Manual sobre disciplina positiva

“La adaptación y traducción del Manual: Disciplina Positiva – pautas de crianza para madres, padres y profesionales de la educación, elaborado por Save the Children, forma parte del Proyecto: Una campaña por una crianza sin violencia, que ACHNU viene desarrollando en Chile desde hace un par de años. La propuesta busca generar procesos de cambio en las formas de crianza de niños y niñas que eliminen el castigo físico y humillante en cualquiera de sus formas…”

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¿Por qué tantos padres de familia son tan pasivos frente a las intromisiones del Estado en la educación moral o inmoral de los hijos?

Noticia en InfoCatólica: “El Primado de España no entiende la pasividad de los católicos ante la intromisión del Estado en la educación de sus hijos”

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COMENTARIO:

Los padres no se interesan mucho por las intromisiones del Estado en la vida y valores de sus hijos porque a los padres no les interesaron mucho los hijos, ya de bastante tiempo atrás. Y lo que hay detrás es la dura y enraizada mentalidad anticoncepcionista.

Piénselo de esta manera: la gran mayoría de las parejas inician su relación con grandes dosis de sexo, bajo la condición explícita de que sea sexo ESTÉRIL. A menudo esto implica que pasan largos años en los que el mensaje “un niño es un problema” se graba más y más profundamente en lo profundo del cerebro y el corazón de ambos, y especialmente de la mujer.

Cuando finalmente las parejas se resuelven a tener “un hijo, o si acaso, dos” en esa frase esta implícito: “…no vaya a suceder que los hijos me obliguen a cambiar mis prioridades profesionales, mis presupuestos o mi estilo de vida.”

Los hijos son entonces vistos como una especie de “intrusos” en las vidas de sus padres. Y pregunto yo: ¿cómo se trata a un intruso? ¿Qué tanta preocupación o tiempo se quiere gastar en alguien que, desde esta perspectiva egoísta, solo produce gastos, reclama tiempo precioso y además pone no pocos problemas?

Es entonces muy lógico que ese modelo de padres tengan un interés mínimo, tibio y tardío cuando se trata de infundir verdaderos principios morales y espirituales en los hijos. Les resulta mucho más cómodo seguir pasivamente el camino de adoctrinamiento que les marca el Estado.