MIRA y ESCUCHA, Las Siete Leyes de la Predicacion

1. Ley del Impacto
2. Ley de los últimos
3. Ley de los despertadores
3.1 Preguntas y Respuestas
3.2 Narraciones y Testimonios
3.3 Listas y Enumeraciones
3.4 Paradojas y Enigmas
3.5 Humor
4. Ley de la columna
5. Ley del balance
6. Ley de la inyección y el banquete
7. Ley del cliente

 

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Fe y Evangelizacion para nuestro tiempo

Una pregunta que no cesa de visitar la mente y el corazón de todo aquel que sinceramente ama a Jesucristo es: ¿Cómo ofrecer la fe en nuestro tiempo? Arturo Luna de la Emisora “Ondas Estéreo” de Tenjo, Cundinamarca, quiso hacerme una entrevista sobre el tema.

 

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ANAIN – Taller Minimo de Evangelizacion en la Vida Cotidiana, 3 de 3

ANAIN – Taller Mínimo de Evangelización en la Vida Diaria. Tema 3 de 3: Invitar.

* La señal de que ya se puede pasar de la narración y los testimonios a una invitación explícita es que la persona hace una pregunta de este tenor: “¿Qué debemos hacer, hermanos?” (véase el discurso de Pedro en Hechos 2).

* Una buena invitación tiene en cuenta estos cinco puntos: (1) Llega como agua para el sediento; (2) Ofrece pero no impone (de hecho, hemos de estar preparados para escuchar rechazos e indiferencia, sin por eso perder nuestro ánimo); (3) La verdadera invitación brota del amor a Cristo y al prójimo, y se aleja de toda vanidad, pretensión de ganar discusiones, etc. (4) Toda auténtica invitación llama a la conversión y se sella con el sacramento de la confesión. Para ello facilita ofrecer oportunidades en que evangelizado y evangelizador puedan compartir la experiencia de una buena confesión. (5) Las invitaciones eficaces van seguidas de una buena labor de pastoreo.

 

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Gente de Espiritu, 5 de 5, Hay Victoria

Gente de Espíritu: Retiro Espiritual para Coordinadores de la Renovación Carismática Católica en Lima, Perú. Tema 5: La victoria del Señor.

* Es importante descubrir que nuestra lucha contra las tinieblas: (1) Es antigua, muy antigua, así parezcan novedades cosas como la cultura gay; (2) Hunde sus raíces en el odio del demonio a la obra divina; odio que se alimenta del rechazo del diablo hacia Dios y todo lo que Dios haga.

* Sabiendo que la lucha es a ese nivel: (1) Hemos de tomarla en serio; (2) Pero con serenidad y sin escándalos ni aspavientos. Escandalizarnos es brindar al mal el homenaje de nuestra admiración.

* Los pasos que los santos, ya desde tiempo de los apóstoles, practicaron siguen siendo válidos: (1) Acoger al ser humano, roto y rebelde como está; (2) Presentar primero con obras y luego en palabras la narración de la obra del Señor en nosotros; (3) Propiciar o confirmar el SÍ al Señor en el ámbito de un hogar espiritual que se llama comunidad: hay que ser claros, sin arrogancia, sobre nuestra pertenencia a la Iglesia Católica; (4) Contar con un hecho fundamental: las conversiones las hace Dios por el poder de su Espíritu. No reemplazamos a Dios, sino que le preparamos, en cuanto podemos, los corazones, para que Él se glorifique.

 

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Un Mensaje a los Ministerios de Música

La música está inscrita en nuestro ser. Llevamos ritmo y melodía en los procesos más básicos, incluyendo la respiración y la circulación, así como el acto mismo de nacer. No es extraño que la música tenga tanta capacidad de influencia en nuestra actitud, o en la manera como nos abrimos o cerramos a lo trascendente. Hacer música entraña entonces una gran responsabilidad porque supone acceder a una forma peculiar de influir sobre otras personas.

(1) La música crea una atmósfera; facilita o dificulta un ambiente de fe. Hay que evitar caer en un ambiente puramente de fiesta, si no es de veras un ambiente de fe.

(2) La armonía es muy importante en la música. Nos habla de cómo diversas experiencias de fe, y de hecho: diferentes personas, pueden concurrir en la creación de una sin-fonía. Pero el presupuesto es que haya armonía entre lo que presentamos en un congreso o en un oro, y lo que es la vida nuestra de cada día.

(3) Los ministerios de música son caminos de servicio, y ello quiere decir que la pretensión de protagonismo arruina la obra de evangelización.

(4) Un poco de creatividad es buena porque despierta, inspira y motiva. Pero usar el ministerio para presentar sólo o principalmente las propias inspiraciones va en contra de un verdadero propósito de evangelizar. Una buena medida es que por lo menos dos terceras partes de lo que se interprete en una asamblea ha de ser previamente conocido por la asamblea.

(5) ¿Y cómo está nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia Católica? Un exceso de entusiasmos por la música protestante ha producido tres desfases: (a) demasiado subjetivismo y énfasis del “yo”; (b) contenidos doctrinalmente sesgados o incompletos; (c) adaptación de cualquier estilo musical: puede atraer a algunos, pero puede alejar a otros.

Con espíritu de fe y de generoso servicio a Dios y a la Iglesia daremos fruto abundante, en el Nombre del Señor.

 

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Educacion Catolica, 010

Guardar lo mandado

11. Primero aclararemos que las palabras “guardar” y “mandado” tienen dos significados principales: cumplir y cuidar (valorar) para la primera, y envío (regalo) y ordenanza para la segunda.

Entonces el que es discípulo, en el seno de la Iglesia, enseña en nombre de Cristo a “guardar” su Doctrina e insta a cumplir sus mandamientos:

Nuestro Señor Jesucristo resume los Mandamientos en dos: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos” (Mc 12, 29-31).

“Si quieres entrar a la vida y quieres sabiduría guarda los mandamientos” (cf.: Mt 19, 17; Si 1, 26).

“Quien guarda sus mandamientos mora en Dios y Dios en él; en esto conocemos que mora en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado” (1 Jn 3, 24).

“El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mc 8, 34).

El discípulo es aceptado y constituido por el Maestro y le sigue a Él y sólo a Él. Sin Jesús y su Espíritu no hay discípulo. El seguimiento al Maestro hace al discipulado; la conformación con Él, hace al hijo de Dios en el Hijo. Todo esto necesariamente en el seno de la Iglesia. Quien sigue a Jesús lo sigue en los superiores que Él ha asignado, no obstante en su apariencia, y por su personalidad, no lo parezca.

Cumplir los Mandamientos de Dios y de la Iglesia, cumplir con la obediencia de fe, es lo que hace al discípulo; pues quien desobedece no puede ser discípulo ni puede recibir la enseñanza ni guardarla.

[Texto original de Juan de Jesús y María.]

Lidiando con gigantes

Una de las experiencias más interesantes de elaborar día a día este boletín es descubrir el valor que tiene cada suscriptor. Esta lista de correo, como seguramente ya sabes, está hospedada en los servidores de Google. Sucede que los ingenieros de este gigante de la informática toman sus propias decisiones, y los demás no tenemos otra opción sino obedecer y estar agradecidos con ellos.

Es una situación interesante pero también a veces graciosa: a veces me parece que esta clase de servicios informáticos de los que hoy dependemos prácticamente todos cumplen el papel de los antiguos señores feudales. En la hoy lejana Edad Media, el señor feudal acogía y protegía a los siervos, pero de ellos exigía a la vez tributo y obediencia.

Así estamos nosotros con Google: el gigante nos recibe pero también impone sus propias condiciones. Ejemplo típico de esto encontramos en lo que nos sucedió con las suscripciones; mientras al gigante le pareció bien podríamos agregar con libertad nuevos suscriptores, sobre el entendido de que ellos quedaban siempre en libertad para dejar nuestra lista cuando quisieron. Luego el gigante cambio de opinión: ya no nos deja agregar suscriptores por nuestra cuenta. En la nueva situación nuestras posibilidades de crecimiento son exiguas pero no hay manera de discutir con el gigante como tampoco había manera, en la Edad Media, de entrar en discusión con el señor feudal.

En las nuevas condiciones, cada suscripción y cada suscriptor son aún más valiosos para mí, y estoy seguro que para todos los que aman esta obra. El razonamiento es que Cristo o es el Señor de los Señores, y por consiguiente, más allá de todos los gigantes, Él sabrá adelantar su obra.

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La Mies es Mucha, 2 de 2

* En el camino de la evangelización al que está llamado el laico por su bautismo hay tentaciones que son fáciles de reconocer; otras en cambio son menos obvias. En esta predicación nos referimos en particular al caso de las personas casadas.

* Las tentaciones “obvias” son la infidelidad, la rutina y la pereza. Esta última es incluso sutil, porque puede presentarse como un “jubilarse” para dar paso a nuevas generaciones.

* Las tentaciones no-obvias pueden agruparse con el acróstico MEDID: Murmuración, Egoísmo, Doble lenguaje, Ser Iluso, y Disimular la verdad por evitarse problemas.

 

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La Mies es Mucha, 1 de 2

* Mies indica “cosecha,” y con ella, dos cosas: tarea y fiesta. A ambas cosas somos convocados por Cristo.

* Ser obreros es: no limitarse a analizar, pensar o lamentarse. Es OBRAR; es estar disponibles para que Dios haga su obra en y a través de nosotros. Si somos concretos en tantas cosas de nuestra vida, ¿por qué queremos tranquilizar nuestra conciencia, en lo que atañe a la evangelización, quedándonos en vaguedades?

* Ser obrero, en lo peculiar y particular de la evangelización, es ser como Cristo, que es el verdadero y primer “Siervo de Dios.”

* Y ser como Cristo es no quedarnos en la lógica de la transacción, que consiste en: doy para que me den; trato bien sólo al que me trata bien.

* Hay que llegar a la “lógica del don”, que es la única que hace depósitos en el banco de la eternidad. Aprender a dar, con lo que eso implica.

 

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