Inteligencia Femenina

Hay en Dublín una pareja: una colombiana casada con un europeo. Vamos a llamarlos Elena y Peter.

El hombre sabe hablar muy bien el español aunque se le escapan algunas sutilezas (apenas natural). Pues bien, doña Elena ha aprendido a aprovechar esas sutilezas del lenguaje para llevar con mano delicada pero muy firme el rumbo del naciente hogar.

Y es que cada vez me convenzo más de la verdad que hay en lo que una vez me decía una señora: “Sabiduría de la mujer en el hogar es lograr que el hombre crea que manda en la casa.”

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La Mujer en la Vida de la Iglesia (9 de 9)

El Susurro de la Esposa

Ud. habla del lugar de la mujer en la evangelización y en la vida de la Iglesia de un modo más bien genérico, quizá para mostrar que se da o puede darse en muchas partes. Pero, ¿qué hay de la teología?

Yo tengo una visión muy optimista de la teología, si se me permite la expresión…

¿Optimista?

Sí; yo le doy ese nombre. Es un modo de aludir a que la teología es de algún modo el fruto normal y natural de una fe que quiere madurar.

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La Mujer en la Vida de la Iglesia (8 de 9)

Nuevas Perspectivas

Su conclusión hasta ahora es que ni la Biblia, ni la Tradición, ni el Magisterio autorizan la ordenación de mujeres. ¿Significa eso que ellas no tienen ese derecho? ¿Nunca lo tendrán?

Bueno, ante todo, yo espero que no sea simplemente �mi� conclusión. Uno plantea argumentos y responde preguntas razonadamente porque quiere ir más allá de las opiniones o los gustos de cada quien. Y sobre lo otro que Ud. dice, creo que con respecto a la palabra “derecho” no terminamos de aclararnos.

Hay un punto básico, y es que no puede hablarse de un derecho sino sobre la base de una determinada potencia, en el sentido que Aristóteles daba a esta palabra. Hablamos aquí de potencia pasiva, porque no es algo que el ser se da sino de algo que puede llegar a ser.

Me explico: si yo no puedo volar, eso puede ser visto de dos maneras. Si presumo que yo debería poder volar, entonces hay un derecho del que soy privado; si descubro que yo no debería poder volar, entonces no hay un derecho del que haya sido privado, ni por tanto pienso que deba explicárseme por qué carezco de tal derecho. Yo no digo que he sido privado del derecho de volar. Es decir, el derecho presupone la existencia de la potencia, es decir, de algo que es propio de mi naturaleza y que me es debido.

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