#ModoCentenario

El pasado sábado 23 de junio en rueda de prensa los frailes dominicos de Colombia, guardianes del lienzo renovado de nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, presentaron al país la agenda oficial del centenario de la coronación de la patrona de la nación.

A partir de este lanzamiento oficial y con la eucaristía de apertura del año jubilar el próximo 9 de julio en Chiquinquirá, Colombia entera estará en modo centenario y se hará partícipe de cada una de las actividades se han preparado desde el Santuario Mariano Nacional para celebrar este acontecimiento nacional.

Cabe resaltar que, aunque se celebra 100 años del suceso civil de la coronación, el mensaje central de este centenario gira en torno al acontecimiento milagroso de la renovación del lienzo de la Virgen del Rosario hace más de 400 años en Chiquinquirá.

Así lo asegura Fray Nelson Novoa, prior conventual y rector del Santuario Mariano Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá “este Santuario es un lugar de renovación para Colombia y la celebración del centenario busca ser un escenario para que peregrinen todos aquellos que deseen renovar sus vidas”.

La celebración del centenario de la coronación de la virgen del Rosario de Chiquinquirá como reina y patrona de Colombia es un pretexto más para recordar a todos los colombianos que, así como en esta ciudad hace 432 años una imagen deteriorada y borrosa renovó nuevamente sus colores, la fe por la Madre de todos los colombianos es capaz de renovar el rostro deteriorado y borroso de esta nación que necesita volver su mirada a Dios.

(Tomado de la página web oficial del Santuario de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá.)

Sobre la burla a la religión por parte de algunos políticos

Carta abierta a Gustavo Petro

Permítame referirme al reciente episodio, cumplido frente a la basílica del Voto Nacional, y en el cual recibió usted la adhesión de Antanas Mockus y de Claudia López. Yo adivino, – usted dirá si es equivocada mi percepción – que las circunstancias con que se desarrolló dicho acto no fueron iniciativa suya, sino de ese personaje pintoresco que ahora lo respalda. Ese acto chocarrero se inscribe perfectamente en el estilo teatral, un tanto rufianesco, que lo ha caracterizado; el mismo con que pretendía convertir en acto de autoridad ante sus alumnos un gesto de impúdico exhibicionismo; el que le sirvió para mostrar su desdén frente al matrimonio al celebrar el suyo con tintes circenses y sobre un paquidermo; el mismo con que, en irrespetuosa patanería, le lanzó un vaso de agua en el rostro a quien controvertía sus ideas. ¡Ese es él : el estilo es el hombre!

Pero, doctor Petro, ¡qué equivocación fatal, la suya, al prestarse a semejante bufonada! Quiero decirle que, más allá de la ridiculez de la escena, para nosotros, los católicos, y seguramente para muchos que, sin serlo, guardan una pizca de buen sentido y de respeto, lo hecho por ustedes es una ofensa, un premeditado insulto a valores que profesamos y a cosas que veneramos. El Decálogo que Moisés recibió grabado en piedra es la revelación de normas y principios que orientan nuestro comportamiento privado y nuestras relaciones con Dios y con los demás. Posar, como lo hicieron, de nuevos portadores de mandamientos para usted, esculpidos en piedra como la Ley del Sinaí; mostrar, en una especie de estola, una frase que pertenece a la liturgia eucarística; escoger, para la escena histriónica precisamente el día del Sagrado Corazón y casi el atrio del templo que recuerda la consagración de Colombia a ese Corazón Sacratísimo, todo eso, no me diga usted que no obedece a un propósito perverso. ¿ O es usted tan ingenuo y majagranzas que no se percató de esa intención? No lo creo, usted es sagaz.

Es bueno que sepa, doctor Petro, que con lo que hicieron sus nuevos seguidores, mendicantes de un respaldo que Colombia les ha negado, a nosotros nos han quedado dos cosas perfectamente claras. La primera, su absoluta incoherencia y su disposición a firmar, con el fin de granjearse adeptos, unos compromisos diametralmente opuestos a lo que había afirmado y propuesto durante toda su campaña; imposible confiar en quien tan fácilmente se desdice y negocia sus convicciones. Y la segunda: que jamás podríamos cohonestar o apoyar con nuestro voto a una persona como usted, que en tal forma pisotea los valores morales y religiosos de la comunidad. Si nos faltaba algún argumento para no votar nunca por sus programas, usted y su grotesco moisés nos lo han proporcionado.

Probablemente a usted, doctor Petro, no le importe lo que voy a asegurarle: que oro por usted, y oro para que el Dios de Colombia nos ayude a preservar lo que nos queda de convicciones y principios cristianos.

Publicada por: MARIO GARCÍA ISAZA