Camino – Surco – Forja

Una aclaración importante sobre la vida espiritual

Sequedad interior no es tibieza. En el tibio, el agua de la gracia no empapa, resbala… En cambio, hay secanos en apariencia áridos que, con pocas gotas de lluvia, se colman a su tiempo de flores y de sabrosos frutos. Por eso, ¿cuándo nos convenceremos?: ¡qué importancia tiene la docilidad a las llamadas divinas de cada instante, porque Dios nos espera precisamente ahí! Más pensamientos de San Josemaría.

Tres pensamientos
sobre la confianza profunda

Dios mío: siempre acudes a las necesidades verdaderas. No vas peor. -Es que ahora tienes más luces para conocerte: ¡evita hasta el más pequeño asomo de desánimo! En el camino de la santificación personal, se puede a veces tener la impresión de que, en lugar de avanzar, se retrocede; de que, en vez de mejorar, se empeora. Mientras haya lucha interior, ese pensamiento pesimista es sólo una falsa ilusión, un… Leer más »Tres pensamientos
sobre la confianza profunda

Así piensan los santos

Con la gracia de Dios, tú has de acometer y realizar lo imposible…, porque lo posible lo hace cualquiera. Rechaza tu pesimismo y no consientas pesimistas a tu lado. -Es preciso servir a Dios con alegría y con abandono. Aparta de ti esa prudencia humana que te hace tan precavido, ¡perdóname!, tan cobarde. -¡No seamos personas de vía estrecha, hombres o mujeres menores de edad, cortos de vista, sin horizonte… Leer más »Así piensan los santos

Misericordia y conversión

Admira esta paradoja amable de la condición de cristiano: nuestra propia miseria es la que nos lleva a refugiarnos en Dios… y con El lo podemos todo. Cuando hayas caído, o te encuentres agobiado por la carga de tus miserias, repite con segura esperanza: Señor, mira que estoy enfermo; Señor, Tú, que por amor has muerto en la Cruz por mí, ven a curarme. Confía, insisto: persevera llamando a su… Leer más »Misericordia y conversión

Terminar el año en clave de penitencia y conversión generosa!

Dolido de tanta caída, de aquí en adelante -con la ayuda de Dios- estaré siempre en la Cruz. Lo que perdió la carne, páguelo la carne: haz penitencia generosa. Invoca al Señor, suplicándole el espíritu de penitencia propio del que todos los días se sabe vencer, ofreciéndole calladamente y con abnegación ese vencimiento constante. Repite en tu oración personal, cuando sientas la flaqueza de la carne: ¡Señor, Cruz para este… Leer más »Terminar el año en clave de penitencia y conversión generosa!

¡Hay que amar!

Hay que amar a Dios, porque el corazón está hecho para amar. Por eso, si no lo ponemos en Dios, en la Virgen, Madre nuestra, en las almas…, con un afecto limpio, el corazón se venga…, y se convierte en una gusanera. Di al Señor, con todas las veras de tu alma: a pesar de todas mis miserias, estoy ¡loco de Amor!, estoy ¡borracho de Amor! Más pensamientos de San… Leer más »¡Hay que amar!

Diálogo íntimo con el Señor

En la vida del cristiano, “todo” tiene que ser para Dios: también las debilidades personales, ¡rectificadas!, que el Señor comprende y perdona. ¿Qué te he hecho, Jesús, para que así me quieras? Ofenderte… y amarte. -Amarte: a esto va a reducirse mi vida. Más pensamientos de San Josemaría.

Redefiniendo el éxito

A ti, que te ves tan falto de virtudes, de talento, de condiciones…, ¿no te dan ganas de clamar como Bartimeo, el ciego: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!? -Qué hermosa jaculatoria, para que la repitas muchas veces: ¡Señor, ten compasión de mí! -Te oirá y te atenderá. Si eres fiel, podrás llamarte vencedor. -En tu vida, aunque pierdas algunos combates, no conocerás derrotas. No existen fracasos -convéncete-,… Leer más »Redefiniendo el éxito

Maravillas del sacramento de la confesión

En el sacramento de la Penitencia, Jesús nos perdona. -Ahí, se nos aplican los méritos de Cristo, que por amor nuestro está en la Cruz, extendidos los brazos y cosido al madero -más que con los hierros- con el Amor que nos tiene. Si alguna vez caes, hijo, acude prontamente a la Confesión y a la dirección espiritual: ¡enseña la herida!, para que te curen a fondo, para que te… Leer más »Maravillas del sacramento de la confesión

Humildad y confianza

Si tus errores te hacen más humilde, si te llevan a buscar con más fuerza el asidero de la mano divina, son camino de santidad. La humildad lleva, a cada alma, a no desanimarse ante los propios yerros. -La verdadera humildad lleva… ¡a pedir perdón! Si yo fuera leproso, mi madre me abrazaría. Sin miedo ni reparo alguno, me besaría las llagas. -Pues, ¿y la Virgen Santísima? Al sentir que… Leer más »Humildad y confianza

Reglas básicas de santidad

La humildad nace como fruto de conocer a Dios y de conocerse a sí mismo. Señor, te pido un regalo: Amor…, un Amor que me deje limpio. -Y otro regalo aún: conocimiento propio, para llenarme de humildad. Son santos los que luchan hasta el final de su vida: los que siempre se saben levantar después de cada tropiezo, de cada caída, para proseguir valientemente el camino con humildad, con amor,… Leer más »Reglas básicas de santidad

Nuestras miserias y sus misericordias

No te asustes, ni te desanimes, al descubrir que tienes errores…, ¡y qué errores! -Lucha para arrancarlos. Y, mientras luches, convéncete de que es bueno que sientas todas esas debilidades, porque, si no, serías un soberbio: y la soberbia aparta de Dios. Pásmate ante la bondad de Dios, porque Cristo quiere vivir en ti…, también cuando percibes todo el peso de la pobre miseria, de esta pobre carne, de esta… Leer más »Nuestras miserias y sus misericordias

Muévete a conversión

¡Cuánta villanía en mi conducta, y cuánta infidelidad a la gracia! -Madre mía, Refugio de pecadores, ruega por mí; que nunca más entorpezca la obra de Dios en mi alma. ¡Tan cerca de Cristo, tantos años, y… tan pecador! -La intimidad de Jesús contigo, ¿no te arranca sollozos? Más pensamientos de San Josemaría.

Volver a Dios

Escribes, y copio: “«Domine, tu scis quia amo te!» -¡Señor, Tú sabes que te amo!: cuántas veces, Jesús, repito y vuelvo a repetir, como una letanía agridulce, esas palabras de tu Cefas: porque sé que te amo, pero ¡estoy tan poco seguro de mí!, que no me atrevo a decírtelo claro. ¡Hay tantas negaciones en mi vida perversa! «Tu scis, Domine!» -¡Tú sabes que te amo! -Que mis obras, Jesús,… Leer más »Volver a Dios

Conversión posible a la vista

Algunos hacen sólo lo que está en las manos de unas pobres criaturas, y pierden el tiempo. Se repite a la letra la experiencia de Pedro: «Præceptor, per totam noctem laborantes nihil cepimus!» -Maestro, hemos trabajado toda la noche, y no hemos pescado nada. Si trabajan por su cuenta, sin unidad con la Iglesia, sin la Iglesia, ¿qué eficacia tendrá ese apostolado?: ¡ninguna! -Han de persuadirse de que, ¡por su… Leer más »Conversión posible a la vista

Tiempo de conversión

Todo lo espero de Ti, Jesús mío: ¡conviérteme! Cuando aquel sacerdote, nuestro amigo, firmaba “el pecador”, lo hacía convencido de escribir la verdad. -¡Dios mío, purifícame también a mí! Si has cometido un error, pequeño o grande, ¡vuelve corriendo a Dios! -Saborea las palabras del salmo: «cor contritum et humiliatum, Deus, non despicies» -el Señor jamás despreciará ni se desentenderá de un corazón contrito y humillado. Dale vueltas, en tu… Leer más »Tiempo de conversión