¡Cuántos cambios!

Durante años he sido profesor; aquí soy un alumno.

Mucho tiempo he predicado a otros; aquí debo escuchar.

Me había acostumbrado a ser “centro”; aquí nadie me presta mayor atención: soy “periferia”.

Fui protagonista en muchas ocasiones; aquí soy sobre todo paisaje.

Antes me consultaban muchas personas; aquí nadie me pide una opinión.

Me iba haciendo a la idea de que era importante; aquí voy entendiendo que no hago mayor falta.

En otro tiempo, muchos esperaban lo que yo dijera; aquí muchos esperan que no estorbe.

Me acostumbré a hablar del Evangelio; mi única posibilidad aquí es ser Evangelio.

Gracias, Señor.

La familia

De mi familia cuento que están bien de salud. Mi papá, por ejemplo, como tal vez dije en otro mensaje, va adelantando un estudio de especialización en “Derecho de Familia“. Me alegra y me anima mucho saber eso. Es un testimonio para todos nosotros, con sus 71 años y la juventud de sus sueños y de su entusiasmo. Dios permita que lo termine existosamente.

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Nuestros estudiantes dominicos

Estoy viviendo en un convento nuestro en el centro de Dublín. Lleva el nombre de la primera fundación que hicieron los frailes dominicos en esta ciudad, allá en el siglo XIII: St. Saviour’s Priory: El Convento de San Salvador o del Santísimo Salvador. Un nombre por cierto apropiado para la espiritualidad dominicana, que, como dicen nuestras leyes, fue instituida principalmente “para la predicación y la salvación de las almas“.

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Necesito más inglés

En las clases y lecturas me ha ido muy bien; en las predicaciones, ahí vamos como bien; pero para la vida diaria, para el compartir de cada día, me quedo corto.

Y es doloroso, porque una comunicación pobre te hace sentir medio solo, medio sordo, medio torpe, medio lejano…

Gracias a Dios, hay mucha presencia de los amigos y de nuestra lista de correo; y sobre todo: la gracia de Dios existe! Yo experimento su providencia y su cercanía a cada momento, pero por eso mismo me atrevo a pedirle en público que me ayude, que abra mis oídos y mi boca y que pueda comunicarme mejor en la vida diaria.

Amén.