LA GRACIA del Martes 13 de Febrero de 2018

Purifiquemos el corazón para que en todo lo que hagamos busquemos la gloria divina, que el nombre de Dios sea santificado, que su voluntad se realice y que su reino venga.

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Las decisiones sobre nuestro cuerpo y la gloria futura

Que implicaciones tendrá en la resurrección definitiva en la que nos unieron al cuerpo nuevamente las decisiones que en esta vida tomamos con referencia a el, me refiero al cambio de sexo y tantas cirugías que se practican? La obesidad, la anorexia… Saludos y bendiciones!! Atte. K.C.R.

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San Pablo, en 1 Corintios 15, nos advierte sobre la inmensa distancia entre nuestra condición actual y la que tendremos cuando participemos de la gloria de Cristo resucitado.

Lo que está claro se puede resumir en los siguientes puntos:

1. Hay una forma de continuidad entre el cuerpo actual y el cuerpo glorioso; el cuerpo glorioso no es “un nuevo cuerpo” como quien se pusiera un vestido distinto (véase 1 Corintios 15).

2. Así como sería imposible imaginar un árbol para quien sólo hubiera visto semillas, el cuerpo glorioso es imposible de imaginar: trasciende por completo nuestra capacidad de suponer. Supone una realidad material pero no parecida a la materia que conocemos, condicionada por este tiempo y este espacio.

3. A través de la realidad material renovada por la gloria de Cristo, el universo actual llega a su consumación; es lo que San Pablo llama, en Romanos 8, la “manifiestación de la gloria de los hijos de Dios.”

4. Como la renovación propia de la gloria supone la superación de este tiempo, como lo conocemos, los cuerpos gloriosos tienen una especie de posesión simultánea de toda su historia. No son fotografías de acontecimientos separados o momentos especiales del recorrido de la vida, sino una especie de posesión simultánea de toda la historia de lo que uno fue, pero todo eso visto desde el amor redentor de Dios y desde la plenitud que él pensó, y que es lo que supera de modo absoluto nuestro pensamiento.