Aprender a corregir

¿Reprender?… Muchas veces es necesario. Pero enseñando a corregir el defecto. Nunca, por un desahogo de tu mal carácter.

Cuando hay que corregir, se ha de actuar con claridad y amabilidad; sin excluir una sonrisa en los labios, si procede. Nunca -o muy rara vez-, por la tremenda.

¿Te sientes depositario del bien y de la verdad absoluta y, por tanto, investido de un título personal o de un derecho a desarraigar el mal a toda costa? -Por ese camino no arreglarás nada: ¡sólo por Amor y con amor!, recordando que el Amor te ha perdonado y te perdona tanto.

Ama a los buenos, porque aman a Cristo… -Y ama también a los que no le aman, porque tienen esa desgracia…, y especialmente porque El ama a unos y a otros.

Más pensamientos de San Josemaría.

Hijos y padres, absorbidos por las pantallas

“Para Twenge, no se ha insistido suficiente en los daños que puede provocar el abuso de estas tecnologías. No se trata solo, ni principalmente, de los perjuicios para la capacidad de atención. Lo mas grave es que cada vez más jóvenes prefieren relacionarse con sus amigos o familiares a través de Snapchat o Facebook que verse cara a cara; quedarse en la habitación contestando a wassaps que salir a la calle…”

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30 reglas de etiqueta para toda ocasión

“Los buenos modales te ayudan a generar fácilmente una buena impresión de ti mismo. Cuando estás solo, o con un amigo, no es necesario usar cucharas de postre o evitar contestar el teléfono, pero si vas a una cena del trabajo, ahí ya entran en juego ciertas normas de comportamiento. Sin embargo, es importante no confundir el seguir las reglas con caerle bien a alguien, no es lo mismo; no olvides que todo debe hacerse con medida…”

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