Fundamentos de la predicación: Porque Ud. lo ha pedido

En diversas ocasiones me han pedido alguna guía sobre cómo mejorar la predicación. Es una petición que me honra pero que sobre todo veo desde el ángulo del servicio porque bien dice el apóstol san Pablo: la fe viene por la escucha (Romanos 10).

Te invito a aprovechar de modo gratuito la serie de charlas que ofrecí en la Universidad Santo Tomás en Bogotá: Fundamentos de la Predicación. Haz click aquí.

Fundamentos de la predicación, 4 de 4: Predicación indirecta

[Serie de conferencias ofrecidas en la Cátedra “Pedro de Córdoba” de la Universidad Santo Tomás, en Bogotá, durante el segundo semestre de 2015.]

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* La predicación, en la medida en que proclama la obra de Dios, ha de seguir el modelo de las obras de Dios; y la primera de ellas es la creación.

* Vemos que en su creación Dios no establece un lenguaje directo con el hombre, que le resultaría “aplastante” sino que se deja conocer a la vez que invita al hombre a que le conozca. Tal es el fundamento de la predicación “indirecta.”

I. Concepto

* La predicación indirecta (PI) es una forma comunicativa que apunta a la predicación propiamente dicha (PPD) pero que se adapta en su fondo o en su forma para hacer posible o más eficaz una comunicación posterior más directa.

* Las funciones de la PI son preparar, complementar y ambientar la PPD.

* La PI no es mediocridad ni concesión frente a los poderes de este mundo sino parte de la providencia que conduce, en su debido tiempo, a la plenitud del lenguaje directo. Lo cual implica que una predicación perpetuamente indirecta es una traición al lenguaje del evangelio.

II. Preparar

* La idea central aquí es “preparar el terreno.”

* La iniciativa del “Atrio de los gentiles” es ilustrativa de esta función de la PI. Se trata de crear espacios académicos que quiten prejuicios.

* Santo Tomás escribió la Suma contra gentiles como un modo de encontrar un puente o terreno común con personas no creyentes o de otra fe. La propuesta de Tomás es el uso dela razón y la búsqueda de la sabiduría.

* Otros terrenos comunes para quitar prejuicios y levantar puentes pueden ser las cuestiones de justicia, ecología o también los diálogos sobre necesidades humanas más profundas.

III. Complementar

* La idea central aquí es que nuestra condición antropológica hace que toda comunicación integral utilice lenguajes no verbales.

* Por eso la PI acude al arte, la literatura, la formación humanista (educación).

* La política, en la medida en que defiende, desde su propio horizonte epistemológico, aquellas causas que se apoyan en la ley natural.

* En varios sentidos, la globalización, en cuanto posibilidad de proclamación de un bien humano pleno, es una forma muy alta de PI, según aquello que decía Pablo VI: buscar el bien de todo el hombre y de todos los hombres.

IV. Ambientar

* Como bien lo decía la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, reunida en Santo Domingo, la evangelización exhala de suyo una atmósfera que ha de convertirse al final en un ambiente: un algo que se vive y se respira. El nombre propio de esta aspiración irrenunciable para nuestra fe es: cultura cristiana.

* Elementos en la dirección de una cultura auténticamente cristiana son la difusión de las vidas de los santos; los testimonios de conversión ofrecidos por celebridades del mundo del arte, el espectáculo o la ciencia; y sobre todo, la adecuada presencia en medios de comunicación y las redes sociales.

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Fundamentos de la predicación, 3 de 4: Predicación propiamente dicha

[Serie de conferencias ofrecidas en la Cátedra “Pedro de Córdoba” de la Universidad Santo Tomás, en Bogotá, durante el segundo semestre de 2015.]

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* Como tantas palabras, la “predicación” tiene un sentido estricto y un sentido amplio. En un sentido estricto, la predicación propiamente dicha (PPD) es aquello que contiene el corazón del mensaje de la fe cristiana; lo más directo y propio; aquello que diferencia nuestra propuesta cristiana frente a otras propuestas humanistas, filosóficas o religiosas.

I. Características de la PPD

* El mensaje cristiano tiene un vocabulario básico que es de interés propio de la comunidad creyente, la Iglesia. Si los cristianos desapareciéramos los cristianos, qué desaparecería del mundo? Muchas cosas podrán encontrarse en otras posturas existenciales, incluyendo realidades buenas y constructivas, pero sólo el creyente se preocupará cuando ve que las palabras y los símbolos fundamentales de su fe son omitidos.

* Las palabras centrales y fundamentales de nuestra fe empiezan con el nombre de Jesucristo, como pregunta que desestabiliza y como respuesta que ilumina y sostiene. Luego tenemos la palabra gracia, es decir, la conciencia de que la transformación profunda de la vida humana sólo llega como donación de amor que precisamente se hace presente en Cristo, y de modo pleno, en el sacrificio de la Cruz.

* La súplica eficaz de Cristo en la Cruz merece para nosotros la efusión del Espíritu Santo. Creer en el Espíritu es creer que Dios está creando una realidad nueva, un pueblo nuevo, que es la Iglesia, y que el nivel de acción del Espíritu no está determinado simplemente por la naturaleza que le recibe porque este es Espíritu creador.

II. La PPD acompaña la vida del cristiano

* Llamados a una vida plena en el Espíritu, sabemos, sin embargo, que hay un camino a recorrer. Grandes autores han presentado ese camino en tres grandes etapas, grados o “vías.”

* Cabe recordar que antes del camino hay una especie de “atrio” que son los preámbulos de la fe, es decir, el conjunto de argumentos y habilidades necesarias para despejar el camino que permite anunciar abiertamente al Señor.

(1) En la primera fase del camino lo que destaca es el encuentro mismo con la gracia por medio del kerigma.

(2) En la segunda fase, lo principal es la formación intelectual a través de la catequesis, y la formación de la voluntad a través del cultivo de la virtud.

(3) La tercera fase es la propia de la vida mística, en la que el cristiano siente deseo vivo de unir su propio ser al ser de Cristo, en su Pasión y en su Pascua.

III. La PPD acompaña la vida de la Iglesia

* El cristiano no es una isla ni una mónada. Como ya se dijo, desde el principio el misterio de nuestra salvación está entretejido con el camino de la gracia en los hermanos. Por eso la PPD no puede quedarse en el acontecer individual. Un mínimo de formación en este aspecto eclesial ha de contener:

(1) La relación que lleva del Antiguo al Nuevo Testamento; el paso de la promesa al cumplimiento y de la figura (alianza de Moisés) a la realidad (alianza en Jesús).

(2) Liturgia: ciclos, símbolos y sacramentos.

(3) Historia: de la Biblia a la Patrística; consolidación de la enseñanza conciliar y magisterial; algo sobre cuestiones disputadas de nuestro tiempo.

(4) Qué es una cosmovisión cristiana; cuál es y cuál ha de ser el impacto de la comunidad creyente en el mundo.

(5) Hagiografía: los santos como altas realizaciones del camino cristiano.

(6) Saberes complementarios sobre la vida de la Iglesia; por ejemplo, Derecho Canónico o más sobre la Historia misma de la Iglesia.

(7) Elementos de hermenéutica cristiana, como teología de la Historia, y como capacidad de leer los signos de los tiempos.

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