Cruz de Jesus

Morir con Cristo para resucitar con EL

6. Para lograr el fruto de la Cruz es menester morir para nosotros mismos, o sea, renunciar a nosotros mismos, lo cual es antecedente de la Cruz, para luego permanecer con Cristo crucificados; de tal manera que Él sea quien tenga vida en nosotros, y ya no vivamos para nosotros sino vivamos por Él, en Él y para Él, hechos uno con su fe, esperanza y caridad, siendo testigos de la obra que Él realiza con la colaboración nuestra. De esta manera nos convertimos en testigos de su acción, la cual no es obstaculizada por nuestro mal, puesto que la Cruz lo somete.

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Primer fruto de la Cruz

5. “Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. Y aunque el presente vivo en carne, vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Ga 2, 19, 20).

Uno de los frutos inmediatos de la aceptación de la Cruz que nos da Jesús -pues la Cruz es un regalo invaluable que Jesús da a sus amados más íntimos- es el empezar a conformarse con Él, y de esta manera contener su mente y su corazón, poseyendo sus pensamientos, sentimientos, deseos y actitudes. Sólo se puede amar y perdonar como Jesús si se posee su corazón, y sólo se posee su corazón si el fiel se hace uno con Él y, sólo se hace uno plenamente con Él, quien está crucificado con Él.

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La Cruz de Cristo: necesaria para nosotros

Primeramente porque es el camino que Jesús tomó para salvarnos y lo puso como requisito para seguirle y conformarnos con Él: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24). ¿Por qué debemos seguir a Jesús? Porque el Padre nos dio la salvación y la vida eterna a través de Él: “quien tiene al Hijo tiene la Vida”. En segundo lugar porque sin la Cruz y la Resurrección no viene el Espíritu Santo de manera permanente. Y porque “Para resucitar con Cristo, es necesario morir con Cristo” (CEC 1005), y no morimos con Cristo si no aceptamos su Cruz. Solamente nos incorporamos a Cristo si nos incorporamos a su camino con la Cruz. En tercer lugar porque “Fuera de la Cruz no hay otra escala por donde subir al cielo” (CEC 618), es decir: “para entrar a la gloria es necesario pasar por la Cruz” (CEC 555), pues Cruz, Muerte y Resurrección son la “glorificación ” de Jesucristo. En resumen, sólo con la Cruz nos incorporamos a Cristo, a su Vida, Pasión, Muerte y Resurrección. Sólo con la Cruz nos hacemos cristianos de verdad siendo fieles a los Sacramentos de la santa Iglesia. La Cruz es garantía de camino verdadero al cielo.

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La Cruz fue necesaria en el plan de Dios

3. ¿Por qué es necesaria la Cruz, tanto para Dios como para sus hijos las criaturas?

La Sagrada Escritura muestra que Dios escogió esta vía para acabar con el pecado y con el autor del pecado el demonio. San Pedro dice que Jesús “Llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pe 2, 24) para que muriéramos al pecado y viviéramos en el seno de la justicia. San Pablo dice que Jesús asumiendo la condición de criatura humana en carne y sangre “participó de las mismas para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hb 2, 14).

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La Necesidad de la Cruz

I. LA NECESIDAD DE LA CRUZ

2. “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él” (Jn 3, 16-17). “Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros sino por los del mundo entero… Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna y esta vida está en el Hijo; quien tiene al Hijo tiene la Vida” (1 Jn 2, 2; 5, 11-12).

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