¿Con qué autoridad declara la Iglesia que alguien es un santo?

Fray Nelson muy buenas tardes, manifestándole mi confianza en su fe y conocimientos quisiera hacerle la siguiente pregunta: Partiendo de que no debemos juzgar al prójimo, es decir, que no tratemos de tomar el lugar de Dios definiendo el desenlace final de una persona, ¿cómo se explica que nosotros como iglesia digamos que alguien es Santo, o que está en la presencia plena de Dios? — B.E.C.

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Tienes razón cuando manifiestas tu asombro por el hecho de que la iglesia se atreva a declarar que una persona está en la presencia de Dios y que es y será bienaventurado para siempre. Efectivamente si la iglesia deben diera únicamente de los recursos y los conocimientos humanos nunca podría declarar algo semejante.

Pero si lo piensas bien te das cuenta que la misión misma de la iglesia trasciende desde el principio los recursos puramente humanos. Cada vez que celebramos los sacramentos estamos afirmando que suceden cosas que trascienden completamente los límites y las capacidades de la simple naturaleza. Un bautizado no es simplemente un niño al que le cayó un poco de agua es alguien a quien se aplican una vez y para siempre todos los méritos de la santísima pasión de nuestro Señor Jesucristo.

La Iglesia puede obrar así en los sacramentos y especialmente en la Eucaristía porque en ella obra la fuerza infinita del Espíritu Santo que Jesucristo le concedió y le concede. La asistencia del Espíritu Santo es la que garantiza que la palabra de la Iglesia no sea simplemente palabra y opinión humana. Esa misma asistencia es la que le permite reconocer cuándo la obra del Espíritu Santo se ha completado en una persona. Y es por esta razón por la que la iglesia después de discernir cuidadosamente los testimonios del pueblo de Dios y después de suplicar y verificar señales completamente sobrenaturales, como son los milagros, se atreve a afirmar que alguien está para siempre en la presencia de Dios.

Los Santos y el Niño Dios

Una reflexión de Felipe Gómez, predicador católico laico:

Sabemos que santa Teresita lleva el nombre del “Niño Jesús”, que san Antonio de Padua muchas veces se representa con el Divino Niño en sus brazos, y como ellos, muchos santos, beatos y místicos, tuvieron una relación estrecha con esos primeros años de vida de nuestro amado Jesús. Aquí unas pocas anécdotas.

Se cuenta que santa Teresa de Ávila, tuvo el privilegio de ver al niño Dios en varias ocasiones, e incluso conversaba con el. También sabemos por su biografía que El Niño la trataba con mucha cercanía, hasta el punto de reírse con ella y hasta de ella.

En mayo de 1231, San Antonio de Padua, vive en una humilde ermita en Verona, propiedad del conde Tisso. Una noche, el conde ve como El Niño Dios desciende del cielo y descansa en brazos del santo, pero el al verse descubierto con esta mística visita, le prohíbe divulgarlo hasta después de su muerte.

El primer pesebre que representa el nacimiento del niño Dios, fue inspirado a San Francisco de Asís. Encontró con facilidad quien representara cada personaje de esta hermosa escena, hasta buey, corderos y asno tenía, pero no un bebé que hiciera las veces del niño Dios. A la media noche, una luz resplandeciente apareció en el pesebre y el mismo Niño Divino se apareció ante el santo, para ser adorado por este hijo predilecto y los pobres de Asís.

En el convento de Venafro, mientras el santo padre Pío estaba allí, fue visitado por El Niño Dios, con una especial particularidad, tenía impresas las llagas de sus manos, sus pies y el costado. Esto ocurre en octubre de 1911.

La noche entre el 19 y 20 de septiembre de 1919, un testigo, ve a Padre Pío caminando en la noche con El Niño Dios en sus brazos mientras le murmura oraciones al oído.

El 24 de Diciembre de 1922, una hija espiritual de padre Pío, tuvo el privilegio de ver cómo apareció El Niño Dios y se posa en brazos del santo rodeándolo de una luz brillante. Por su humildad, el santo le prohíbe contarlo.

Cómo estás, hay muchas anécdotas hermosas en torno a la cercanía del niño Divino con nosotros sus privilegiados hermanos.

Jesús está en medio de nosotros, envuelto en pañales, Vamos a adorarlo con nuestras vidas.

Dios los bendiga

Letanía breve para toda ocasión

-Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
-Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.
-Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.
-Santa Maria, Madre de Dios, Ruega por nosotros.
-San Miguel, Ruega por nosotros.
-Santos Ángeles de Dios, Rogad por nosotros.
-San José, Ruega por nosotros.
-San Juan Bautista, Ruega por nosotros.
-Santos Pedro y Pablo, Rogad por nosotros.
-San Andrés, Ruega por nosotros.
-San Juan, Ruega por nosotros.
-Santa María Magdalena, Ruega por nosotros.
-San Esteban, Ruega por nosotros.
-San Lorenzo, Ruega por nosotros.
-San Ignacio de Antioquía, Ruega por nosotros.
-San Lorenzo Ruega por nosotros.
-Santas Perpetua y Felicidad, Rogad por nosotros.
-San Gregorio, Ruega por nosotros.
-San Agustín, Ruega por nosotros.
-San Atanasio, Ruega por nosotros.
-San Basilio, Ruega por nosotros.
-San Martín, Ruega por nosotros.
-San Benito, Ruega por nosotros.
-Santos Francisco y Domingo, Rogad por nosotros.
-San Francisco Javier, Ruega por nosotros.
-San Juan María Vianney, Ruega por nosotros.
-Santa Teresa de Avila, Ruega por nosotros.
-Santa Catalina de Siena, Ruega por nosotros.
-Santos y santas de Dios, Rogad por nosotros.
-Muéstrate propicio, líbranos, Señor.
-De todo mal, líbranos, Señor.
-De todo pecado, líbranos, Señor.
-De la muerte eterna, líbranos, Señor.
-Por tu encarnación, líbranos, Señor.
-Por tu muerte y resurrección, líbranos, Señor.
-Por el envío del Espíritu Santo, líbranos, Señor.
-Nosotros, que somos pecadores, Te rogamos, óyenos.
-Jesús, Hijo de Dios vivo, Te rogamos, óyenos.
-Cristo, óyenos; Cristo, óyenos
-Cristo, escúchanos; Cristo, escúchanos!