sacrificios

Las virtudes del amor y de la penitencia son inseparables

Nuestro Señor Jesús lo quiere: es preciso seguirle de cerca. No hay otro camino. Esa es la obra del Espíritu Santo en cada alma -en la tuya-: sé dócil, no opongas obstáculos a Dios, hasta que haga de tu pobre carne un Crucifijo. Si la palabra amor sale muchas veces de la boca, sin estar respaldada con pequeños sacrificios, llega a cansar. Más pensamientos de San Josemaría.

Nada de compromisos con el mal

Cuando está en juego la defensa de la verdad, ¿cómo se puede desear no desagradar a Dios y, al mismo tiempo, no chocar con el ambiente? Son cosas antagónicas: ¡o lo uno o lo otro! Es preciso que el sacrificio sea holocausto: hay que quemarlo todo…, hasta el “qué dirán”, hasta eso que llaman reputación. ¡Qué claramente veo ahora que la “santa desvergüenza” tiene su raíz, muy honda, en el… Leer más »Nada de compromisos con el mal