Una madre y el aborto

“Yo me lo quería quedar. Era mío. Y lo abracé y me eché a dormir con él sobre el suelo del baño del hospital. Quería morirme con él. Era un bebé, pero más pequeño, como uno de esos gatitos de mes y medio que te caben en la palma de la mano. Con sus ojitos. Sus perfectas manitas. Sus veinte deditos. Sus piececitos… Aún no puedo hablar de ello sin echarme a llorar…”

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El «milagro» del monasterio que se salvó de las llamas griegas

«La iglesia fue el único lugar que no se incendió. Estamos vivos de milagro. Todo el resto está destruido», explica la religiosa Efremia. Con el cielo cubierto de fuego, rodeados de llamas, como si fuera el infierno, un grupo religioso se salvó en la iglesia del Monasterio de la Santísima Trinidad. Rezaban la oración de la tarde, vísperas, cuya invocación inicial seguramente estuvo en boca de miles de personas cuando el lunes llamas nunca vistas por aquí causaban destrucción y muerte: «Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme».

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