Decepcionados de la humanidad

Como hago para no envenenarme con el mundo cuando la mayoría me ha herido y traicionado. Cuando veo falsedad en los que dicen ser amigos, como recupero la fe y la confianza en los seres humanos si veo que no se puede confiar. Como debo actuar y sentir. – Preguntado en formsping.me/fraynelson

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Admitamos con franqueza que es fácil decepcionarse de la humanidad. Admitamos también que hay algo dulce en lamer las propias heridas y declararse uno víctima perpetua. Reconozcamos, además, que es más sencillo levar la cuenta de los males que la de los bienes. Y por último, reconozcamos que es difícil encontrar el punto medio entre ser mordazmente suspicaz con todos y ser tontamente ingenuo algunas veces.

Otro enfoque es este: “Envenenarme” por la maldad del mundo, ¿arregla algo de esa maldad? ¿Arregla algo en mi vida? ¿Trae algún bien o solamente le da más poder al mal? Una hermosa frase que se ha atribuido a varios autores dice: “Es mejor encender una luz que maldecir las tinieblas.”

Conviene preguntarse en que puede consistir eso de tener “fe en la humanidad.” Jesús no tuvo esa clase de fe. leemos en Juan 2,24: “Jesús, en cambio, no se confiaba en ellos, porque los conocía a todos.” Así que el ideal cristiano no es ir sonriendo por el mundo creyendo que todos son buenos. El ideal cristiano es saber que todos son pecadores, pero que así, pecadores y todo, les ha amado Dios hasta el extremo.

Por tanto, uno debe ser práctico en esto, y no olvidar lo de Jeremías: “Maldito el hombre que en el hombre confía, Y hace de la carne su fortaleza (brazo), Y del Señor se aparta su corazón. Será como arbusto en lugar desolado Y no verá cuando venga el bien; Habitará en pedregales en el desierto, Una tierra salada y sin habitantes. Bendito es el hombre que confía en el Señor, Cuya confianza es el Señor. Será como árbol plantado junto al agua, Que extiende sus raíces junto a la corriente; No temerá cuando venga el calor, Y sus hojas estarán verdes; En año de sequía no se angustiará Ni cesará de dar fruto.” (Jeremías 17,5-8)

Nuestra desconfianza, sin embargo, no debe desconocer el trabajo que Dios ha hecho y sigue haciendo en la gente. No podemos tratar a cada ser humano como si fuera el jefe asesino de una banda de mafiosos. por eso hay que pedir sabiduría, para tener la medida justa.

Y una última cosa: siendo tan raro el bien, no nos olvidemos de agradecerlo, elogiarlo, incluso en público, y de dar honor y alabanza a Dios por lo bueno que aparezca en nuestro camino.

Taize

HOLA FRAY NELSON, HERMANO, DESEANDO LA PAZ DEL RESUCITADO PARA SU MINISTERIO… TENGO UNA INQUIETUD, RESPECTO AL TAIZÉ, ¿ES ACEPTADO POR LA IGLESIA? AGRADEZCO SU RESPUESTA DIOS LO BENDIGA… – Raúl Humberto

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Todo está en lo que se entienda por “aceptar.” Taizé (pronunciado: Tesé) es una aldea en Francia donde hace años existe una comunidad de hombres y mujeres con una forma de consagración semejante a los monjes en nuestra Iglesia Católica. Ellos reciben además a grandes multitudes de peregrinos, especialmente jóvenes, que participan de la vida de fe y la liturgia del lugar. Para millones de personas la experiencia del encuentro con hermanos creyente, y el encuentro con un ambiente cargado de oración y amor a Dios ha sido transformante.

Taizé no es anticatólico en ningún sentido pero tampoco es expresamente católico. Se presenta como un lugar de encuentro en la fe en Cristo vivo y resucitado, abierto de modo ecuménico a todos, desde la bondad y la simplicidad. El fundador de la comunidad, Hermano Roger, marcó estas líneas de generosidad, comunión y sencillez, y su ejemplo está muy vivo en Taizé.

Ya en 1980, el Hermano Roger aseguró: “He encontrado mi propia identidad como cristiano a través de la reconciliación en mi interior de la fe de mis orígenes [protestantes] con el misterio de la fe católica, sin romper el sentido de hermandad con todos.” Fue muy visible el hecho de que en el funeral del Papa Juan Pablo II el entonces cardenal Ratzinger le dio la comunión. Es evidente entonces el sentido de pertenencia y cercanía que une a Taizé con nuestra Iglesia.

Yo sin embargo no recomendaría en general a un joven católico que fuera a Taizé como algo indispensable o necesario en su camino como creyente. Como iniciativa nacida del cristianismo protestante me parece algo hermoso, incluso loable, pero mi primera sugerencia para un joven, salvo excepciones muy puntuales, es que vaya a los lugares donde puede fortalecer su fe, hoy tan amenazada, y donde puede abrirse a otros hermanos desde esta nuestra casa, la fe católica. Pero si un católico va a Taizé, y allí redescubre la sencillez del Evangelio, eso será bueno para él o para ella, y no se puede reprochar.

En fin, no cesemos de orar por la unidad de los cristianos, y apreciemos la obra del Espíritu en todas partes.

Sabia Cristo que era Dios?

Saludos Fray Nelson y gracias, de antemano, por su gran ayuda en las dudas que tenemos. En dos ocasiones he escuchado decir a dos sacerdotes diferentes que Jesús fue conociendo poco a poco el hecho de que era Dios y de a quiénes debería llegar y, que por ello en algunos pasaje como el evangelio de San Mateo dijo que sólo fueran sus apóstoles a los israelitas (Mt 10,5). Pero yo veo una gran contradicción porque a sus doce años ya estaba en la casa de su Padre haciendo el trabajo que le encomendó y cuando su Madre, en las bodas de Caná, le pidió el vino para el matrimonio, El no quería adelantar su hora. Entonces, qué es lo que quieren decir algunos ministros con esta idea? –María Patricia G. de R.

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