Mi primera comunión

Hace un mes hice mi primera comunión. Bueno… quiero decir: hace un mes, apenas llegado a Dublín, recibí por primera vez a Jesús en la Eucaristía. Celebrábamos juntos, según horario de esta casa de formación, la Misa Conventual.

Hubo algo particularmente hermoso en ese hecho, que sin embargo podría haber pasado inadvertido en su cotidianidad.

Con el cambio de país viene también un cambio en las costumbres, y particularmente en las comidas y sabores. ¡Todo sabe diferente, sin excliur la leche, o el pan!

Pero Jesús sabía y sabe igual. Su sabor de gracia y su aroma de misericordia dejaban esa misma sensación, ese mismo amor de siempre, aquel 3 de septiembre de 2003. Y aquello fue maravilloso. ¡Gracias, Señor!

Gente Mayor

Vivo en una comunidad en la que priman los frailes de edad avanzada. “Adultos Mayores”, se les suele llamar ahora. Personas con un camino de servicio a la Iglesia y a la Orden Dominicana desde distintos campos: la docencia, las parroquias, los movimientos sociales, las obras de promoción humana. En esa trayectoria, ellos, lo mismo que tantos sacerdotes y tantas otras personas mayores en todo el mundo, han entregado su salud, sus mejores ideas, la energía de sus más queridos sueños.

Uno de los frailes estudiantes de aquí me decía hace unos días: “Para nosotros es muy significativo estar en la misma casa con estos hermanos. Cuando veo que la Comunidad tiene corazón para tender la mano a estos frailes en su fragilidad y enfermedad, sé que estoy en el lugar correcto”.

Ahora bien, cada edad tiene sus propias limitaciones y la madurez avanzada no es excepción. Los órganos de los sentidos se debilitan, la paciencia a veces se vuelve escasa, hay dolores y sentimientos adversos que se vuelven compañía cotidiana de los adultos mayores. Esto puede producir un aspecto general de dureza, ensimismamiento o indiferencia que a su vez causa alguna incomodidad a los demás.

En mi caso, por ejemplo, no ha sido muy fácil la comunicación directa con los hermanos de más avanzada edad. Ni la pronunciación de su inglés ni mi expresión en este idioma facilitan las cosas, ciertamente, y por eso entiendo que hay momentos en que se crea una barrera involuntaria entre nosotros. Dios nos ayude a superarla prontamente, porque sé que pierdo mucho si los pierdo como hermanos!

Situación académica

Bueno, gracias a Dios, se ha clarificado ya bastante cómo será la andadura académica este semestre.

Tengo básicamente cinco actividades: dos clases formales, dos tutorías y un “coloquio”.

Las dos clases formales son: Antropología teológica en diálogo con la Modernidad (Jim Corkery) y Método en Teología (Raymond Moloney).

Las dos tutorías son: Leyendo a Santo Tomás (Kevin O’Reilly) y Preparación para el Examen ante la Comisión de Doctorado (John Finnegan).

El coloquio versa sobre Investigación para Postgraduados (Christopher O’Donnell).

Jim y Raymond son sacerdotes jesuitas. John y Christopher son, el uno salesiano y el otro carmelita. Kevin es el único laico.

Bueno, que Dios nos bendiga. Hasta la próxima!

Evangelizando a través del océano

Ayer lunes sucedieron dos cosas que marcan mi tiempo en Irlanda: he recibido la “Green Card”, que me acredita oficialmente como inmigrante temporal en este país, y he realizado el primer envío de videos y material multimedia a Colombia.

En ese paquetico, que deberá llegar al final de esta semana, van saludos a todos, pero particularmente a los amigos de la Asociación Kejaritomene y a las Vírgenes Seglares Dominicas.

Y todo esto es sentir a la vez que todo está tan cerca y sin embargo tan lejos. O al revés: tan distante y a la vez tan próximo.

Lo importante es que así como nos baña con su luz un mismo sol, y miramos un mismo cielo, así nos anime una misma esperanza y nos conserve juntos un mismo amor.