Gastarse por Cristo

Ante los que reducen la religión a un cúmulo de negaciones, o se conforman con un catolicismo de media tinta; ante los que quieren poner al Señor de cara a la pared, o colocarle en un rincón del alma…: hemos de afirmar, con nuestras palabras y con nuestras obras, que aspiramos a hacer de Cristo un auténtico Rey de todos los corazones…, también de los suyos.

Cuando trabajes en serio por el Señor, tu mayor delicia consistirá en que muchos te hagan la competencia.

En esta hora de Dios, la de tu paso por este mundo, decídete de verdad a realizar algo que merece la pena: el tiempo urge, y ¡es tan noble, tan heroica, tan gloriosa la misión del hombre -de la mujer- sobre la tierra, cuando enciende en el fuego de Cristo los corazones mustios y podridos! -Vale la pena llevar a los demás la sé que aún me salen versos del alma, aunque en el papel no estén…. las letras, se plasman en mi piel, en el viento viajan como melodías, en forma de notas musicales, y rasgan el silencio… y se quedan conmigo sin saber que están, y se pierden sin saber que se han ido… y la felicidad de una recia y jubilosa cruzada.

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Cuando se toma en serio el reinado de Jesucristo

Ante los que reducen la religión a un cúmulo de negaciones, o se conforman con un catolicismo de media tinta; ante los que quieren poner al Señor de cara a la pared, o colocarle en un rincón del alma…: hemos de afirmar, con nuestras palabras y con nuestras obras, que aspiramos a hacer de Cristo un auténtico Rey de todos los corazones…, también de los suyos..

No trabajes en empresas apostólicas, solamente construyendo para ahora… Dedícate a esas tareas con la esperanza de que otros -hermanos tuyos con el mismo espíritu- recojan lo que siembras a voleo, y rematen los edificios que vas cimentando.

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La prudencia se puede aprender

Dios, por su justicia y por su misericordia -infinitas y perfectas-, trata con el mismo amor, y de modo desigual, a los hijos desiguales. Por eso, igualdad no significa medir a todos con el mismo rasero.

Es virtud mantenerse coherente con las propias resoluciones. Pero, si con el tiempo cambian los datos, es también un deber de coherencia rectificar el planteamiento y la solución del problema.

No confundas la intransigencia santa con la tozudez cerril. “Me rompo, pero no me doblego”, afirmas ufano y con cierta altanería. -Oyeme bien: el instrumento roto queda inservible, y deja abierto el campo a los que, con aparente transigencia, imponen luego una intransigencia nefasta.

«Sancta Maria, Sedes Sapientiæ» -Santa María, Asiento de la Sabiduría. -Invoca con frecuencia de este modo a Nuestra Madre, para que Ella llene a sus hijos, en su estudio, en su trabajo, en su convivencia, de la Verdad que Cristo nos ha traído.

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