Camino – Surco – Forja

La Cruz de cada día

El espíritu de penitencia está principalmente en aprovechar esas abundantes pequeñeces -acciones, renuncias, sacrificios, servicios…- que encontramos cada día en el camino, convirtiéndolas en actos de amor, de contrición, en mortificaciones, y formar así un ramillete al final del día: ¡un hermoso ramo, que ofrecemos a Dios! El mejor espíritu de sacrificio es la perseverancia en el trabajo comenzado: cuando se hace con ilusión, y cuando resulta cuesta arriba. Más… Leer más »La Cruz de cada día

Crecer junto a la Cruz del Señor

Cada día un poco más -igual que al tallar una piedra o una madera-, hay que ir limando asperezas, quitando defectos de nuestra vida personal, con espíritu de penitencia, con pequeñas mortificaciones, que son de dos tipos: las activas -ésas que buscamos, como florecillas que recogemos a lo largo del día-, y las pasivas, que vienen de fuera y nos cuesta aceptarlas. Luego, Jesucristo va poniendo lo que falta. -¡Qué… Leer más »Crecer junto a la Cruz del Señor

De nuevo, combate espiritual

Estás lleno de preocupación porque no amas como debes. Te fastidia todo. Y el enemigo hace lo que puede para que tu mal genio salga a relucir. -Comprendo que estés muy humillado, y precisamente por esto has de reaccionar con eficacia y sin demora. No es verdadera santidad -será, en el mejor de los casos, su caricatura- aquélla que obliga a pensar que “para aguantar a un santo, se necesitan… Leer más »De nuevo, combate espiritual

Agradecer y avanzar

¡Oh, Jesús! Si, siendo ¡como he sido! -pobre de mí-, has hecho lo que has hecho…; si yo correspondiera, ¿qué harías? Esta verdad te ha de llevar a una generosidad sin tregua. Llora, y duélete con pena y con amor, porque el Señor y su Madre bendita merecen otro comportamiento de tu parte. Aunque a veces se meta en tu alma la desgana, y te parezca que lo dices sólo… Leer más »Agradecer y avanzar

Es que hay que insistir

Te falta fe…, y te falta amor. Si no, acudirías inmediatamente y con más frecuencia a Jesús, pidiéndole por esto y por lo otro. -No esperes más, invócale, y oirás que Cristo te habla: “¿qué quieres que te haga?”, como atendió a aquel cieguecito que, desde la vera del camino, no se cansó de insistir. Más pensamientos de San Josemaría.

Ansia de Dios

La vida espiritual es -lo repito machaconamente, de intento- un continuo comenzar y recomenzar. -¿Recomenzar? ¡Sí!: cada vez que haces un acto de contrición -y a diario deberíamos hacer muchos-, recomienzas, porque das a Dios un nuevo amor. No podemos conformarnos con lo que hacemos en nuestro servicio a Dios, como un artista no se queda satisfecho con el cuadro o la estatua que sale de sus manos. Todos le… Leer más »Ansia de Dios

Volver a empezar

Padre, me has comentado: yo tengo muchas equivocaciones, muchos errores. -Ya lo sé, te he respondido. Pero Dios Nuestro Señor, que también lo sabe y cuenta con eso, sólo te pide la humildad de reconocerlo, y la lucha para rectificar, para servirle cada día mejor, con más vida interior, con una oración continua, con la piedad y con el empleo de los medios adecuados para santificar tu trabajo. Más pensamientos… Leer más »Volver a empezar

Invitados a trabajar para el Señor

Por todos los caminos honestos de la tierra quiere el Señor a sus hijos, echando la semilla de la comprensión, del perdón, de la convivencia, de la caridad, de la paz. -Tú, ¿qué haces? La Redención se está haciendo, todavía en este momento…, y tú eres -¡has de ser!- corredentor. Ser cristiano en el mundo no significa aislarse, ¡al contrario! -Significa amar a todas las gentes, y desear encenderlas con… Leer más »Invitados a trabajar para el Señor

Un mensaje de vida

¿Quieres un secreto para ser feliz?: date y sirve a los demás, sin esperar que te lo agradezcan. Si actúas -vives y trabajas- cara a Dios, por razones de amor y de servicio, con alma sacerdotal, aunque no seas sacerdote, toda tu acción cobra un genuino sentido sobrenatural, que mantiene unida tu vida entera a la fuente de todas las gracias. Ante el inmenso panorama de almas que nos espera,… Leer más »Un mensaje de vida

Toma hoy la mejor decisión de tu vida

Si has sido elegido, llamado por el Amor de Dios, para seguirle, tienes obligación de responderle…, y tienes también el deber, no menos fuerte, de conducir, de contribuir a la santidad y al buen caminar de tus hermanos los hombres. ¡Cuándo te decidirás…! Muchos, a tu alrededor, llevan una vida sacrificada por un motivo simplemente humano; no se acuerdan esas pobres criaturas de que son hijos de Dios, y se… Leer más »Toma hoy la mejor decisión de tu vida

Otro modo de ver la infancia espiritual

Hagamos presente a Jesús que somos niños. Y los niños, los niños chiquitines y sencillos, ¡cuánto sufren para subir un escalón! Están allí, al parecer, perdiendo el tiempo. Por fin, han subido. Ahora, otro escalón. Con las manos y los pies, y con el impulso de todo el cuerpo, logran un nuevo triunfo: otro escalón. Y vuelta a empezar. ¡Qué esfuerzos! Ya faltan pocos…, pero, entonces, un traspiés… y ¡hala!…… Leer más »Otro modo de ver la infancia espiritual

Moral de victoria

Si tienes presencia de Dios, por encima de la tempestad que ensordece, en tu mirada brillará siempre el sol; y, por debajo del oleaje tumultuoso y devastador, reinarán en tu alma la calma y la serenidad. Para un hijo de Dios, cada jornada ha de ser ocasión de renovarse, con la seguridad de que, ayudado por la gracia, llegará al fin del camino, que es el Amor. Por eso, si… Leer más »Moral de victoria

Obedecer a Dios y ver las maravillas de Dios

Déjate conducir por Dios. Te llevará por “su camino”, sirviéndose de adversidades sin cuento…, y quizá hasta de tu haraganería, para que se vea que la tarea tuya la realiza El. Pídele sin miedo, insiste. Acuérdate de la escena que nos relata el Evangelio sobre la multiplicación de los panes. -Mira con qué magnanimidad responde a los Apóstoles: ¿cuántos panes tenéis?, ¿cinco?… ¿Qué me pedís?… Y El da seis, cien,… Leer más »Obedecer a Dios y ver las maravillas de Dios

Conciencia de ser hijos

Si Dios te da la carga, Dios te dará la fuerza. Descansa en la filiación divina. Dios es un Padre -¡tu Padre!- lleno de ternura, de infinito amor. -Llámale Padre muchas veces, y dile -a solas- que le quieres, ¡que le quieres muchísimo!: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo. La alegría es consecuencia necesaria de la filiación divina, de sabernos queridos con predilección por nuestro… Leer más »Conciencia de ser hijos