Tu verdad más profunda

La historia cuenta sobre un huevo de Águila que cayó de su nido y fue a parar a un gallinero. Una gallina al ver al huevo abandonado se decidió a empollarlo y a los días nació un polluelo.

Este polluelo era bastante más grande que sus hermanos, mucho más grande y era objeto de burla de todos por eso. Sus patas eran demasiado grandes para escarbar la tierra y su pico demasiado grande para cazar insectos. Esto lo hacia muy desgraciado.

El se sentía el pollo más infeliz del mundo. Su vida era solitaria porque nadie se atrevía a ser amigo de aquel gigantón bueno para nada.

Un día un águila pasó por el lugar y le extrañó lo que vió así que decidió descender para comprobar que sus ojos no lo estaban engañando. Allí, muy cerca de él estaba un ejemplar de Águila adulta de un porte verdaderamente sin igual.

Con voz tímida le preguntó, ¿Y tú, que haces entre esas gallinas y esos pollos?

El águila-pollo, asombrado y temeroso de que semejante hermosura de Águila le dirigiera la palabra a él (el más feo de los pollos), le respondió: y donde más quieres que esté, soy un pollo y estoy donde ellos están.

El Águila, le dijo, ven conmigo a la laguna…y el águila-pollo lo siguió. Ahora asómate al espejo de agua…. El águila – pollo no podía creer lo que sus ojos veían. Abrió sus alas y se maravilló de lo robustas y hermosas que eran. Entonces llorando dijo: he sido un águila toda mi vida y no me había dado cuenta…

Se puede aprender a discutir mejor

“En medio de una acalorada discusión con tu pareja, puedes sentir que ésta es la definitiva, que la cosa se acaba. Pero en la mayoría de los casos solo se trata de algo estresante. Para todos los implicados. De hecho, si no tienes cuidado y no mides tus palabras, puedes convertir una situación peliaguda en una verdadera pesadilla, y lo que podía terminar con un “bueno, ya lo hablamos mañana” finaliza con tu cuerpo tirado en el sofá del salón…”

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Decidir bien

No tomes una decisión permanente apoyándote en una emoción temporal.

No tomes decisiones a la ligera. Piensa antes de decidir. Deja que tus emociones se calmen antes de dar el paso y reflexiona calmadamente acerca de lo que vas a decidir.

Para la toma de buenas decisiones, necesitas ser sabio, y el principio de la sabiduría es el temor reverente a Dios, en otras palabras, reconocerlo a El como el Soberano y Todopoderoso, Omnipresente y Omnisciente Dios.

Las decisiones que se toman en la vida a la ligera y guiados por una emoción del momento, al final traerán lamentables consecuencias. Si no sabes que hacer o qué camino seguir, recuerda: Dios es el Dios de todo saber y si acudes a El, podrás tomar decisiones correctas.