Consejos Espirituales

Felices de ser pequeños ante Dios

No estás solo. -Lleva con alegría la tribulación. -No sientes en tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad. -Pero… ¿has visto a las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños, cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros pasos? -No estás solo: María está junto a ti. Jesús: nunca te pagaré, aunque muriera de Amor, la gracia… Leer más »Felices de ser pequeños ante Dios

Aprender a envejecer

Padre Nelson: Hace algunos meses empecé a leerlo y le doy gracias a Dios por el bien que puede hacer a mucha gente. Por eso, porque veo que puede llegar a muchas personas, un día se me ocurrió escribirle y contarle qué respuesta he encontrado yo a una pregunta que casi todo el mundo evita. Si yo me pongo a escribir y publicar por mi cuenta seguramente no habrá muchos que me lean; pero si logro su atención y usted publica lo mío, habré conseguido mi objetivo a través de usted. Bueno, espero que no se sienta demasiado “utilizado” con esto que le digo. Es solamente que así tanto usted como yo podemos colaborar en un bien mayor. Además, a usted le llegan muchas preguntas; esta vez no estará mal que le llegue una respuesta.

Mi pregunta es sencilla de enunciar: ¿Qué hay que tener en cuenta para aprender a envejecer?

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Que no se te pierda la oración…

Sin oración, nunca tendremos mejores sacerdotes. Sin oración, es muy difícil tocar el corazón humano, y es imposible hacerle un bien permanente. Sin oración, la paz será sólo frágil negociación: puro pacto de intereses. Sin oración, la Biblia es un libro sellado, aunque lo abras mil veces. Sin oración, la fe es imaginación; la esperanza es ilusión ingenua; y el amor, durísimo engaño. Sin oración, los sacramentos son ritos vacíos.… Leer más »Que no se te pierda la oración…

Una reflexión sobre las cadenas en Internet

Querido padre Nelson: Me tomo el atrevimiento de hacer esta nota porque lamentablemente llegan a nuestros correos esas famosas cadenas, que a veces empiezan muy lindas pero al final tiene la advertencia que si no se le envia a X cantidad de personas le va a pasar un monton de desgracias… — Ma. Mercedes. EL PELIGRO DE LAS CADENAS. Queridos(as) hermanos en Jesucristo: Hace años algunas personas dejaban en las… Leer más »Una reflexión sobre las cadenas en Internet

No juzgues antes de tiempo

Un médico entró en el hospital de prisa después de haber sido llamado… a una cirugía urgente. Él contestó a la llamada lo antes posible, se cambió de ropa y se fue directamente al bloque de la cirugía. Encontró el padre del niño ir y venir en la sala de espera para el médico. Una vez al verlo, el padre gritó: “¿Por qué tomaste todo este tiempo por venir? ¿No… Leer más »No juzgues antes de tiempo

Orden. Un poco de orden.

¿Por qué te duelen esas equivocadas suposiciones que de ti comentan? -Persevera en el bien, y encógete de hombros. ¿No crees que la igualdad, tal como la entienden, es sinónimo de injusticia? ¿Por qué, al juzgar a los demás, pones en tu crítica el amargor de tus propios fracasos? Frecuenta el trato del Espíritu Santo -el Gran Desconocido- que es quien te ha de santificar. No olvides que eres templo… Leer más »Orden. Un poco de orden.

Ejercicios sobre el perdon, 54

PERDONAR A LOS OTROS:
(Mt 5,21-24; 18, 21-35)

Entremos ahora a reflexionar sobre el tercer nivel del perdón, el perdón a los demás, teniendo siempre presente que si no existiese el perdón, las relaciones humanas serían imposibles. A lo largo de nuestra vida, muchas personas nos maltratan y nos hieren. El Señor, que nos ama, quiere que perdonemos a esas personas, para que podamos vivir en paz y alegría. Tenemos que ser conscientes, además, de que con nuestra falta de perdón a los demás, estamos debilitando las relaciones con nuestro Padre Dios. En cambio, al perdonar a los hermanos, nos abrimos a la gracia de Dios, que nos perdona generosamente.

Sorprende que algunas personas, animadas por la venganza y la desconfianza, puedan amedrentar, torturar y matar a otros. También impacta que existan tantas personas que, a pesar de tragedias personales o familiares que han vivido, encuentran en su corazón una capacidad de perdón que, sin duda, los convierte en dignos de admiración.

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Ejercicios sobre el perdon, 45

CÓMO ORAR POR SANACIÓN DE LOS RECUERDOS: Vamos a detenernos en un tema, iniciando una reflexión, que nos puede ayudar mucho y que cada uno podemos completar más adelante con nuestra experiencia de orantes. Todos necesitamos sanar nuestros recuerdos. Ese mundo de vivencias que hemos ido acumulando, algunas de las cuales pueden estar haciéndonos daño con su recuerdo, necesitamos compartirlas con algún hermano, con Jesús como hicieron los discípulos de Emaús. Cuenta la Palabra, que los dos regresaban a su pasado “conversando entre sí sobre todo lo que había pasado” (Lc 24,14).

Los dos de Emaús: Dos discípulos de Jesús, tristes, abatidos, desorientados, se alejaban de Jerusalén, de su comunidad, sin ilusión y sin esperanza. Su Maestro había muerto, crucificado días antes. Para ellos, Jesús y su seguimiento era una causa perdida. Decepcionados regresan a su pueblo. Durante el camino de regreso hacia Emaús, su pueblo, Jesús resucitado se hizo el encontradizo con ellos y les preguntó: “¿de qué discuten entre ustedes mientras van caminando tan tristes?” (v. 17).

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Ejercicios sobre el perdón, 35

Fundamentos Bíblicos del Perdón:
(Jer 31,31-34; Is 55,6-9; Ex 34,6-7; Mt 6, 27-38; Lc 15,1-32)

Les invito a que veamos qué nos dice la Biblia sobre este tema fundamental del perdón. La Escritura, dijimos, es la cátedra desde la que el Señor nos enseña la ciencia del amor, de la misericordia y del perdón. El aprendizaje de esta ciencia dura toda la vida, pues en cualquier momento nos acecha la garra del odio, de la desesperación. En la tradición bíblica el perdón es una de las manifestaciones del amor de Dios, que se revela como misericordioso. Porque Él es amor es perdón y misericordia. De todos modos el pueblo elegido conoció el perdón porque lo recibió a manos llenas de su Dios y Señor, que le amaba hasta morir.

Para el pueblo de la alianza, el perdón de Dios es misericordia y esta es fruto de una experiencia amplia y riquísima. El pueblo sabe lo que es la misericordia porque la ha recibido del Señor. Siempre que fueron infieles pidieron la misericordia de Dios y siempre el Señor se apiadó de ellos. A medida que el pueblo fue haciendo su camino hacia Dios fue tomando conciencia de que El es un ser vivo, y su amor es misericordioso, gratuito y grande sobre manera. Al tratar de entender el perdón se llega hasta la misericordia, que tiene en la Biblia un contenido riquísimo, que Juan Pablo II expone en su carta encíclica “Dives in misericordia”, n. 4.

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Ejercicios sobre el perdón: Práctica No. 7

Cierra los ojos. Respira despacio, profundamente. Inspira. Expira (varias veces).Toma conciencia de tu estado interior.

Visualiza a Jesús junto a ti. Oye su voz suave y amiga que te dice: “Estoy contigo. He venido para ayudarte y compartir todo contigo. Quiero darte mi visión de la vida, mi paz, mi libertad. Entrégame tus preocupaciones. Deja que pase tu estado de ánimo, tu irritación; yo te ayudaré a perdonar, y a empezar de nuevo. Confía en mí. Nada se ha perdido, pues yo lo cambio todo en gracia”.

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Ejercicios sobre el perdón, 29

Poder Sanador del Espíritu Santo:

PalomaLes invito a reflexionar sobre el poder maravilloso de Jesús y de su Espíritu para curar una cantidad de males que impiden que amemos con verdadera elegancia y desenvoltura. El poder del Espíritu Santo y la Palabra de Jesús sanan el corazón, la mente, nuestras relaciones y las enfermedades de nuestro cuerpo. Diremos primero unas palabras sobre el Poder sanador del Espíritu Santo para luego reflexionar sobre Jesús.

Oigamos al respecto el testimonio del tercer evangelista: “Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano, había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salí de Él una fuerza que sanaba a todos” (Lc 6,17-19).

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