La santificación de lo humano y lo cotidiano

Cada día te notas más metido en Dios…, me dices. -Entonces, cada día estarás más cerca de tus hermanos.

Si hasta ahora, antes de encontrarle, querías correr en tu vida con los ojos abiertos, para enterarte de todo; desde este momento…, ¡a correr con la mirada limpia!, para ver con El lo que verdaderamente te interesa.

Cuando hay vida interior, con la espontaneidad con que la sangre acude a la herida, así se recurre a Dios ante cualquier contrariedad.

Más pensamientos de San Josemaría.

Una profunda relación de amor con Jesucristo

¡Dichosas aquellas almas bienaventuradas que, cuando oyen hablar de Jesús le reconocen al punto como el Camino, la Verdad y la Vida!

Una vez más has sentido a Cristo muy cerca. -Y una vez más has comprendido que todo lo tienes que hacer por El.

Acércate más al Señor…, ¡más! -Hasta que se convierta en tu Amigo, en tu Confidente, en tu Guía.

Más pensamientos de San Josemaría.

Cuida el jardín espiritual de tu corazón

El Señor sembró en tu alma buena simiente. Y se valió -para esa siembra de vida eterna- del medio poderoso de la oración: porque tú no puedes negar que, muchas veces, estando frente al Sagrario, cara a cara, El te ha hecho oír -en el fondo de tu alma- que te quería para Sí, que habías de dejarlo todo… Si ahora lo niegas, eres un traidor miserable; y, si lo has olvidado, eres un ingrato. Se ha valido también -no lo dudes, como no lo has dudado hasta ahora- de los consejos o insinuaciones sobrenaturales de tu Director, que te ha repetido insistentemente palabras que no debes pasar por alto; y se valió al comienzo, además -siempre para depositar la buena semilla en tu alma-, de aquel amigo noble, sincero, que te dijo verdades fuertes, llenas de amor de Dios. -Pero, con ingenua sorpresa, has descubierto que el enemigo ha sembrado cizaña en tu alma. Y que la continúa sembrando, mientras tú duermes cómodamente y aflojas en tu vida interior. -Esta, y no otra, es la razón de que encuentres en tu alma plantas pegajosas, mundanas, que en ocasiones parece que van a ahogar el grano de trigo bueno que recibiste… -¡Arráncalas de una vez! Te basta la gracia de Dios. No temas que dejen un hueco, una herida… El Señor pondrá ahí nueva semilla suya: amor de Dios, caridad fraterna, ansias de apostolado… Y, pasado el tiempo, no permanecerá ni el mínimo rastro de la cizaña: si ahora, que estás a tiempo, la extirpas de raíz; y mejor, si no duermes y vigilas de noche tu campo.

Más pensamientos de San Josemaría.

Dos enseñanzas sobre la gracia

La gracia actúa, de ordinario, como la naturaleza: por grados. -No podemos propiamente adelantarnos a la acción de la gracia: pero, en lo que de nosotros depende, hemos de preparar el terreno y cooperar, cuando Dios nos la concede. Es menester lograr que las almas apunten muy alto: empujarlas hacia el ideal de Cristo; llevarlas hasta las últimas consecuencias, sin atenuantes ni paliativos de ningún género, sin olvidar que la santidad no es primordialmente obra de brazos. La gracia, normalmente, sigue sus horas, y no gusta de violencias. Fomenta tus santas impaciencias…, pero no me pierdas la paciencia.

Corresponder a la gracia divina -preguntas-, ¿es de justicia…?, ¿de generosidad…? -¡De Amor!

Más pensamientos de San Josemaría.