El «milagro» del monasterio que se salvó de las llamas griegas

«La iglesia fue el único lugar que no se incendió. Estamos vivos de milagro. Todo el resto está destruido», explica la religiosa Efremia. Con el cielo cubierto de fuego, rodeados de llamas, como si fuera el infierno, un grupo religioso se salvó en la iglesia del Monasterio de la Santísima Trinidad. Rezaban la oración de la tarde, vísperas, cuya invocación inicial seguramente estuvo en boca de miles de personas cuando el lunes llamas nunca vistas por aquí causaban destrucción y muerte: «Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme».

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El director técnico de Croacia habla de su fe

Zlatko Dalic basó su éxito en la fe en Dios y la Virgen María.

El técnico de Croacia, Zlatko Dalic, asegura que la clave de su éxito es la fe en Dios y por eso siempre trae un rosario en el bolsillo, pues según el mismo confesó, le da calma en todo momento.

Una de las imágenes más llamativas ha sido verle durante los partidos del Mundial agarrando con fuerza un Rosario, que siempre lleva en su bolsillo. “Siempre llevo uno conmigo y cuando siento que estoy pasando por un momento difícil pongo mi mano en el bolsillo, me aferro a él y luego todo es más fácil”.

Dalic nunca ha ocultado su catolicismo sino que más bien lo ha reivindicado. También habla de su infancia católica en Livno. “La casa de mis padres era la más cercana al monasterio franciscano. Yo de niño era monaguillo, era feliz yendo a Misa, y mi madre me enseñó y transmitió la fe. Soy creyente desde siempre, y he educado así a mis hijos. Todos los domingos intentamos ir a la Eucaristía. La fe me da fuerza, siempre llevo un Rosario en el bolsillo y rezo antes de jugar”.

El seleccionador croata confesaba que da “gracias a Dios todos los días, porque me ha dado fuerza y fe, pero también la oportunidad de hacer algo en mi vida. Para mí y mi familia, la fe es extremadamente importante” e insistía en que “Dios está presente diariamente en mi familia y mi vida”.

La historia de la señora Asia Bibi, que ya lleva nueve años encarcelada por ser cristiana

En junio de 2009 Asia trabajaba recogiendo frutas en la localidad de Sheikhupura, cerca de la capital Lahore. Cuando se acercó a un pozo para beber, un grupo de musulmanas la acusaron de contaminar el agua por ser cristiana.

Bibi respondió a los insultos contra su fe diciendo: “Yo creo en mi religión y en Jesucristo que murió en la Cruz por los pecados de la humanidad. ¿Qué hizo su profeta Mahoma para salvar a la humanidad?”.

Al día siguiente, una turba atacó a la familia de Bibi y ella fue trasladada a una comisaría por su “seguridad”. Sin embargo, allí fue acusada de blasfemar contra el islam.

La madre católica fue condenada a muerte en el año 2010 y desde entonces hay una batalla legal para salvarla. Lucharon por su liberación Shabahz Bhatti, líder católico y ministro de Minorías; y Saalman Taser, gobernador de Punjab; pero ambos fueron asesinados.

Desde que fue detenida, Asia Bibi ha señalado que es perseguida por causa de su fe y ha negado las acusaciones de blasfemia contra el islam.

El pasado 21 de abril, el presidente del Tribunal Supremo de Pakistán, Mian Saqib Nisar, le dijo a su abogado, Saiful Malook, que retomará el juicio que definirá su libertad.

“Prepárese. Voy a arreglar su caso y yo mismo presidiré la corte”, indicó Nisar a Malook.

Desde entonces los cristianos de todo el país se han unido en oración por la liberación de Bibi.

Según informó ACN en un video, en Pakistán hay más de mil personas condenadas por la ley de blasfemia.

Esta norma está inspirada en la sharia –ley islámica– que castiga, incluso con la muerte, cualquier ofensa de palabra u obra contra Alá, Mahoma o el Corán.

Fue testigo de Jehová durante 13 años, ahora su única misión es denunciar las mentiras que vivió

“Antonio Carrera es un ex testigo de Jehová de origen vasco que permaneció en esta oraganización durante 13 años. Autor de numerosos escritos en los que explica cuál fue su experiencia y cuáles son las grandes mentiras que vivió, Carrera siempre pide “a Dios que nunca tengan que sufrir el desengaño que yo experimenté al descubrir la falsedad de los testigos de Jehová. Le doy gracias a Dios por su bondad y misericordia, ya que me salvó de hundirme en el ateísmo, como les suele suceder a casi todos los que abandonan la secta de ‘La Atalaya”…”

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