Las decisiones sobre nuestro cuerpo y la gloria futura

Que implicaciones tendrá en la resurrección definitiva en la que nos unieron al cuerpo nuevamente las decisiones que en esta vida tomamos con referencia a el, me refiero al cambio de sexo y tantas cirugías que se practican? La obesidad, la anorexia… Saludos y bendiciones!! Atte. K.C.R.

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San Pablo, en 1 Corintios 15, nos advierte sobre la inmensa distancia entre nuestra condición actual y la que tendremos cuando participemos de la gloria de Cristo resucitado.

Lo que está claro se puede resumir en los siguientes puntos:

1. Hay una forma de continuidad entre el cuerpo actual y el cuerpo glorioso; el cuerpo glorioso no es “un nuevo cuerpo” como quien se pusiera un vestido distinto (véase 1 Corintios 15).

2. Así como sería imposible imaginar un árbol para quien sólo hubiera visto semillas, el cuerpo glorioso es imposible de imaginar: trasciende por completo nuestra capacidad de suponer. Supone una realidad material pero no parecida a la materia que conocemos, condicionada por este tiempo y este espacio.

3. A través de la realidad material renovada por la gloria de Cristo, el universo actual llega a su consumación; es lo que San Pablo llama, en Romanos 8, la “manifiestación de la gloria de los hijos de Dios.”

4. Como la renovación propia de la gloria supone la superación de este tiempo, como lo conocemos, los cuerpos gloriosos tienen una especie de posesión simultánea de toda su historia. No son fotografías de acontecimientos separados o momentos especiales del recorrido de la vida, sino una especie de posesión simultánea de toda la historia de lo que uno fue, pero todo eso visto desde el amor redentor de Dios y desde la plenitud que él pensó, y que es lo que supera de modo absoluto nuestro pensamiento.

¿Cómo se hace para amar?

Fray, Còmo se hace para amar? si uno se reconoce imposibilitado y ademàs de eso no logra atisbar en el otro ( cualquier humano) algún indicio de que es amable. Còmo es que se tiene el deseo de amar sabièndose incapacitado. No sè si me hago entender. –LV

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Si entendemos el amor como sentimiento agradable que nos hace disfrutar de la presencia de otra persona, ese tipo de amor no tiene uno cómo producirlo de la nada. Ese tipo de amor podemos decir que depende de su “objetivo” o “meta,” o sea, depende de que la persona a que se dirige sea “amable.” Observemos que la palabra “amable” tiene la misma estructura de palabras como “pensable,” “dibujable,” “construíble” y las de ese género. Todas esas palabras indican algo que se puede hacer. “Amable” quiere decir entonces: alguien a quien se puede amar; y la idea va más allá: que no sólo se puede amar sino que invita a ser amado.

Entendemos entonces que el amor-sentimiento depende de lo que uno vaya a amar y por consiguiente es en la práctica imposible hacerlo surgir. Es como si a uno le dijeran: “Tiene que enamorarse de tal persona, y además tener detalles de amor y ternura con ella.”

La Biblia tiene un enfoque diferente, en tres aspectos:

(1) El amor de que nos habla la Biblia sólo existe en aquellos que se han descubierto amados, intensa, infinitamente amados por Dios. La fuente no está en el ser humano porque el ser humano básicamente responde a estímulos, como hemos visto con el amor-sentimiento. “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados” (1 Juan 4,10). Por ello mismo, el modelo de amor, según la Biblia, no implica reciprocidad ni mérito. Cristo nos llama a amar de esa manera: “…para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.” (Mateo 5,45)

(2) La expresión máxima del amor no está en las palabras o las caricias sino en buscar con toda fuerza el bien de la persona amada, hasta entregar la propia vida si es necesario. “No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos [que debiera mejor traducirse: los que uno ama, con amor como el de Cristo]” (Juan 15,13). El amor “bíblico” se concentra en las obras, en el bien que es posible y apropiado hacer en favor de la persona amada. Por eso Cristo nos dice: “Amad a vuestros enemigos” (Mateo 5,44). Claramente al mandarnos que amemos así, Cristo no nos está diciendo: “Sentid cosas bonitas por los que os tratan mal;” ese amor más bien es: “Haced el bien posible y apropiado por aquellos que lo necesiten, incluso si son vuestros enemigos.”

(3) El amor de que nos habla la Biblia no se concentra en lo que yo siento sino en lo que la otra persona necesita. Por eso Cristo, cuando le preguntan, ¿quién es mi prójimo?, o sea, ¿Quién es ese al que se supone que debo amar?, responde con la historia de una persona en grave necesidad. Es lo que está en la parábola del buen samaritano (Lucas 10,25-37). Este aspecto del amor, según la Biblia, implica que amar no necesariamente significa complacer. En muchas circunstancias amar puede implicar contradecir, corregir, oponerse o denunciar; porque uno lo que está buscando es el bien necesario a la otra persona, incluso si ella no lo conoce o no lo desea. Es como cuando la mamá pide que sea vacunado su bebé aunque el bebé llore un poco.

¿Ese tipo de amor, que hemos llamado “bíblico,” es posible? Por supuesto, si recordamos el orden de los puntos expuestos: empezar por la experiencia del amor de ese Dios que nos ha creado, perdonado, ungido y que nos llama a la plena comunión de vida y gozo en Él. Por eso nos dice San Juan: “Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado. Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.” (1 Juan 1,2-3).

¿Por qué Dios no le permitió a Moisés entrar a la tierra prometida?

Padre Nelson , quería que me despeje una gran duda q tengo acerca de la palabra : por qué Moisés no vio la tierra prometida? — M.B.

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Por una parte, es verdad que lo más grande que Dios podía y quería darle a Moisés no era un lote en esta tierra. Dios es más grande y tenía algo mejor para él.

Por otra parte, es verdad que la Biblia misma muestra que Moisés no fue perfecto ante los ojos de Dios porque en un momento dudó de lo que Dios le decía. Fue una duda más interior que exterior pero Dios escruta los corazones, y todo lo sabe. Puedes leer el texto de Números 20,1-12.

Así que el hecho de que Moisés no hubiera entrado contiene a la vez un castigo, un ejemplo para nosotros, y una señal que sirve a todos: en realidad, Dios no le concedió ese deseo pero sin duda le concedió la plenitud de gozo más allá de esa tierra y de todas las cosas de este mundo. Por eso vemos a Moisés gozoso y en plena comunión con Dios en pasajes como la transfiguración de Cristo, en que precisamente Moisés se aparece junto al Señor. Mira Lucas 9,28-36.

Felicitar a una pareja gay por el bautismo de los niños que llaman hijos

Fray Nelson, no entiendo por qué el escándalo con lo de la pareja gay. Que el Papa felicite o no a una pareja Gay, no es problema, todo humano es hijo de Dios y todos tendremos que responder ante las leyes espirituales más que ante las leyes humanas… TODOS. – I.C.

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Hay dos posibilidades: (1) La práctica homosexual es concorde con la fe cristiana. (2) La práctica homosexual no es concorde con la fe cristiana.

El punto (1) es insostenible a la luz clara del Catecismo de la Iglesia Católica, y multitud de textos de 20 siglos, y la enseñanza de docenas de santos y doctores de la Iglesia; y la tradición ininterrumpida del Magisterio. Entonces hay que afirmar la (2), es decir: la práctica homosexual no es concorde con la fe cristiana. (Obsérvese que decimos “la práctica” no la simple tendencia.)

Si (2) es verdad, entonces estamos hablando de un pecado.

Pregunta: Si se tratara de otro tipo de pecado, ¿qué reacción tendríamos frente a una felicitación semejante? Por ejemplo: un político que roba los dineros del pueblo; un mafioso que trafica estupefacientes; un violador de niños. ¿Nos quedaríamos tranquilos diciendo que ese violador, o ese corrupto o ese traficante es hijo de Dios, y por tanto merece ser felicitado?

Respuesta: no.

Nueva pregunta: ¿por qué entonces se quiere tratar de modo especial y particular a los pecados sexuales?

Respuesta: Porque gozan de amplia aceptación social hoy en día, y esa presión social desfigura la apreciación de la conciencia. es lo mismo que pasó en épocas en que la esclavitud era parte de la organización de sociedades que se consideraban “cristianas.”

Última pregunta: ¿Debe uno estar entonces de acuerdo con esta felicitación?

Respuesta: Por supuesto que no. Respeto y oración por todos pero semejante felicitación o fue una terrible negligencia burocrática o una seña de desviación de nuestra fe. Así que repito: oración y más oración.