temor de Dios

¿Hay algún género de temor filial en la gloria del Cielo?

En la patria no habrá de ningún modo temor servil, que es el temor de pena. Este temor queda, en verdad, excluido por la seguridad de la bienaventuranza eterna, seguridad que, como hemos dicho (q.18 a.3; 1-2 q.5 a.4), es de su misma esencia. Mas el temor filial, como aumenta al aumentar la caridad, se perfeccionará también con la caridad perfecta. Por eso no tendrá en la patria exactamente el… Leer más »¿Hay algún género de temor filial en la gloria del Cielo?

¿El temor de Dios disminuye al aumentar el amor hacia Dios?

Como ya hemos expuesto (a.2), el temor de Dios es doble: el filial, con que se teme su ofensa o su separación, y el servil, con que se teme la pena. Ahora bien, el temor filial debe crecer al aumentar la caridad, como aumenta el efecto al aumentar la causa. En realidad, cuanto más se ama a otro, tanto más se teme ofenderle y apartarse de él. El temor servil,… Leer más »¿El temor de Dios disminuye al aumentar el amor hacia Dios?

¿Por qué se dice que el Temor de Dios es un don del Espíritu Santo?

Como ya hemos expuesto (a.2), el temor es múltiple. Pero, según escribe San Agustín en el libro De gratia et lib. arb., el temor humano no es don de Dios, pues con ese temor negó San Pedro a Cristo, sino el temor del que se ha escrito: Temed a quien puede echar en el infierno alma y cuerpo (Mt 10,28). De la misma manera, tampoco se ha de contar el… Leer más »¿Por qué se dice que el Temor de Dios es un don del Espíritu Santo?

¿El temor inicial es esencialmente el mismo que el temor filial?

El temor inicial se llama así por ser el principio. Pero dado que tanto el temor servil como el inicial son de alguna manera principio de la sabiduría, a los dos se les puede llamar en cierto modo inicial. No es, sin embargo, ésta la acepción del concepto inicial por el que se distingue el temor servil del filial. La acepción está tomada en el sentido de lo que atañe… Leer más »¿El temor inicial es esencialmente el mismo que el temor filial?

¿En qué sentido puede decirse que el principio de la sabiduría es el temor de Dios (Salmo 111,10?

Del principio de la sabiduría se puede hablar de dos maneras. Una: por ser principio de la sabiduría en su esencia; la otra, en cuanto a su efecto. Como el principio del arte, en cuanto a su esencia, son los principios de que procede, y en cuanto a su efecto es el punto de partida de la realización del trabajo artístico. Así decimos que el principio del arte de edificar… Leer más »¿En qué sentido puede decirse que el principio de la sabiduría es el temor de Dios (Salmo 111,10?

¿El amor hace que desparezca el temor servil?

El temor servil tiene por causa el amor de sí mismo, porque es el temor de pena, detrimento del propio bien. Por eso, en la misma medida en que el temor de pena puede coexistir con la caridad, en esa misma coexiste el amor de sí mismo, pues por el mismo motivo desea el hombre su propio bien y teme su privación. Ahora bien, el amor de sí mismo se… Leer más »¿El amor hace que desparezca el temor servil?

¿Son sustancialmente idénticos el temor servil y el temor filial?

El objeto propio del temor es el mal. Y dado que, como se ha demostrado (1-2 q.18 a.5; q.54 a.2), los hábitos se distinguen por los objetos, es preciso que por la diversidad de males se diferencien específicamente los temores. Pues bien, específicamente se diferencian el mal de pena que rehuye el temor servil, y el de culpa del cual se aleja el filial, como hemos visto (1 q.48 a.5).… Leer más »¿Son sustancialmente idénticos el temor servil y el temor filial?

El temor propio de los siervos y su relación compleja con el temor de Dios

El temor servil [temor propio de los siervos ante sus señores] es malo por su servilismo [es decir, si se convierte ya no en temor sino en servilismo], ya que la servidumbre se opone a la libertad. Por eso, siendo libre el que es causa de sí mismo, como se escribe en el comienzo de los Metafísicas, es siervo quien actúa no por sí mismo, sino como movido desde fuera… Leer más »El temor propio de los siervos y su relación compleja con el temor de Dios

¿Qué es el temor mundano? ¿Es siempre malo?

Como ya hemos probado (1-2 q.18 a.2; q.54 a.2), los actos morales y los hábitos se especifican y reciben el nombre por los objetos. Ahora bien, el objeto propio del movimiento apetitivo es el bien final; por eso, todo movimiento del apetito sensitivo recibe del propio fin su especie y su nombre. En efecto, si alguien llamara a la codicia amor al trabajo, porque los hombres trabajan por codicia, no… Leer más »¿Qué es el temor mundano? ¿Es siempre malo?

¿En qué sentido puede hablarse de “temer a Dios”?

Así como la esperanza tiene doble objeto: el bien futuro, cuya consecución se espera, y el auxilio de alguien por el que se espera conseguir ese bien, el temor puede tener doble objeto: el mal mismo del que huye el hombre, y aquello de lo que puede provenir el mal. Pues bien, Dios, que es la bondad misma, no puede ser objeto de temor del primer modo. Del segundo, en… Leer más »¿En qué sentido puede hablarse de “temer a Dios”?

¿Un cierto temor puede ser efecto de la fe?

El temor, como hemos expuesto (1-2 q.41 a.1; q.42 a.1), es un movimiento de la potencia apetitiva, y todos los movimientos del apetito tienen por principio el bien o el mal conocidos. En consecuencia, el temor, como todos los movimientos del apetito, debe tener como principio alguna aprehensión. En el caso de la fe, ésta produce en nosotros cierta representación de algunos castigos que se nos pueden inferir conforme al… Leer más »¿Un cierto temor puede ser efecto de la fe?

Invitación al santo Temor de Dios

El santo Temor de Dios es uno de los siete dones mayores del Espíritu Santo, y sin embargo, de él se predica muy poco. No queremos caer en una versión unilateral, propia de un cristianismo en pánico permanente, pero vemos que es necesario recuperar la conciencia de la seriedad de la vida cristiana. Las siguientes 21 consideraciones nos ayudan en esa línea. Daremos cuenta a Dios del tiempo perdido inútilmente.… Leer más »Invitación al santo Temor de Dios

Victoria sobre la simple carnalidad con la gracia del Espíritu [La Comunidad en los Hechos, 20 de 20]

* No todo lo referido al amor carnal tiene que ver con cuestiones sexuales. En Gal. 5, 16-26, San Pablo nos habla sobre el sentido del término “carne” donde compara los frutos del Espíritu y las obras de la carne. Allí habla de que son obras de la carne la idolatría, la hechicería, las enemistades, los pleitos, los celos, las iras, las riñas, las discusiones, las divisiones, ?las envidias, etc.… Leer más »Victoria sobre la simple carnalidad con la gracia del Espíritu [La Comunidad en los Hechos, 20 de 20]

Reflexión sobre “carne” y “carnalidad” en el Nuevo Testamento [La Comunidad en los Hechos, 19 de 20]

* ¿Qué es la carnalidad? + Nuestra realidad corporal es la que nos permite comunicarnos. La comunicación puede llegar a ser complicada. No hay vivir angustiados y traumados en estos temas, pero tampoco debemos ser ambiguos en nuestra comunicación. + Nuestra condición carnal también nos hace estar necesitados, porque experimentamos otros deseos como la comodidad, descanso, placer y otros gustos. Hay una frontera difícil de distinguir entre el placer y… Leer más »Reflexión sobre “carne” y “carnalidad” en el Nuevo Testamento [La Comunidad en los Hechos, 19 de 20]

Debilidades internas [La Comunidad en los Hechos, 18 de 20]

* Los capítulos 2, 3 y 4 del libro de los Hechos son paradigmas, respectivamente, del ser, hacer y padecer de la Iglesia. Necesitamos formarnos en estos verbos. Veamos, desde el capítulo 5 en adelante, otra faceta del padecer que tiene que ver con los ataques internos a la Iglesia. “?Un hombre que se llamaba Ananías, junto con su mujer Safira, vendió un campo. … … ?pero ninguno de los… Leer más »Debilidades internas [La Comunidad en los Hechos, 18 de 20]