilmente a que se den cuenta de su coherencia para que así se pregunten qué es lo que en realidad les mueve a querer separarse de la voz de Cristo y de su Iglesia.

Responsables con las almas

Razonan que, en nombre de la caridad, proceden con delicadeza y comprensión, ante los que atropellan. -Ruego a Dios que esa delicadeza y esa comprensión no sean el camuflaje de… sus respetos humanos, ¡de su comodidad!, para permitir que cometan el mal. Porque entonces… su delicadeza y su comprensión sólo serían complicidad en la ofensa a Dios.

No cabe facilitar la conversión de un alma, a costa de hacer posible la perversión de otras muchas.

Si alguno aceptara que, entre los corderos, se criasen lobos…, puede imaginarse con facilidad la suerte que correrían sus corderos.

Más pensamientos de San Josemaría.

Asumir tu responsabilidad ¡ya!

Si tú amas de verdad a tu Patria -y estoy seguro de que la amas-, ante un alistamiento voluntario para defenderla de un peligro inminente, no dudarías en inscribir tu nombre. En momentos de emergencia, ya te lo he escrito, todos son útiles: hombres y mujeres; viejos, maduros, jóvenes y hasta adolescentes. Sólo quedan al margen los incapaces y los niños. Cada día se convoca, no ya un alistamiento voluntario -eso es poco-, sino una movilización general de almas, para defender el Reino de Cristo. Y el mismo Rey, Jesús, te ha llamado expresamente por tu nombre. Te pide que luches las batallas de Dios, poniendo a su servicio lo más elevado de tu alma: tu corazón, tu voluntad, tu entendimiento, todo tu ser. -Escúchame: la carne, con tu pureza de vida y especialmente con la protección de la Virgen, no es problema. -¿Serás tan cobarde, que intentarás librarte del llamamiento, excusándote con que tienes enfermo el corazón, la voluntad o el entendimiento?… ¿Pretendes justificarte y quedarte en servicios auxiliares? -El Señor quiere hacer de ti un instrumento de vanguardia -ya lo eres- y, si vuelves la espalda, no mereces más que lástima, ¡por traidor!

Si el tiempo fuera solamente oro…, podrías perderlo quizá. -Pero el tiempo es vida, y tú no sabes cuánta te queda.

Más pensamientos de San Josemaría.