Pensamiento no-esencialista

Ya hemos visto que la Biblia desconoce la noción de planeta, así como desconoce muchas –la mayor parte– de las nociones científicas. La Biblia no descalifica una hipótesis levógira sobre las enzimas hepáticas entre otras cosas porque no tiene ninguna teoría enzimática en ninguno de sus versículos. Del mismo modo, no entra en su campo de afirmaciones o negaciones si lo que ella llama “tierra” es o no es un planeta. De hecho hay señales claras de que lo que la Biblia llama “Tierra” o “mundo” en ningún caso corresponde con lo que la ciencia posterior a Galileo llamaría “planeta”. Y eso es muy importante tenerlo en cuenta para el diálogo fructuoso con los astrofísicos de nuestro propio tiempo.

Seguir leyendo “Pensamiento no-esencialista”

¿Hay planetas en la Biblia? ¿Y también enzimas?

Hay un gran supuesto que subyace a las críticas de la astrofísica moderna a la religión. Ese supuesto es que cuando la Biblia habla de “la tierra” se refiere a este planeta, el tercero en la lista del Sistema Solar, después de Mercurio y Venus, y antes de Marte y el gigantón, Júpiter.

Seguir leyendo “¿Hay planetas en la Biblia? ¿Y también enzimas?”

Para salir de dudas…

El objetivo final de las misiones a Marte no se oculta a nadie; se trata de salir de dudas: ¿hubo agua en el planeta rojo? Tampoco se oculta por qué esa pregunta: la vida, como la conocemos, está asociada al agua. Si hubo agua, se pueden buscar los rastros (desechos metabólicos) de procesos bioquímicos propios de los seres vivos. La química de la vida deja sus huellas en el nivel de la composición misma de los suelos, incluso si por cualquier razón no hay fósiles.

Seguir leyendo “Para salir de dudas…”